Cumbre del G-7 en Biarritz: Crónica de un esperpento anunciado
Cuando identificamos que el sistema capitalista en el que se nos obliga a malvivir es el causante de nuestras miserias, desgracias y violencias que sufrimos; la resistencia se vuelve una válvula de escape natural y necesaria para mantener mínimamente la cordura. Las clases dominantes conocen los cauces que tomarán estas resistencias, tanto en lo individual como en lo colectivo, y por eso mismo, espolear nuestra creatividad y ampliar nuestro imaginario de lucha se torna en una táctica fundamental. La lucha no debe convertirse en un objetivo en sí misma, es una herramienta en movimiento, una experiencia compartida; y genera unos códigos que se escriben improvisada y organizadamente al mismo tiempo.
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