Primera y última tierra
Si había una epopeya que relatar, era allí donde se podían encontrar los verdaderos rasgos del drama de un pueblo. Era la gran disyuntiva entre un ideal mesiánico que podía teñirse rápidamente de sangre y un supuesto realismo que siempre aparece para robar a la humanidad la posibilidad de dar otro giro a la historia, para que ésta no sea siempre la historia de los amos.
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