¿Tengo libertad para odiar? ¿Y debemos prohibir que nos odien?

Un autobús con un mensaje cargado de odio recorre el Estado español. Odio hacia los/as trans. Mejor dicho, odio hacia los/as menores trans, un colectivo especialmente vulnerable por ser objeto de numerosas burlas, en el mejor de los casos, y del acoso más persistente y cruel, en el peor de ellos. El mensaje que aparece rotulado en su lateral impone una visión del mundo en el que las personas se encuentran biológicamente divididas por géneros y que, por ende, los

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