No fue un suicidio, fue un asesinato financiero
El día 4 de abril Dimitris Christoulas, farmacéutico ateniense jubilado de 77 años decidió poner fin a su vida de manera pública, disparándose un tiro en la plaza Syntagma, frente al Parlamento griego. En los últimos tres años, coincidiendo por tanto con el endurecimiento brutal de las condiciones de vida de la mayor parte del pueblo, Grecia ha pasado de ser el país europeo con la menor tasa de suicidios al extremo opuesto, duplicando los que se producían entonces. El
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