Una crónica de la Caravana Abriendo Fronteras 2020 en Valencia

Balcanes, ruta de la muerte

La Caravana Abriendo Fronteras tiene la costumbre de realizar un viaje anual a un lugar fronterizo para movilizar conciencias y denunciar la situación en que se malvive en esos lugares críticos. El objetivo de 2020 era realizar el viaje hasta la ruta de los Balcanes para visibilizar la vulneración sistemática de derechos humanos que se da en este rincón olvidado de Europa. Los Balcanes vienen siendo la ruta más utilizada desde que en 2015 Hungría cerrara sus fronteras y se hiciera efectivo el acuerdo de la UE con Turquía.

Desde entonces cada vez son más las personas que huyendo de territorios en conflicto intentan solicitar asilo en Europa y para lograrlo se ven obligadas a tomar vías cada vez más peligrosas, que van cambiando constantemente. Entran desde Serbia o desde Bosnia a Croacia y en el recorrido se encuentran además con redes de trata, policías de frontera y grupos de extrema derecha. Todos ellos configuran un triángulo de violencia que se hace inevitable atravesar como única forma de seguir adelante, con la esperanza de solicitar asilo en Europa, una Europa que parece haber olvidado los Convenios internacionales y las declaraciones universales de derechos.

Como comentaba un compañero de Ongi Etorri hace unos meses, la idea era “dirigirnos hacia esa zona para denunciar la terrible situación que sufren miles de personas migrantes que intentan entrar en Europa por esta vía” explicando también que uno de los motivos de la elección de tal destino era “articular una gran resistencia europea que incorpore a colectivos de Alemania, Francia y también los países Balcánicos: Croacia, Serbia y Bosnia. La situación allí es insostenible y necesitan apoyo”.

Este año la Caravana no ha podido viajar pero no vamos a callar la voz”

Debido a la situación con la covid-19, la Caravana se vio obligada a cambiar de rumbo y se optó por realizar encuentros simultáneos en diferentes ciudades europeas, recordando que “la distancia obligada no va a impedir que sigamos acuerpándonos y viajando hacia adelante, fortaleciendo la red europea para dar una respuesta más contundente a las políticas y a las medidas aún más duras que ya se están anunciando en el sur del planeta con el pretexto de la pandemia”.

Mientras empezaba el 23 de agosto en Valencia el encuentro que se prolongaría por 5 jornadas, se pusieron también en marcha los encuentros en Bilbao, Briançon, Catania, Palermo, Torino y Trieste con el mismo fin: denunciar la necropolítica de los Estados europeos en materia migratoria.

El encuentro de Valencia ha sido acogido por el CSOA L’Horta, un espacio okupado anarquista y autogestionado que lleva 10 años dando vida y resistiendo los envites de la gentrificación en Benimaclet, un barrio que tiene una larga trayectoria de vida y lucha comunitaria. Allí se generan, entre otros, espacios autogestionados de huerta para personas y colectivos, una biblioteca anarquista, locales de ensayo, tienda gratis y un espacio de entrenamiento. Y es que, desde la organización de Caravana, también se quiso dar luz a proyectos, como éste, que se ocupan de las problemáticas desde la raíz, buscando salir de una lógica que nos hace a todxs cómplices de un sistema que existe porque no todas las vidas valen lo mismo.

El racismo mata; la UE también

Durante cinco días tuvieron lugar charlas, acciones, performances, manifestaciones y espacios de encuentro para reflexionar y denunciar la complicidad de los gobiernos europeos en el “control de fronteras” y su injerencia neocolonialista en los territorios del sur global, abocando al éxodo a millones de personas forzadas a huir de conflictos cuyo origen está casi siempre en el expolio de materias primas por parte de corporaciones y estados-nación del Norte global, que además arrasan con el territorio y destrozan el tejido social.

Esas otras, esos otros que arriesgan su vida esperando una acogida a la que nuestra Europa fortaleza se niega, blindándose con todas las herramientas represivas necesarias para ello, desde las concertinas hasta la burorrepresión más tediosa. Son muchos y sombríos los caminos que les toca enfrentar a las personas migrantes para lograr una regularización que les permita seguir viviendo.

Lo que sí parece tener muy presente esta Europa podrida es la colaboración con terceros países para que hagan el trabajo sucio que las “democracias europeas bien avenidas” no pueden permitirse hacer a la vista de todxs, o lo que es lo mismo, que el dinero del FRONTEX llegue a países como Albania, Serbia y Macedonia del Norte, en ese empeño por externalizar unas fronteras que cada vez son más incómodas y difíciles de defender desde un enfoque de derechos.

Temas abordados en el encuentro

Fronteras externas. Se habló sobre la violencia vivida en tránsito, acercándonos a los periplos padecidos por distintas personas migrantes, gracias al formato de Bibliotecas Humanas (dinámica que consiste en generar pequeños grupos de escucha mientras una persona cuenta su historia).

También se abordó la violencia vivida en territorios de frontera, como la frontera sur europea, a través del testimonio en primera persona y la experiencia de Solidary Wheels y la reciente incorporación de la No Name Kitchen a Melilla, que junto con Ceuta, son el recuerdo vivo de la colonización española. Territorios en los que, gracias la situación de excepcionalidad jurídica y administrativa permitida, se dan todo tipo de vulneración de derechos.

Sobre el trabajo en los territorios de frontera de la Europa del Este otras compañeras de la No Name Kitchen vinieron a compartir el trabajo que realizan desde 2017 y su intención este año de llegar a la frontera serbo-croata para denunciar lo que allí está ocurriendo. (En este enlace puedes escuchar un audio de la charla)

Fronteras internas. Gracias a una mirada en primera persona, con la participación de individualidades y colectivos de personas migrantes, nos acercamos a la realidad de explotación laboral que se vive en el ámbito agrícola español en lugares como Jaén, Almería, Valencia y Huelva, en los que “los temporeros son como transparentes en las calles. Nos golpean sin darse cuenta. Venimos a trabajar por 25 euros al día”.

También nos acercamos a la situación de esclavitud moderna permitida por el Estado que viven las temporeras en Huelva gracias a la participación de lxs abogadxs de AUSAJ, que llevan, contra viento y marea, la denuncia de un grupo de mujeres del contingente de la fresa de 2018 y 2019.

Fronteras interiorizadas. Se realizó un conversatorioantirracista con el objetivo de entender cómo viven y entienden el racismo las personas objetos del mismo. Proyecto que nace en Madrid con la idea de propiciar un intercambio entre Academia y Activismo para enfrentar el racismo.

Proyectos y estrategias de resistencia frente a esta necropolítica: Pudimos conocer el trabajo que, entre ASISTI de Huelva y la Asociación Solidaridad del Taxi de Sevilla, llevan a cabo en los campos de Lepe para denunciar la situación de los temporeros y apoyarles; el trabajo de acogida real realizado por grupos de apoyo en Jaén; la experiencia de lucha y propuesta de espacios de autoorganización y autoempleo del Sindicato de Manteros de Madrid, así como del intento constante de instrumentalización que sufren por parte de los mass media; la experiencia de Orriols Conviù, ejemplo de convivencia intercultural que dura desde los años 50, en Valencia; el trabajo de la Plataforma CIE’s NO también de Valencia; el acercamiento a la lucha de Rojava con Azadî Jin Pays Valencià; o el colectivo de autoempleo formado por mujeres vinculadas a Valencia Acull, que fueron unas de las encargadas de preparar la comida y cena a lo largo de las jornadas.

El encuentro también tuvo un enfoque de género centrando una parte de las jornadas en denunciar las cadenas invisibles de cuidados en las que las mujeres migrantes son tratadas como una parte más del engranaje capitalista que permite que, mientras las blancas salimos del hogar para producir, haya una parte de la sociedad, mujeres migrantes, que están sosteniendo la vida, pero no la suya, sino la nuestra, a costa de dejar sus vidas a medias. Desde la necesidad de “no ser salvadas por nadie” y menos por la población blanca de clase media surgen SINDILLAR y AIPHYC, sindicatos de trabajadoras del hogar, que tienen muy claro que su lucha es “por la abolición de la Ley de Extranjería, no por cambiar un párrafo de la Ley” y plantean una próxima marcha hasta Madrid para exigir papeles para todas (atentas a sus redes!)

Denuncia y acciones. Durante la tercera jornada la Caravana se dirigió a Sagunto y Burriana, dos puertos de la costa valenciana, con el objetivo, en el primero, de visibilizar un puerto manchado de sangre, con la salida de buques cargados de armamento, esos “mercaderes de la muerte” cuyo opaco entramado y negocio quedó al descubierto, gracias a la exposición por parte de Ongi Etorri y el Insituto Delàs que nos mostraron una vez más dónde empiezan las guerras. También se realizó una manifestación en Sagunto, que acabó en el recinto perimetral del puerto, donde unas compañeras se encadenaron para denunciar que los mercaderes de la muerte tienen vía libre gracias a la exportación de armas desde puertos como el de Sagunto hacia países en guerra y que no respetan los DDHH, como por ejemplo Arabia Saudí.

Uno de los objetivos del encuentro fue hacer red intra e interterritorial. Gracias a ello pudimos conocer qué colectivos trabajan en este ámbito en Valencia y Castellón, desde el Casal Popular de Castelló que recientemente ha sufrido ataques fascistas y están realizando un crowdfunding para rehabilitarlo, la Cosa Nostra (local antifascista autogestionado), Subversives (colectivo feminista), Casal Popular d’Onda, el MAT (el Mundo y África Trabajan) asociación de cooperación con Camerún, la Centraleta (Casal Popular de Burriana) que nos hablaron de la red de apoyo que ha surgido de manera autogestionada para apoyar en diferentes necesidades a los barcos de rescate que atracan en el puerto de Burriana y en parte gracias a los cuales este puerto se está empezando a conocer como “puerto de solidaridad”, puerto de hibernada para muchos de estos barcos.

Durante la cuarta jornada se realizó una manifestación por las calles de Valencia para exigir #RegularizaciónYa, permanente e incondicional de todas las personas en situación administrativa irregular, la creación de vías legales y seguras y el cierre de los CIE.

Un año más la Caravana termina planteando grandes retos a enfrentar por parte de los colectivos participantes, pero también oportunidades para seguir tejiendo alianzas entre territorios y personas. Gracias a poder seguir encontrándonos podemos agarrar ovillo y seguir tejiendo, como representó la performance que cerró el encuentro, donde las mujeres participantes del encuentro fueron tejiendo una red, poniendo en el centro los cuidados y el disfrute, porque, como nos recordaba una compañera “si no podemos bailar, no es nuestra revolución”.

Más información en https://abriendofronteras.net/

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