Crónica de un golpe represivo anunciado: Una de las caras de la dictadura democrática en Chile

El pasado 14 de Agosto de 2010, durante la madrugada, numerosas casas ocupadas y centros sociales de las ciudades de Santiago y Valparaíso (Chile) fueron allanadas por Carabineros/as de Chile dando como resultado la detención y posterior encarcelamiento de 14 personas, acusadas de colocación de artefactos explosivos y asociación ilícita terrorista, produciéndose a su vez el posterior desalojo de algunos de estos centros sociales. Esta operación fue el resultado de una investigación que comenzó en el año 2006 y que recibió el nombre de “Caso Bombas”.

Aproximadamente desde el año 2004-2005, Chile – y muy especialmente la ciudad de Santiago – ha sido testigo de numerosos ataques explosivos dirigidos a diversos iconos o símbolos del Estado, la Iglesia o los poderes económicos y policiales. Han sido varios los años de investigación, la cual comenzó bajo el mandato de la actual ex-presidenta de Chile, Michele Bachelet, y aún hoy no está cerrada, estando los/as 14 detenidos/as en espera de juicio. Si bien es cierto que fueron muchos los esfuerzos por parte de gobierno, fiscalía y policía de incriminar a diferentes movimientos sociales, especialmente a los/as anarquistas, así como a determinados espacios ocupados, desde la fiscalía encargada de la investigación del “Caso bombas” se insistía mucho en la dificultad de localizar a los/as autores/as de los ataques, puesto que no existía una organización jerárquica o una relación directa con una organización política clara o identificable. Es quizás por esto por lo que determinados centros sociales que se han declarado abiertamente afines a la ideología anarquista han sido señalados y duramente reprimidos en numerosas ocasiones a lo largo de los últimos años (es el caso, por ejemplo, del centro social ocupado y biblioteca Sacco y Vanzetti, el cual fue desalojado tras las detenciones del 14 de agosto).

Esta era la situación cuando el 17 de Enero de 2010 Chile vivió un nuevo proceso electoral del que sale triunfante su actual presidente, Sebastián Piñera. Tras este triunfo, la fiscalía encargada de la investigación del “Caso bombas”, que llevaba más de cuatro años mano sobre mano, es asumida por Alejandro Peña, quien a pesar de contar con las mismas pruebas que sus antecesores, comienza una campaña de incriminación a determinados movimientos sociales, campaña ésta especialmente mediática. Es entonces cuando comienza el hostigamiento y señalización a espacios, movimientos sociales e incluso>> ideologías, como es el caso del anarquismo. En cuestión de meses, lo que antes era imposible de demostrar deja de serlo; lo que antes carecía de estructura o jerarquía ahora tiene líderes y responsables claramente identificables. Gracias a la prensa, se hace una caricaturización del “joven anarquista” o “joven okupa” proterrorista o terrorista sin más, que prepara el terreno ante la opinión pública para que ésta justifique las posteriores detenciones.

Sin embargo, resulta un poco complicado entender o explicar el porqué de este golpe represivo y su justificación sin conocer, aunque sea mínimamente, cuál es la realidad en Chile y cuál ha sido su historia política y social, lo cual a su vez puede arrojar luz acerca de la forma de entender las luchas. Evidentemente, resumir la historia de las luchas políticas y sociales en Chile requeriría algo más que un par de páginas, puesto que las experiencias son muchas y muy variadas. A modo de resumen, un tanto más extenso que el aquí plasmado, remitimos al dossier titulado “Guerra Social en Chile e Inquisición Democrática” utilizado en el VIII Encuentro del Libro Anarquista de Madrid (www.klinamen.org/feria).

Breve resumen de la historia de Chile, sus luchas y su realidad política y social

El Estado chileno, como tal, existe desde hace apenas 200 años. Sin embargo, a pesar de su joven historia “moderna” son muchas las luchas de las que ha sido y es testigo el país andino. Si hubiera que remitirse al inicio de las luchas en Chile, o quizás a uno de los referentes más importantes, encontraríamos a la comunidad Mapuche, la cual es uno de los pueblos originarios del territorio que hoy día conocemos como “Chile”. Intentar contar la historia y la situación de este pueblo en apenas un párrafo es infinitamente complicado; en palabras de otros/as se podría decir que se trata de un “pueblo guerrero que resistió a la llegada de los colonizadores españoles, que siguió resistiendo durante siglos al estado de Chile, que intentó ser vendido, comprado, masacrado, pero nunca derrotado, intentando transformarlo en una especie de folklore típico, pero jamás reconociendo su legítimo derecho a vivir en sus tierras […]”. La lucha del llamado Pueblo Nación Mapuche por intentar mantener sus tierras y sus costumbres al margen del amparo y/o beneplácito estatal, es decir, por querer continuar viviendo como lo han hecho durante siglos las generaciones anteriores, ha sido un referente y un ejemplo para todos/as los/as luchadores/as.

Son muchos los hitos históricos que pueden ayudar a clarificar el cómo de la formación de una conciencia de clase colectiva quizás más amplia que en otros países, o quizás no tan amplia pero sí más latente. Sin duda el golpe militar de 1973 que llevó al control del país al general y dictador Augusto Pinochet Ugarte supuso un quiebro en una sociedad que ya de por sí se encontraba profundamente dividida entre ricos/as y pobres. Cual laboratorio de experimentación, durante los años de dictadura (1973-1990), Chile se convirtió en un país pionero en implantar medidas económicas neoliberales, afectando así a la vida social y política y acentuando por tanto las enormes diferencias sociales que ya de por sí existían en el país (privatización de la sanidad, la educación, la seguridad social, los sistemas de jubilación, etc.). Es durante la dictadura y la posterior transición a la democracia cuando surgen diversos grupos armados, en su mayoría relacionados con la ideología marxista. Es el caso de grupos como el Mapu-Lautaro, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), un grupo escindido de este último, el Destacamento Raúl Pellegrini, y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria- Ejército Guerrillero de los Pobres (MIR-EGP), entre otros. Como suele suceder en casi todos los países que han sufrido una dictadura y se produce posteriormente una transición a la democracia pacífica y, valga la redundancia, “democrática” ocurre que el interés económico se ve limitado por la práctica dictatorial y por tanto es necesario un cambio político que permita aumentar los beneficios capitalistas, es decir, llega un momento en el que económicamente no es rentable una dictadura y ante la necesidad de abrir los horizontes mercantiles aparece la figura de la democracia, la cual es planteada como la panacea de las libertades, siendo ese (o al menos eso dicen) el mejor y único sistema político válido. En Chile, al igual que en otros muchos países que han vivido un proceso pactado de democratización – como puede ser España -, la caída de la dictadura y el triunfo de la democracia no supone más que un lavado de cara que continúa manteniendo las cosas tal y como están y que a su vez promueve el inmovilismo político, puesto que el bien absoluto ya se ha logrado. De hecho en Chile aún hoy siguen vigentes leyes promulgadas durante la dictadura. La desmovilización social es un fenómeno que contrasta con la irrupción y la continuidad de las organizaciones políticas que se niegan a entrar en este pacto y deciden continuar luchando con las armas como práctica política contra el capitalismo y la democracia pactada.

Es desde la década de los noventa cuando los/as anarquistas toman más presencia y continúan la lucha mediante expresiones a un nivel más de calle, bien proliferando las ocupaciones que divulgan la ideología anarquista, el contacto en los barrios con los problemas vecinales o a través de conflictos directos con las fuerzas policiales en fechas concretas como el 29 de Marzo, “Día del joven combatiente” (ese día se conmemora a los hermanos Vergara, asesinados por la policía a escasos metros de su casa) y es desde el año 2004 cuando comienzan a darse ataques más directos, casi siempre mediante explosivos, a los símbolos de las estructuras del poder (iglesias, comisarías, bancos, embajadas, canales de televisión, prensa escrita, juzgados, diversas empresas, etc.). Es a partir del 2009 cuando más se cierra el cerco en torno al movimiento anarquista (el 22 de Mayo de dicho año muere Mauricio Morales cuando explota en su mochila el artefacto que transportaba).

Situación actual de los/as detenidos/as el 14 de agosto

Este clima político y social es el que ha venido marcando el ritmo del movimiento anarquista en Chile. Como ya se ha comentado anteriormente, es sobre todo la presión mediática lo que más condiciona la actividad de los/as compañeros/as chilenos/as, puesto que, aun careciendo hoy día de pruebas contundentes contra ellos/as, semanas antes de producirse las detenciones era la propia prensa la que aportaba datos concretos e incluso descripciones físicas de los/as futuros/as detenidos/as. Si bien nunca se ha apelado, ni apelamos, a la solidaridad desde la etiqueta del “inocentes o culpables”, puesto que esos son conceptos que la justicia democrática utiliza según su propia conveniencia, lo cierto es que hay 14 personas que han sido detenidas y continúan encarceladas sin que haya un juicio o unas pruebas claras. Como suele suceder en estos casos, los acontecimientos muchas veces se suceden rápidamente, por lo que lo que hoy podamos contar de la situación de los/as compañeros/as chilenos/as mañana puede que no sea así. Por ello recomendamos páginas como http://solidaridadporlxspresxs.blogspot.com/ o http://libertadalos14a.blogspot.com/ en las que la información se transmite de una manera más rápida. Actualmente, de estos/as 14 detenidos/as, aún diez de ellos/as continúan en prisión y desde el pasado 21 de febrero mantienen una huelga de hambre con las siguientes reivindicaciones (para ver el comunicado al completo nos remitimos a las paginas anteriormente mencionadas):
1-Libertad inmediata.
2-Término del montaje jurídico policial
3- Fin de la ley antiterrorista heredada de la dictadura y perfeccionada por la democracia
4- Fin a los plazos investigativos y realización inmediata de un juicio justo.
5- Libertad a todxs lxs presxs políticxs Chilenxs y Mapuche”.

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