Un monstruo indestructible. Policía y orden público en el Estado español (siglos XIX – XX).

Nuño Negro. Edita: Cuadernos de Contrahistoria. Aranjuez, enero de 2018.

Nos encontramos ante un libro muy específico sobre una realidad muy universal. Todo el mundo sabe qué es la policía, y mucha gente tiene opiniones al respecto (más o menos elaboradas, más o menos acertadas). Sin embargo, muy poca gente conoce el origen de este cuerpo, su evolución, sus objetivos y dificultades. Nuño Negro intenta organizar y facilitar el acceso a un montón de información dispersa que a la mayoría nos pasa desapercibida.

Uno de los mayores triunfos de este sistema económico, político y social es hacernos creer que las cosas son así de manera prácticamente natural. Que a lo que hemos llegado como sociedad es lo lógico y lo mejor de entre las diferentes opciones. Eso se refleja en nuestra incapacidad general para ni tan siquiera ser capaces de imaginar cómo serían las cosas si fuesen diferentes. En ese sentido, el discurso oficial es totalitario, pues no deja espacio alguno para otras posibilidades, ni siquiera en la fantasía de los/as dominados/as.

¿Cómo sería un mundo sin policía? Es una pregunta capaz de colapsar cualquier mente, de hacer entrar en pánico a mucha gente. Pero la Historia tiene ese lado tan bonito de situarnos en un contínuo, complejo, y sacarnos de la excepcionalidad y el ombliguismo que nos inoculan. ¿Ha existido siempre la policía? Parecería que sí, que hacerse esa pregunta es como preguntarnos si siempre ha existido el agua o el aire. Pero la verdad es que no siempre existió. La policía hubo que inventarla, inventarla para algo, para algo bastante concreto. ¿Fue sencillo ese proceso de creación? ¿Cómo encajó la sociedad la aparición de ese nuevo actor que tendría un impacto tan grande en la vida común? ¿Quiénes eran esos que se volvían policías? ¿Ha sido el Estado siempre omnipotente? ¿Lo es ahora?

Este libro lo disfrutarán más quienes tengan ciertos conocimientos sobre la historia del Estado español, y quizá no sería mala idea mirar algo sobre los siglos XVIII, XIX y principios del XX antes de acometer su lectura. Detalles y matices pueden quedar fuera del alcance de quienes, como yo, no tenemos formación sobre el tema. Pero de lo que no cabe duda es de que es un libro que puede enriquecer mucho a cualquiera que lo lea y es precisamente por lo comentado más arriba: más que una ristra de fechas y datos (que también aparecen perfectamente documentadas), la potencia de este texto es la de ayudar a plantearnos algunas preguntas prohibidas y aproximarnos a algunas respuestas necesarias.

 

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