¿Qué hay detrás de la caridad patriota?

En junio tuvo lugar el anuncio de una nueva okupación en Zaragoza. Se trata de una iniciativa para restaurar un edificio y dar hogar a familias desahuciadas. A simple vista solo hay dos cosas que diferencian este proyecto de otros de los muchos que vinieron de la mano del 15M o la PAH: la difusión de la okupación (entrevistas, noticias y solicitudes de apoyo económico y material) se está haciendo a través de páginas falangistas, fascistas, etc., lo que se conoce en los medios de comunicación como extrema derecha. La segunda: sólo es para españoles/as.

Si la vivienda es un lujo, okupar es un derecho

Este es un eslogan aceptado por la izquierda en general para explicar que tus vecinos/as okupas no son delincuentes, simplemente pobres, quienes, en tiempos de crisis no podrán costearse un alquiler o una propiedad. Porque en eso se ha convertido la vivienda, en un privilegio.

Desde un punto de vista anticapitalista, la okupación no necesita la crisis como justificación. Esto está vacío, pasa a ser de todos/as. Se convierte en una herramienta que da vida a proyectos al margen del dinero que se tenga o no. Porque entendemos que, quien tiene un espacio vacío y abandonado, no lo necesita, o aun peor, juega a especular con el suelo, a enriquecerse con algo que todos/as necesitamos y a lo que no podemos acceder.

Al margen de esto, volvemos al tema, esta vez los/as que han okupado un edificio son nazis. Han utilizado una herramienta que nos gusta, la okupación, para hacer algo intachable, ayudar a otras personas. Atacar el proyecto se convierte en algo complicado, más complejo que criticarles cuando se trata de agresiones, por ejemplo. Sin embargo lo intentaremos.

El asistencialismo

Es un tema recurrente en el periódico, ya que en época de crisis abunda más que nunca. El asistencialismo es caridad, por lo tanto sólo se mueve en una dirección, de quien tiene a quien no tiene. Fluye desde la superioridad, no desde dos personas iguales, y, aunque pueda cubrir en un momento dado una necesidad, es solo un parche, porque el dinero o la comida, se acaban y la persona que los necesita vuelve a la casilla de salida.

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Pancarta colgada en la fachada del Hogar Social de Zaragoza. La pobreza no tendrá cara, pero resulta que tiene color. Despreciable

Por un lado tendríamos a las ONG’s que, hablando mal y pronto, o son muy famosas o apenas recaudan, muchas de ellas son empresas de la caridad, funcionan como tal (ofrecen trabajo, pero es muy precario), son poco transparentes (no sé sabe bien dónde va lo que donas, en algunos casos hay pruebas de que se vende después), y muchas veces promueven una forma de donativo para “catástrofes”, situaciones límite que se ponen “de moda” un tiempo y luego se olvidan, como si los problemas allá se hubieran solucionado.

En el otro lado (¿o será el mismo?) tenemos a la Iglesia Católica como máximo exponente de la caridad en este país, con su casilla en la declaración de la renta, sus anuncios en la radio, etc. Con su labor social mata dos pájaros de un tiro, los/as ricos/as meapilas se sienten bien ayudando y al mismo tiempo se vuelve indispensable para las familias desfavorecidas, que nunca llegan a salir de la miseria. Mantiene el estado de las cosas. Ricos/as superiores, pobres agachando la cabeza.

Es por esto que despreciamos la caridad, venga de quien venga y, más especialmente si no es más que una medida populista para echarse unos cuantos votos al bolsillo, como sin duda es el caso de España 2000 con sus comedores o el Movimiento Social Republicano con su Hogar Social de Zaragoza.

Las ideas retrógradas, fascistas, racistas, sexistas, homófobas, etc. De estos personajes alejarían al común de los/as mortales de sus espacios, sin embargo, ante el retroceso del Estado del Bienestar, se manifiestan unas necesidades que no pueden cubrirse sin medios económicos (y de las que antes, en mayor o menor medida se hacía cargo el Estado, con ayudas) y ahí están ellos/as para darte lo que necesitas. Dicen que a cambio de nada, la realidad es que, en el momento en que aceptas un hogar en un espacio que no admite otra nacionalidad que la española, o comes una comida donde previamente te han pedido el DNI para asegurarse de que has nacido aquí, estás comulgando con una idea.

El fascismo

Utilizando la palabra en sentido genérico y no en el que describe únicamente al movimiento político y social de la Italia de entreguerras.

Cuando hablamos de fascismo hablamos de autoritarismo, es decir, de la imposibilidad de decidir por nosotros/as mismos/as y hablamos de discriminación. Hablamos de no ser todos/as iguales, sino unos/as mejores y otros/as peores en función de cosas tan alejadas de nuestra posibilidad de elección como el color de nuestros/as padres, sus posibilidades económicas, el lugar donde nacemos, el género que nos atrae, etc. Hablamos de elegir a unos/as sobre otros/as, a otorgarles privilegios porque sí.

grafiti zgzNo, bajo ningún concepto podemos aceptarlo. Tenemos que hacernos fuertes, desde la igualdad, desde la horizontalidad, apoyarnos para generar espacios y herramientas donde sobrevivamos y cubramos nuestras necesidades sin que otros/as salgan reforzados/as.

Miremos hacia Grecia con Amanecer Dorado, Italia con Casa Pound o el Frente Nacional francés, esa gente es peligrosa. Tanto como quien va a la guerra por un Dios. Su populismo les da fuerza, poder político. Se hacen fuertes en la “democracia”, el propio sistema les otorga poder. Eso dice mucho, y nada bueno, de lo que el capitalismo es capaz de aceptar con tal de sobrevivir y mantenerse.

Es responsabilidad nuestra pararlo y es responsabilidad nuestra que hayan proliferado. Como anarquistas algo no estamos haciendo bien cuando son ellos quienes salen reforzados. Los huecos del estado del bienestar deberían ser nuestros, pues hace siglos que se supone que tenemos alternativas para llenarlos.

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