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El odio (La haine)

95 minutos. Director: Mathieu Kassovitz. 1995.

La cólera nihilista del suburbio es el reflejo del nihilismo del sistema dominante. Los jóvenes airados han devuelto al remitente su irresponsabilidad y su inconsciencia iluminando de golpe la terrible verdad de una época cruel y absurda: su miseria inapelable; todos los franceses la han visto y se han cagado de miedo”. – Miquel Amorós, La cólera del suburbio.

Un día cualquiera en un barrio cualquiera de la periferia de París, como telón de fondo unos disturbios, el comienzo de los mismos debido al ingreso en urgencias de un joven del barrio como consecuencia de los disparos de la policía, es la gota que colma el vaso. La historia narra un día en la vida de tres jóvenes del barrio, de lo que se conoce como suburbios, desde las diez de la mañana de un día de diario, hasta el amanecer del día siguiente. Tres amigos con variadas percepciones de la realidad que les rodea, pero con mucho en común: sin trabajo, sin esperanzas, sin casi nada que hacer. El día a día de un barrio en el que hace mella la degradación, el desempleo, el fracaso escolar, el trapicheo de drogas como uno de los pocos medio de salir adelante. Y ante ello una sociedad que mira para otro lado, una policía con carta blanca para todo y unos escrúpulos que brillan por su ausencia, unos medios de comunicación que solo recuerdan ciertos barrios cuando el morbo y la espectacularidad llaman a la puerta en forma de disturbios, de ataques a la policía o de muertes violentas.

La película nos muestras jóvenes de carne y hueso, con sus preocupaciones y sus complejos, jóvenes que han mamado del consumismo imperante, del machismo, de la superficialidad que recorre nuestras sociedades, pero que no son las bestias violentas y “sin valores morales” que nos tratan de vender, personas en las que también tienen sitio  la solidaridad y el sentimiento de comunidad… no todo es blanco o negro como nos venden por la tele.

Reseñables son también las distintas formas que plantean los protagonistas de enfrentarse a un presente jodido y un futuro no muy esperanzador, opciones que a menudo recorren nuestras cabezas y las ajenas al pensar en el mundo en que vivimos, por un lado el escapar, el mantener la inocente idea de que en otro sitio nos iría mejor (o por lo menos no peor), por otro el atacar todo aquello que nos oprime, aunque muchas veces falte sangre fría y sentido común, y por último, como no, el tan común tirar para adelante sin pensárselo demasiado y tratando de que no te pillen.

Esta película resulta de bastante interés para adentrarse un poco mejor y tratar de empezar a entender los brotes de ira que recorren el viejo continente de vez en cuando, la rabia que explota cada cierto tiempo en los suburbios de París, de Londres… una forma de acercarse a estos sucesos por otro camino del que nos intentan vender gobiernos y medios de comunicación, más allá del mero espectáculo y del parte de guerra.

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