Cuidándonos entre nosotras. Entrevista a Cuidados Madrid Centro y Somos Tribu Vallekas

Las situaciones de crisis sacan lo mejor y lo peor de las personas. Frente a las imágenes de acaparadores en el supermercado y policías y chivatos de balcón, tenemos a un número enorme de vecinas conscientes de que el apoyo mutuo y la solidaridad entre iguales son la única herramienta que va a hacer que todas podamos salir de esta. Desde el primer momento, en todos los barrios de Madrid surgieron iniciativas de colaboración entre sus habitantes cubriendo las necesidades que el Estado no ha sabido garantizar. Sin la espectacularidad de las ínfimas donaciones de las multinacionales o del pomposo despliegue de militares, personas anónimas aprovechando las estructuras vecinales y de los movimientos sociales recuperan las redes de solidaridad que resurgen cada vez que los barrios populares sufren carencias.

Para que nos cuenten sus experiencias, hemos contactado con Laura, vecina de Lavapiés y participante en el grupo de Cuidados Madrid Centro, con Marimar, dinamizadora en la AAVV San Diego Puente de Vallecas y con Víctor, participante en los movimientos juveniles vallecanos y ambos miembros de Somos Tribu Vallekas

Los inicios

¿En qué momento se crea el grupo de Cuidados de Madrid Centro (CMC) y cómo te llegas a unir a él?

Se crea los primeros días de confinamiento ante la necesidad de agruparse y ayudarse en un momento en el que el miedo empieza a invadirnos. Me uno a través de un enlace de WhatsApp que me pasa una compañera, paso unos días bastante desvinculada y llega un momento en el que siento la necesidad de involucrarme más, empiezo a trabajar y eso lleva a que me metan en el grupo de acogida y coordinación.

¿Cómo surge Somos Tribu Vallekas?

Víctor: Tras hablar con Marimar, empezamos a establecer contacto, me comentó la idea y me flipó, sentí que era lo necesario para trabajar en estos momentos y concentrar esfuerzos, nos llamamos, nos juntamos, pusimos el modo bala, se hizo un grupo de WhatsApp, la respuesta de la gente fue brutal, se empezó a llenar el grupo, a dividir grupos de trabajo, barrios…

La iniciativa, como tal, surge de toda la gente que empezó a participar en el proyecto en sus respectivas comisiones y la iniciativa volverá a surgir de toda la gente que suma en la plataforma, ya que como es colectiva la pueden sentir como suya.

Marimar: el trabajo del Servicio de Dinamización Vecinal es colaborar con los vecinos/as, crear y formar parte de redes, y siempre que sea posible adelantarse a la necesidad. De ahí que cuando esto empezó había que movilizarse de manera inmediata. Las AAVV son un referente de participación, de lucha colectiva, y del mismo modo la Juventud Vallecana, que no para, que siempre está apoyando y defendiendo lo colectivo. Se han sumado los grandes pilares de Vallekas, las AAVV y la Juventud.

Y a partir de ahí íbamos un poco a ciegas, sin saber la respuesta (suponíamos que sería buena, pero no tanto!). Y en cada grupo y cada persona que se ha sumado está la fuerza. Vallekas no defrauda.

¿Cómo son los primeros momentos de organización, qué proceso se sigue y en qué termina? Suponemos que hay muchas ganas, mucha iniciativa pero también mucho caos.

Laura: El grupo de WhatsApp al comienzo era un poco caótico, con muchos mensajes virales. Además, el trato con los datos era muy público, y hubo un momento en que eso nos resultó peligroso y empezamos a organizarnos para que las peticiones de ayuda y las ofertas de voluntarias estuviesen centralizadas en solo unas pocas personas, que fuesen coordinando las relaciones persona que necesita cuidados-voluntaria. De ahí surge un grupo que empieza a poner en marcha protocolos, mails, atiende el teléfono y se ocupa del blog (igual próximamente también redes sociales). Algunas comisiones que funcionaban desde el principio como la de Farmacia, continúa funcionando de manera autónoma. Veremos cómo continúa la organización, la intención es abrir y seguir creciendo.

Víctor: Se empiezan a repartir las zonas del barrio, se crean comisiones de trabajo, hay caos y personas que reconducen ese caos para irlo haciendo funcional, se trabajó muy rápido y se fue bastante resolutivo, mucha gente comenzó a aportar y dar lo mejor de sí.

¿Cuáles han sido y están siendo las principales dificultades?

Laura. La principal dificultad es llegar a las personas que necesitan ayuda. Hay una gran brecha en el acceso a internet, económica y generacional. Poco a poco nos van conociendo, nos llama gente porque el ayuntamiento, el samur social o hasta servicios sociales les ha pasado nuestro teléfono. Esto, algunas veces pone de manifiesto el colapso de los sistemas públicos.

Manos a la obra

¿Qué tipo de necesidades cubrís? ¿Cuál es el perfil de los/as vecinos/as que reclaman ayuda? ¿Y de los/as que la ofrecen?

Víctor: Apoyamos a personas que no pueden salir de casa o personas mayores que no deben salir de casa, sobre todo personas sin red familiar, o que nos llaman sus familias que viven fuera para que les ayudemos.

Hemos llevado termómetros, hemos ido a sacar la basura, pasear perros, ir a hacer la compra, ir a la farmacia, ir a mirar un radiador que perdía agua a un señor mayor, a arreglar una cerradura, a llevar una mesa para comer en la cama, hemos ayudado telefónicamente con deberes, a manejar las nuevas tecnologías para las tareas del cole…

Pero ahora ya nos están llegando peticiones de ayuda de personas que se han quedado sin trabajo, que vivían al día trabajando en B, sin derecho a subsidios o ayudas, familias sin comida, un perfil de alta vulnerabilidad que debería asumir la administración.

Laura: Hacemos la compra de alimentos o productos de farmacia a quien no puede salir de casa y damos atención telefónica a personas que están solas. Sin embargo, hemos pasado también a hacer muchas derivaciones a organizaciones que están proveyendo alimentos, con quienes tenemos contacto directo, o incluso a veces, a servicios sociales. Nos reclaman ayuda vecinos/as mayores, que tienen miedo a salir, personas que están enfermas o han presentado síntomas y no tienen a nadie que las ayude en el aislamiento, y personas que están económicamente en el límite y necesitan alimento. También tenemos algún caso de niños que no tienen acceso a recursos educativos y se les han llevado en físico. El perfil de los/las que ofrecen ayuda es joven, personas que están teletrabajando o estudiantes y trabajadores que ahora tienen más tiempo porque se ha paralizado todo.

¿Estáis coordinados/as con otros grupos de Madrid o del resto del Estado?

Laura: Tenemos los contactos y nos vamos derivando los casos, pues muchas veces llama gente de otros barrios. En general estamos conectados y nos enteramos de cómo van en otros barrios, pero estaría bien plantearse cómo mejorar la coordinación.

Víctor: Trabajamos con un listado de otros grupos de apoyo a nivel Madrid y estatal, para derivar ahí a las personas que no viven en Vallekas.

¿Cuál es vuestra relación con las instituciones?

Somos Tribu: En los grupos hay personas que profesionalmente pueden derivar casos a Servicios Sociales, y así se hace. También desde SS, los Centros de Salud, las Trabajadoras Sociales del Infanta Leonor o del Marañón (nuestros hospitales de referencia) nos piden ayuda para personas con recursos pero que necesitan ayuda (del tipo de la nombrada anteriormente).

Estamos coordinadas con el Programa de Educación de Calle, con los programas de Familia, con los Hospitales, Centros de Salud, Farmacias del distrito…

Pero una cosa es estar coordinadas y otra cosa es que las peticiones que se hacen a SS lleguen cuando es necesario.

¿Estos momentos de crisis sirven para sacar lo mejor de la ciudadanía?

Víctor: (…) La población tiene que recuperar el pedir “un poco de sal” a la vecina de la puerta de al lado. La realidad es que ves más a tu vecina que probablemente a tu familia, cada día, sabes que está ahí. Yo viví la realidad de mi abuela en la calle Peña de la Miel, su casa siempre estaba llena de vecinas, íbamos a la compra y comprábamos cosas para gente de su edificio, le traían ropa para remendar, subían a charlar, y si pasaba algo sabían que cualquiera de la escalera estaría disponible. Eso es lo que hay que recuperar y a lo mejor esta crisis sirve para ello.

Y cuando todo esto pase…

¿Qué crees que va a quedar (a nivel estructural, de tejido de barrio o de imaginario colectivo) de los grupos de cuidados una vez pase la pandemia?

Laura: Pues no lo sé, pero ojalá quede que nos necesitamos, y la idea de que la solidaridad ha estado presente en el barrio. El hecho de no poder vernos las caras, que todo sea desde detrás de una pantalla y un teléfono creo que dificulta los lazos y la conformación de una identidad barrial. Más en el centro de Madrid, que tiene unas características muy concretas y diversas según la zona, o incluso el edificio.

Víctor: Muchas de las personas que participan forman parte del movimiento vecinal de su zona, de grupos de jóvenes autoorganizados, de los foros locales… Vallekas tiene un gran histórico de participación, una muy buena estructura basada en lo comunitario, igual Somos Tribu continúa, como red de apoyo vecinal, o igual se diluye, eso no se puede vaticinar, o igual se convierte en otra cosa… Sea lo que sea ha marcado una vez más una punto rojo en este calendario del Covid19, un grupo de vecinas que solo quieren ayudar, es lo más grande que hay.

El Estado y el mercado se han revelado incapaces de gestionar la pandemia ¿Crees que este tipo de iniciativas ponen de relieve esa incapacidad o de algún modo la apuntalan para evitar un colapso más grave si cabe?

Laura: Para mí la ponen de relieve, por lo menos a las personas que participan en ellas o a las que recurren a ellas. Sin embargo, está claro que apacigua la situación, descolapsa todo. Pero creo que no hay que pensar en eso sino en lo que están viviendo materialmente muchas personas y que si podemos como vecinas hacer algo por solidarizarnos, debemos hacerlo.

Somos Tribu: Lo que evidencia de alguna forma es la necesidad de un sentimiento colectivo, en frente del individual. Unas nuevas formas de participación para las vecin@s que no lo han hecho nunca. La base de Vallekas, son sus gentes, y nos tenemos que apoyar de forma solidaria.

«Poner los cuidados en el centro» es algo que el feminismo viene diciendo desde hace tiempo, ¿De qué manera estas iniciativas lo llevan a la práctica? ¿Existe una perspectiva de género en los grupos?

Laura: No sé qué ocurrirá en otros grupos, pero el grupo de personas que estamos acogiendo voluntarias y solicitudes en este grupo, está formado al completo por mujeres, con perspectiva de género y feminista. Esto se evidencia en lo que proponemos, como fomentar los cuidados en el barrio a través de “Vecinas al teléfono”, las propuestas de creación artística colectiva, de escritura, de música, de mensajes de apoyo. Así como por lo que nos preocupamos, cómo nos tratamos y cómo distribuimos el trabajo.

Víctor: En los inicios de los grupos de apoyo vecinal frente al Covid19 la realidad era que había más participación de mujeres, pero esa es una realidad palpable dentro y fuera de la actual crisis, pero la conciencia colectiva de Vallekas es feminista, es igualitaria, es defensora de los mismos derechos para todas las personas. Y así se ve en los grupos, un lenguaje inclusivo, un discurso feminista (…)

¿Qué lecciones se pueden aprender de esta herramienta creada en un contexto de colapso que puedan ser aplicadas en una vuelta a la “normalidad”?

Laura: Volver a la “normalidad” no me suena muy bien, porque esa normalidad es la que ha ocasionado esta crisis social. Pero como lecciones, que el individualismo al que nos someten no tiene ningún sentido y es socialmente inviable e injusto. Somos interdependientes, nos necesitamos en todos los sentidos. Ha puesto en evidencia las desigualdades de un sistema que poco piensa en la vida de las personas y abandona a las trabajadoras, a las migrantes, a las desempleadas, a la economía no formal, a las personas sin hogar, a los manteros, a las personas sin papeles, a las trabajadoras sexuales… Creo que el apoyo mutuo es y será cada día más necesario pero que en el momento en que estas iniciativas “amenacen el orden social” se enfrentarán a un contexto cada vez más represivo, y tenemos que estar muy pendiente de los discursos “ecofascistas” y el aumento del control.

Somos Tribu Vallekas ha dividido su trabajo de apoyo vecinal en distintas zonas y está presente en Palomeras, Entrevías, San Diego, Nueva Numancia/Portazgo y Doña Carlota. Además, ha creado distintos grupos de trabajo, como el de Apoyo Laboral, Acompañamiento a mujeres víctimas de violencia de género, de Creatividad, Apoyo psicológico y de Maternidad. Tienes toda su información y formas de contacto en www.somostribuvk.com

Para contactar con Cuidados Madrid Centro puedes acceder al grupo
de WhatsApp entrando al enlace: https://chat.whatsapp.com/GuARi-
6FV6vhH1te9oNFFvp. Tienes toda su información y formas de contacto en: www.cuidadosmadcentro.blogspot.com

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