Una acción feminista en una capilla universitaria se salda con cuatro detenidas/os

El pasado 10 de marzo, unas/os cincuenta estudiantes de la Universidad Complutense entraron en la capilla de la Facultad de Psicología con la intención de denunciar la presencia de la Iglesia Católica en la universidad. Razones para hacer esto hay muchas: La iglesia católica es, al fin y al cabo, “una institución que, partiendo de la imagen creada del estereotipo hombre blanco, heterosexual y occidental, construye la imagen de la Mujer como la opuesta a éste” y que termina por castigar y silenciar a las mujeres y “también a multiplicidad de identidades como lesbianas, transexuales, transgénero, de distintas etnias, intersexuales y un largo etcétera”.

Con el fin de mostrar su rechazo a la impregnación de los heteropatriarcales valores católicos en nuestra sociedad y la normalización de su presencia en instituciones públicas como la universidad, las/os estudiantes leyeron un comunicado y frases pertenecientes a autoridades eclesiásticas que criminalizan los cuerpos, corearon consignas como “contra El Vaticano, poder clitoriano” o “menos rosarios y más bolas chinas”, se desnudaron de cintura para arriba y algunas de las asistentes se besaron para visibilizar el lesbianismo. Acto seguido, abandonaron la capilla sin mayores incidentes.

Sin embargo, una semana más tarde, cuatro estudiantes fueron detenidas/os en la puerta de sus casas. Según el diario El País (18 de marzo), algunos/as de los/as activistas “hicieron fotos […] y algunas imágenes aparecieron en medios digitales, lo cual facilitó” el que la Brigada Policial de Información de la Policía Nacional les identificara y detuviera (a pesar de no haber recibido denuncia alguna del capellán de la Pastoral Universitaria), acusadas/os de un delito contra los sentimientos religiosos, penado con hasta seis años de prisión. Ante este hecho, consideramos oportuno citar un párrafo extraído del artículo “Se demuestra andando…”, publicado en el nº 5 de la revista Ruptura (diciembre 2009) que dice así: “No podemos acabar sin mencionar ciertas prácticas de los medios de contrainformación que, lejos de ayudar a la lucha, pueden acarrear serios problemas para la seguridad e integridad de lxs compañerxs. Cuando se pone la espectacularidad, la fotito y el inmediatismo del minuto y resultado por encima de la seguridad de lxs demás, se está más cerca del periodista que del compañerx”.

Después de que se produjeran las detenciones, varios/as estudiantes convocaron una concentración contra la criminalización del feminismo en el campus de Somosaguas, y a la par el capellán organizó una misa de desagravio para resacralizar el espacio profanado. Esta misa fue apoyada por el grupo fascista Acción Católica y poco después, algunos/as de sus miembros agredieron a varias personas que mostraban su apoyo a las/os represaliados/as en la Facultad de Historia.

Más información en http://madrid.indymedia.org

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