Arqueología de la violencia: La Guerra en las sociedades primitivas

Autor: Pierre Clastres. Editorial Enclave de Libros. Madrid, mayo 2021. 148 páginas

Éste no es el primer trabajo del antropólogo anarquista francés Pierre Clastres que recomendamos en estas páginas. Hace años hicimos lo propio con La Sociedad contra el Estado (Virus Editorial). Dicha obra da la vuelta a la mayoría de los estudios antropológicos que, a través de una concepción unívoca y lineal de la historia, presentan las sociedades que viven fuera de las estructuras estatales como sociedades menos evolucionadas e históricamente incompletas que simple y llanamente han sido incapaces de dotarse de estructuras más complejas. Clastres, sin embargo, concluye que la ausencia de un poder coercitivo en el seno de estas sociedades (por ejemplo los Ona en Tierra del Fuego, las guayaquís o las guaraníes) no se explica por una supuesta incapacidad organizativa y que tampoco supone un defecto, sino que responde a una decisión meditada, es decir a un rechazo consciente y explícito del Estado (y de la autoridad política centralizada) como forma de organización política y social.

En este ensayo, escrito en la década de los 70, Clastres vuelve a hacer hincapié en que las sociedades indígenas no son organismos que ignoran el poder del Estado; son sociedades de la multiplicidad y la diversidad que no quieren ceder a la lógica de la unidad y defienden la libertad a toda costa. La ecuación hombre-guerrero, presente en todos los aspectos de la vida social, atañe a toda la cultura, porque a través de la guerra los grupos que componen la sociedad primitiva se oponen al poder autoritario del Estado.

En este estudio de alto nivel científico (entre 1963 y 1974 Clastres realizó trabajo de campo etnográfico en varios pueblos de Latinoamérica) el autor analiza el comportamiento bélico de etnias hoy casi desaparecidas, sugiriendo una imagen de la sociedad primitiva como «sociedad para la guerra», que es a la vez «sociedad contra el guerrero».

Los textos y el análisis antropológico sobre el terreno de Clastres demuestran que en las sociedades primitivas el poder pertenece a todo el grupo y puede ser ejercido solamente negando todas sus formas exteriores; el poder político habita en la totalidad del cuerpo social, organizado según principios que impiden la emergencia de cualquier polo de concentración.

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