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You’ve been Trumped

México no nos manda a sus mejores. Nos manda drogas, criminales y violadores. Y, supongo, que de vez en cuando a alguna buena persona”. Estas provocadoras palabras fueron espetadas por el millonario Donald J. Trump el 16 de junio, cuando anunció su candidatura a las elecciones primarias republicanas, con intención de convertirse en el próximo presidente de EEUU. Después, nos recordó algo que todo el mundo sabe de él, “soy muy muy rico” y a continuación comenzó a enumerar distintos edificios (incluyendo hoteles, rascacielos y aviones) que posee mientras sonaba “Rocking in the Free World” de Neil Young de fondo (lo cual, por cierto, ha ofendido profundamente a Young).

trumpDonald Trump, neoyorkino de 69 años, cuenta con una fortuna de 4.100 millones de dólares y personifica a la perfección la imagen de los tiburones de los negocios que vemos en las pelis. Tiene hasta el moreno de rayos ultravioleta y los injertos de pelo teñidos de rubio propio de un mafiosete de Las Vegas. Hijo de un empresario inmobiliario de Nueva York, se hizo con la empresa familiar en los años sesenta, en los setenta empezó a construir la marca Trump y en los ochenta ya era un conocido icono del típico ejecutivo ególatra y sin escrúpulos. Todo lo que toca lleva su nombre: Trump Tower, los edificios Trump Parc, Trump Palace y Trump Plaza, Trump World Tower y Trump Park Avenue, etc.

Trump, que se ha declarado en quiebra en cuatro ocasiones entre 1991 y 2009, reconoce abiertamente que utiliza las leyes de bancarrota como una herramienta de negocios: con ellas reestructura sus deudas y sigue creciendo. Y actualmente es la 405º fortuna del mundo, según Forbes.

El documental You’ve been Trumped (2011) es un ejemplo perfecto de la falta de escrúpulos que tiene este personaje a la hora de generar y expandir su riqueza. La película, dirigida por Anthony Baxter, arranca con Trump anunciando que pretende construir en la playa de Balmedie, Aberdeenshire (Escocia) un resort de golf de lujo. “Va a ser el campo de golf más bonito del mundo”, declaró. Esto inmediatamente generó una reacción negativa entre la población local, ya que supondría un importante cambio en su estilo de vida tranquilo y rural, un terrible impacto ambiental sobre la playa, desviación de agua potable para regar el campo, espantaría a las aves autóctonas, etc. Vecinas/os y activistas se juntaron para intentar parar las obras, organizando manifestaciones ataviados de ropas tradicionales escocesas y gaitas, realizando pintadas, grabando abusos de todo tipo, etc. Sin embargo el gobierno local apoyaba el proyecto (por los puestos de trabajo que se generarían) y su policía y seguridad privada frenaban cualquier intento de resistencia (la frase más repetida del documental probablemente sea “apaga la cámara”, proferida por incontables seguratas). Era la personificación de la lucha entre ricos (elegantemente vestidos, con acentos norteamericanos e ingleses, protegidos por la policía y la seguridad privada y con los focos de las cámaras puestos en ellos/as) y pobres (ataviados/as con ropas de trabajar el campo, acentos escoceses herméticamente cerrados, protestando desde la distancia mientras los agentes les impiden el paso).

Trump aparece en persona varias veces en el filme, en una ocasión para declarar que uno de los/as vecinos/as que protestaban “vive como un cerdo” y en otra para aclarar que está concienciado con la preservación de la naturaleza, mientras los bulldozers destruían las dunas de la playa, calificadas por ambientólogos/as como un paisaje “único en el mundo”.

Si queréis saber cómo acabó el conflicto, tendréis que buscar la película.

Los actuales enemigos de Trump ya no son unos/as pueblerinos/as escoceses, sino la totalidad de la comunidad latina en EEUU, que se ha unido en bloque contra él. Sus negocios están sufriendo un poco debido a la gran cantidad de patrocinadores que han huido en estampida, pero la carrera de Donald Trump se define por su adicción a la publicidad y esta rebelión latina le está encumbrando. El día que Trump anunció su candidatura, las encuestas lo situaban en la novena opción de los 12 candidatos que había en ese momento. Hoy es el segundo en preferencia, por detrás de Jeb Bush, hermano e hijo de los Bush que ya conocemos.

De todas/os los/as candidatos/as republicanos, solo el exgobernador de Texas, Rick Perry, se ha atrevido a decir que sus opiniones “no representan al Partido Republicano”. Es curioso que este homófobo (en 2002 intentó aprobar una ley anti-sodomía en Texas y en 2008 comparó la homosexualidad con el alcoholismo: hay que abstenerse), favorable a la pena de muerte (se han ejecutado 278 personas bajo su mandato) y a enseñar el creacionismo en las escuelas públicas parezca el candidato más moderado de su partido junto con nada más y nada menos que Bush.

El ala más bocazas del partido viene encabezada por Trump y por Mike Huckabee, otro homófobo meapilas antiabortista. Ambos han aprendido que cuanto más escandalosas sean sus intervenciones públicas, más tiempo se les va a dedicar en los medios de comunicación; y la mala prensa no existe, toda publicidad es buena. Así, por ejemplo, cuando a Huckabee se le preguntó en febrero de este año por su opinión sobre el derecho de transexuales a usar baños y vestuarios del sexo con el que se identifican, contestó “ojalá alguien me hubiera dicho en el instituto que podía sentirme como una mujer cada vez que tocaba ducharse después de educación física. Seguro que habría encontrado mi lado femenino y le habría dicho a mi entrenador que hoy me iba a duchar con las chicas”. Por favor, ahórrenos sus fantasías sobre todos los delitos sexuales que habría cometido de adolescente.

Veremos qué ocurre en unos meses, cuando comiencen las primarias. Trump, por su parte, ha anunciado que él solito ha diseñado un plan maestro para derrotar al Estado Islámico (a pesar de no tener ninguna formación, ni experiencia, en el ámbito militar), pero que no se lo revelará a nadie salvo si gana las elecciones. Quién sabe si esta estrategia le funcionará.

La segunda parte del documental You’ve been Trumped (2011) es A Dangerous Gametrump 2 (2014), también dirigida por Anthony Baxter. Esta nueva película no se centra exclusivamente en la figura de Trump, sino que también pone su foco de atención sobre otros/as promotores/as y constructores/as repartidos/as por el mundo. El director viaja por el globo y visita resorts de lujo (hoteles, pistas de golf, restaurantes, etc.) que privatizan parajes naturales sin igual para dejarlos en manos de millonarios/as. Choca especialmente un hotel/spa de lujo en Dubrovnik, Croacia, que utiliza miles de litros de agua al día, dejando seco todo el espacio que lo rodea. “Algunos de los sitios más bonitos del planeta se están convirtiendo en parques de recreo para los/as super-ricos/as”, dice Baxter.

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