Vecinas okupas

Durante los años de la burbuja inmobiliaria, la vivienda se convirtió en una excelente mercancía con la que especular. Bastaba con dar una vuelta por cualquier barrio para ver aparecer nuevos edificios todas las semanas, en una maniobra de enriquecimiento de unos pocos que parecía no tener fin. Madrid era una ciudad tomada por las grúas, el hormigón y el ladrillo. Sin embargo, en algún momento, alguien decidió llevarse la fiesta a otra parte y la burbuja estalló.

El resultado fue un espectacular aumento del paro, cientos de miles de familias atrapadas en hipotecas trampa y tres millones y medio de viviendas vacías. Hoy, seis años después del estallido oficial de la burbuja, las consecuencias de aquella estafa son más claras que nunca: cada día se producen casi doscientos desahucios y la vivienda se ha convertido en un lujo inaccesible. En este contexto, la okupación de viviendas es una práctica cada vez más extendida.

Aunque no es un fenómeno nuevo –siempre ha existido gente que ha sabido arreglárselas muy bien con esto de la vivienda-, la crisis social en que vivimos ha hecho que recurran a ella muchas personas que hasta ahora no se lo habían planteado. El perfil del okupa ya no es esa imagen estereotipada que algunos siguen teniendo en la cabeza: hay tantas okupaciones como ocupantes ymotivos para hacerlo. En realidad, cualquier motivación es válida, desde la de familias que no tienen otro lugar para vivir o que han sido desahuciadas a la de las personas que lo hacen como una opción política. Abrir una casa vacía para habitarla no solo permite que la persona que lo hace pueda encontrar un lugar donde residir, sino que también tiene beneficios para el resto de vecinas. Las viviendas vacías producen una gran cantidad de problemas, tanto para el edificio como para el resto de la sociedad. Cuando no están habitados, esmucho más probable que los pisos tengan problemas de humedad y salubridad que cuando tienen habitantes, ya que no hay nadie que se preocupe de su mantenimiento. Además, en los casos en los que los bancos son los dueños de las viviendas –por ejemplo, porque se ha producido una ejecución hipotecaria- estos se niegan a pagar los recibos de la comunidad, haciendo que estas se arruinen y se vean obligadas a cortar servicios esenciales. En cambio, la mayoría de las personas que okupan una vivienda hacen lo posible por contribuir a estos gastos, ya que también necesitan esos servicios y comprenden la situación de la comunidad. Pero además, la okupación también tiene beneficios para el conjunto de la sociedad. La existencia de viviendas vacías que permanecen cerradas mantiene elevados los precios de los alquileres y las hipotecas, ya que todas esas viviendas no salen al mercado. En cambio, cuando existe un movimiento fuerte deokupación, los propietarios de pisos se ven obligados a bajar losprecios, ya que de otra forma no pueden alquilarlos.

derecho-okAsí, las personas que optan por la okupación no solo rompen con el círculo que les obliga a pagar precios enormemente elevados para tener una vivienda, sino que también contribuyen a luchar contra un sistema cruel e injusto. De hecho, esta ha sido siempre una de las principales motivaciones de la okupación, que es una herramienta fundamental de lucha contra un sistema económico que tiene en la propiedad privada su base fundamental. Las personas que okupan, sean cuales sean las razones por las que lo hacen, están atacando dos de los pilares que sustentan el capitalismo: la propiedad privada y el sistema legislativo. Hemos internalizado la dominación hasta tal punto que nos parece admisible que alguien que no posea ninguna vivienda tenga que pagar una cantidad de dinero al mes –un alquiler- a otro que tiene varias, cuando lo lógico sería que esas desigualdades no pudiesen existir o que, al menos, las personas que tuviesen más no pudiesen explotar impunemente al resto hasta el límite de obligarlas a vivir en la calle. Al okupar,estamos cuestionando un sistema cruel, injusto e ilegítimo quepermite que existan casas vacías mientras hay gente que carece deellas. Por eso, la okupación no es solo la respuesta a una situación concreta de necesidad, sino también una elección política. Mantener una vivienda vacía excluyendo a otra gente de su uso por el simple hecho de tener un papel de propiedad no es legítimo ni respetable.

Siempre estaremos del lado del que lucha contra un sistema que permite que existan cinco millones de viviendas vacías y cientos de miles de personas sin casa. En tanto que ataca a un sistema injusto y se niega a obedecer las leyes que lo protegen, toda okupación esun acto político.

A pesar de los falsos mitos que ha interesado difundir, laspersonas que okupan una vivienda no son diferentes del resto devecinas. De hecho, es muy posible que algunas de tus vecinas seanokupas y ni siquiera te hayas dado cuenta, desde la familia con dosniños del segundo a la chica con pinta de universitaria del tercero ola pareja con perro del quinto. El ejemplo más reciente es el caso deJorge, padre de una familia de tres hijos que habitabauna vivienda en el distrito de Usera hasta que fuedesahuciado por el banco propietario del inmueble.

Al contrario de lo que alguna gente cree, las viviendas recuperadas no son focos de problemas o suciedad: las personas que las habitan las cuidan porque son sus hogares, y además, para mantenerlas el mayor tiempo posible es imprescindible tener buenas relaciones con las vecinas. Por ello, las personasque okupan una vivienda tratan de molestar menosaún que el resto. Además, de todas formas, si surgendificultades de convivencia se pueden resolver entrelas vecinas, como se hace en cualquier otro caso. Loúnico que diferencia a las personas que okupan delas demás es que han comprendido que las injusticiasno se van a resolver por sí solas, sino que hay queponerse manos a la obra. Que sus vidas están en susmanos y que no van a esperar a que nadie decidapor ellas. Que van a tomar las casas vacías y las van a llenar de vida.

Oficina de Vivienda.

El texto anterior ha sido extraído de la web de la Oficina de Vivienda (oficinavivienda.net), un colectivo madrileño de apoyo mutuo para defender el derecho a la vivienda, sea cual sea la condición de la persona o su situación particular: hipotecado o de alquiler, ocupando o buscando cómo emanciparse, todas las realidades entran en esta lucha.

La oficina abre una asesoría colectiva desde las 19h todos los lunes en el CSO La Morada (C/ Casarrubuelos 5, Metro Quevedo). Si quieres ponerte en contacto con ellos puedes hacerlo a través del correo electrónico ofiviviendamadrid@gmail.com.

 

A propósito de okupaciones…

Aprovechando el texto de los/as compañeros/as de la Oficina de Vivienda, queremos hacer un breve repaso a la situación actual de algunas okupaciones en Madrid, algunos ejemplos prácticos de la forma que está tomando esta lucha por la vivienda en los últimos tiempos.

Hablamos de las okupaciones de edificios de viviendas por parte de distintas asambleas y colectivos para el realojo de familias desahuciadas o sin acceso a una vivienda digna, lo que se ha denominado Obra Social y que ya cuenta al menos 17 edificios liberados a nivel estatal.

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Okupación del edificio La Leona en el barrio de Malasaña

En el barrio de Malasaña se encuentran ahora mismo dos de ellos, ambos okupados por la Asamblea de Vivienda Centro: los edificios conocidos como La Manuela, en la calle Corredera Baja de San Pablo, y La Leona, en la calle Monteleón. La Manuela, edificio propiedad de CaixaBank okupado en enero, aloja a casi una veintena de familias, mientras que La Leona, en manos de una constructora y cerrado desde hacía más de 17 años, fue okupado a finales de abril por siete mujeres y ocho niños/as que a día de hoy continúan habitándolo.

Otro ejemplo del que hemos tenido noticia más recientemente es el edificio bautizado como Dignidad, liberado a finales de mayo por la Obra Social del colectivo StopDesahucios de Móstoles en la calle Carcavilla de esa misma localidad. Otro edificio vacío durante años en manos de una inmobiliaria, sin haber sido habitado nunca, mientras se echa a miles de familias a la calle.

Son respuestas directas, autogestionadas y horizontales, a esta situación insostenible de desposesión de los recursos más básicos como la vivienda para tanta gente, causada precisamente por los mismos propietarios de estos y tantos otros inmuebles: bancos, constructoras, inmobiliarias… Esperamos que estos proyectos tengan una larga vida por delante y que nazcan muchos más como ellos.

Por otra parte, pasando a otro tipo de okupaciones – las que albergan centros sociales autogestionados -, queríamos dedicar unas líneas de apoyo a dos proyectos con larga trayectoria que se encuentran ahora mismo en peligro de desalojo: el Centro Social La Traba, en Legazpi, y el Centro Social La Casika de Móstoles.

Después de un largo proceso judicial iniciado en noviembre de 2012, hace unos meses fue fijada la fecha del desalojo del CS La Traba para el pasado 22 de julio. Sin embargo, la comisión judicial encargada de ejecutarlo se encontró con una concentración de unas trescientas personas solidarias en la puerta que impidieron que se llevara a cabo, de forma que la orden de desalojo ha quedado paralizada hasta que el juzgado fije una nueva fecha.

Por su parte La Casika, el centro social más veterano de Madrid con casi 17 años a sus espaldas durante los cuales ha dado cabida a numerosos colectivos de distinto tipo (ecologistas, feministas, por la liberación animal, antifascistas, vecinales, educativos, culturales, etc.) y ha llenado de actividad y de vida el centro histórico de Móstoles, lleva varios años enfrentándose a procesos represivos y a la amenaza constante del desalojo.

Tras suspenderse en enero (por causas procesales, signifique lo que signifique eso) el juicio contra dos compañeros imputados por un delito de usurpación y a los que la propiedad les pide una indemnización de casi 69.000 euros por los supuestos daños causados, además de una caución (una especie de fianza) de unos 18.000 euros por esos mismos supuestos daños, se fijó la nueva y definitiva fecha de juicio para el pasado 8 de julio, día en el que fue celebrado mientras una numerosa concentración de vecinos/as solidarios/as mostraba su apoyo a las puertas del juzgado. Por desgracia, en el momento de escribir estas líneas no se conoce aún la sentencia, por lo que animamos a los/as lectores/as a informarse del resultado de la misma en la web apoyalacasika.wordpress.com y a estar al tanto de las posibles movilizaciones de apoyo que se convoquen.

Concentración en apoyo al CSOA La Casika el pasado 8 de julio
Concentración en apoyo al CSOA La Casika el pasado 8 de julio

Manual de Okupación – Segunda edición

Terminamos recomendando esta pequeña guía difundida por la Oficina de Okupación de Madrid, que acaba de sacar a la calle la segunda edición del texto, publicado por primera vez en 2011.

Basándose en la experiencia y en otros manuales publicados anteriormente como el del CSO Casas Viejas en Sevilla o el de la Oficina de Okupación de Bilbao, el Manual aporta nociones básicas sobre los pasos a seguir a la hora de okupar una casa (o local, edificio…), desde cómo encontrarla hasta el plan de entrada y los trabajos de electricidad, fontanería, etc. necesarios, además de cuestiones legales que es importante tener claras.

El manual se puede adquirir online en la página www.okupatutambien.net o en varias de las librerías indicadas en nuestrasección de “proyectos permanentes” (pg.15). Todos los miércolesa las 20h la Oficina de Okupación ofrece asesoría gratuita en elCSOA La Quimera de Lavapiés (Plaza de Cabestreros).

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