Pero, ¿quién es mi jefe/a? Sobre falsos/as autónomos/as y subcontratas

Desde esta publicación, tanto en la serie de artículos de “Auto­defensa laboral” como en otras noticias sobre el mundo del traba­jo, hemos comentado que desde los años ´80 existe una tendencia impulsada por los distintos gobiernos y patronales de individualizar las relacionas laborales. ¿A qué nos referimos? A que existe un interés en las empresas a llevar las negociaciones de contratos, salarios y demás condiciones de trabajo directamente con el/la trabajador/a afectado/a, reduciendo al máximo el papel de los sindicatos, no digamos ya de las asambleas de trabajadores/as. La modificación de la negociación colectiva contenida en las re­formas de 2010 y 2012, realizadas por el PSOE y el PP respectivamente, iban en esa dirección al primar el convenio colectivo de empresa sobre el del sector, así como la supresión de la ultraactividad de los convenios.

stop_perfilOtra de las tendencias de moda es la reducción de las cuantías y del derecho de acceso a las prestaciones de la Seguridad Social, tales como prestaciones y subsidios de desempleo, incapacidades tempo­rales y permanentes, así como de pensiones de jubilación. Esto va unido a la reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social que deben hacer frente las empresas, gracias a variadas bonificaciones y exenciones en el pago, que tienen como resultado un vaciamiento de la caja con la que se garantizan pensiones y prestaciones.

Como a los/as empresarios/as les parece que estas reformas se están aplicando de manera más lenta de la necesaria, han inventado un atajo que cada vez se emplea con mayor frecuencia: la figura del/ la falso/a autónomo/a.

Falsos/as autónomos/as

Pero ¿qué es un/a falso/a autónomo/a? Como nos explican des­de el Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de la CNT, impulsores de la web www.falsosautonomos.wordpress.com, un/a autónomo/a “es, en cierto modo, dueño de su tiempo y condiciones, y tendrá libertad para establecer su horario, decidir cuándo realizar el servicio que le han encargado y fijar el precio del mismo. Por el contrario, la falsa autónoma trabajará como si de una trabajadora asalariada se tratase: con horario, condiciones de trabajo y sueldo establecidas por la empresa. Ni qué decir tiene, esta figura solo beneficia a una de las partes pues en el caso de la trabajadora, se queda con lo peor de ser au­tónomo y de ser trabajador por cuenta ajena: Trabajas con las condiciones estrictas de un asalariado pero has de apechugar con los costes de tu seguridad social y con el riesgo de verte en la calle en cualquier momento sin prestaciones ni indemnización alguna”.

Por tanto, como adelantábamos, el/la falso/a autónomo/a reúne todas las características que ci­tábamos al principio: no tiene derecho a la nego­ciación colectiva ni se le aplican el Estatuto de los Trabajadores y los convenios colectivos, por lo que no tiene los derechos que estas normas garantizan (vacaciones, jorna­da de 8 horas, salarios de convenio, distintos tipos de permisos, etc.), teniendo muy limitados los derechos a prestaciones sociales, además de que éstas son pagadas por el/la propio/a trabajador/a con su cuota de autónomo.

Además de en comerciales, construcción, transportistas, informá­ticos/as…, este tipo de situación es especialmente frecuente en los medios de comunicación, con la contratación de cientos de trabaja­dores/as bajo la supuesta forma de freelance. En este tipo de figura se ha centrado los inicios de la campaña de #StopFalsosAutónomos de la CNT, centrada especialmente en los despidos en dos portales de noticias, ADSLZone y Play Ground Magazine, que ha tenido una gran repercusión en las redes sociales, medios donde estas compañías tienen una buena posición.

El caso de Play Ground sería uno más de tantos/as trabajadores/ as despedidos/as sin derecho a indemnización ni paro porque están contratados/as como falsos/as autónomos/as, si no fuera porque a través de una buena campaña de denuncia se ha desenmascarado a un medio de comunicación que va de alterna­tivo y tiene las mismas condiciones laborales que los grandes medios de comunicación. En cambio, el despido en ADSLZone es espe­cialmente sangrante, pues se trata del cese de tres trabajadores inmediatamente después de haber presentado una reclamación judicial de­mandando que se les reconociera la existencia de una relación laboral, tras varios años como falsos autónomos.

Contratas y subcontratas

Otra de las formas en que las empresas reducen costes y externali­zan los riesgos es la subcontratación de tareas a otras empresas, que a su vez se lo subcontratan a otras. Otra vez, construcción e informáti­ca, además del telemarketing, son los sectores más afectados por esta técnica que al igual que el caso de los/as autónomos/as fraudulentos/ as, rebajan los derechos de los/as trabajadores/as.

Un caso que destacamos, es el de la antiguamente pública Telefó­nica. Como se explica en el artículo de Diagonal “Telefónica: divide y vencerás” desde su privatización a finales de los años ´90, la empresa ha pasado de tener entre 75.000 y 90.000 empleados/as a unos/as 20.000, los/as que faltan están ahora trabajando para distintas con­tratas y subcontratas (como se denuncia en el artículo, sólo en Barce­lona existen siete contratas diferentes y unas 512 subcontratas).

Las consecuencias de esta práctica es la reducción de derechos laborales, dado que los convenios colectivos de las contratas suelen prever peores condiciones. Siguiendo con el ejemplo de Telefónica y con el artículo citado “mientras con el convenio del metal un oficial de primera instalador ganaba 20.000 euros brutos anuales, un trabajador de Telefónica oficial de segunda que llevaba tres años en la empresa ganaba 45.000 euros al año”.

A las peores condiciones hay que sumarle las consecuencias que tiene a la hora de reivindicar mejoras la pertenencia a distintas em­presas en un mismo centro de trabajo, en el que se realizan las mismas funciones pero se tienen salarios, horarios, jefes/as distintos, lo que complica la movilización.

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De esto se han dado cuenta los/as trabajadores/as de las múltiples contratas de Telefónica, quienes tras el éxito de la convocatoria de una huelga en julio en Barcelona que afectó a todas las empresas y autónomos/as que tuvieran a Telefónica como empleador final, han convocado tras la celebración de una asamblea de más de 400 trabaja­dores/as, una huelga indefinida de personal subcontratado y autóno­mos/as que trabajan para Telefónica-Movistar en la Comunidad de Madrid a partir del 28 de marzo.

Se puede seguir el conflicto a través de la web www.teleafonica.net

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