Pico del petróleo, aprendizajes y oportunidades

Ya en otras ocasiones hemos tratado el tema del Pico del Petróleo(1), un tema que consideramos de importancia vital para el futuro desarrollo de la propia vida y las sociedades que habitamos el planeta. El Pico es una realidad científica innegable, desde el punto de vista científico recomendamos la visita y lectura de los materiales del “II Congreso Internacional: Más allá del pico del petróleo, el futuro de la energía”(2 ). En este congreso, entre otras aportaciones, se presentaron y discutieron los datos de los 38 estudios de estimaciones de agotamiento del petróleo, los 18 publicados en torno al gas natural y otros 18 acerca del carbón, todos estudios de referencia y sometidos a la corrección por pares típica de cualquier estudio científico de calidad. Los datos extraídos de estos estudios, con leves variaciones, son contundentes; estancgraficaamiento y declive de la producción de petróleo en torno a 2020, 2030 para el gas y 2040 para el carbón. Todos estos datos son estimaciones realizadas en base a los niveles de consumo actuales y la total dependencia que cualquier hábito cotidiano tiene respecto de los combustibles fósiles. Somos una sociedad con pies de petróleo y cuando este se acabe, si no tenemos un plan, seremos arrastrados hacía un futuro cuanto menos incierto.

Por todo ello entendemos que es fundamental conocer la problemática, trazar sus orígenes y tratar de paliar las consecuencias. Y por tanto el modelo energético en el que estamos envueltos es indisociable del modelo económico, político y social, pues ninguna esfera de la vida es independiente de la otra y la hegemonía actual de los intereses del Capital es palpable. Es por ello que la única forma de revertir, más bien paliar, la situación actual pasa por llevar a cabo una transformación social amplia, acabar con la hegemonía del Capital y poner por delante de los intereses de acumulación capitalistas los intereses del común, los/as oprimidos/as, los/as explotados/as o como queramos denominar a quienes sufrimos los excesos de las élites.

Además de ser conscientes de la necesidad de llevar a cabo estas transformaciones radicales, siempre es útil conocer las distintas experiencias que se han enfrentado a problemas similares, ver cómo les han hecho frente y si sus aciertos y desaciertos son reproducibles en nuestros contextos particulares. En este caso traemos dos ejemplos que pueden suscitar polémicas, pero que son realmente interesantes, por supuesto en todo momento trataremos de no idealizar ni tampoco verter prejuicios sobre tal o cual experiencia por venir de donde vienen. Y es que vamos a hablar de Cuba y Corea del Norte, dos fetiches de determinadas izquierdas. Pero el objetivo no es analizar sus modelos políticos, si no aquello que ahora nos interesa, cómo se enfrentaron ambos al Pico y cuales fueron sus resultados. Pero…¿Pico del petróleo en Cuba y Corea? Más que Pico, una simulación del Pico.

El Pico que se nos avecina, repensar o huir hacia delante

Hablamos de simulación puesto que el Pico no se ha producido en Cuba y Corea, puesto que esto es algo a escala global, pero sí que se han producido parte de sus consecuencias. Para ello debemos remontarnos a la caída en 1989 de la Unión Soviética y lo que supuso para los dos países en cuestión. Además al caso cubano habría que sumarle el embargo comercial impuesto desde los Estados Unidos. El caso es que ambos países, Cuba y Corea, eran profundamente dependientes en lo económico y en lo energético del bloque Soviético, siendo sus relaciones comerciales de forma mayoritaria entre ellos. Tras estas situación ambos países tomaron caminos distintos para enfrentar un mismo problema: la falta de abastecimiento de combustibles fósiles. En este caso trataremos las consecuencias que tuvo y los desarrollos que se dieron en materia de agricultura y alimentación, puesto que en los modelos dominantes agricultura, industria y petróleo son inseparables. También habría que remarcar que afectan otros factores, como la cuestión climatológica, ya que no es lo mismo subsistir con una ración de comida mínima en la Cuba tropical que en los duros inviernos Norcoreanos.

El caso Norcoreano es un ejemplo de qué no hacer. Sus decisiones políticas llevaron a la gran hambruna de los años 90. Esta hambruna fue consecuencia lógica, entre otros factores, de la dirección tomada en el ámbito de la agricultura. Corea desarrolló su agricultura en base a los preceptos de la Revolución Verde: dependencia tecnológica, maquinaria, petróleo y fertilizantes químicos. Con el colapso este modelo se vuelve inviable, el desabastecimiento provocó grandes restricciones, como que que cerca de cuatro quintas partes de la maquinaria agrícola quedó obsoleta o inutilizable debido a la falta de repuestos. Ya antes de la caída del bloque había indicios de una catástrofe a pequeña escala, el uso intensivo de fertilimaxresdefaultzantes químicos produjo la compactación y degradación de los suelos, pero como la capacidad industrial, por el momento, superaba dichas dificultades que ella misma creaba, no vieron necesario modificar el camino ya iniciado.

Por el contrario Cuba enfrentó los problemas desde una óptica diferente y por tanto los resultados fueron distintos. En 1989 Cuba importaba el 57% de sus alimentos y la agricultura estaba centrada en la producción de azúcar para su exportación. Tras el colapso se redujeron en un 50% los insumos agrícolas basados en combustibles fósiles y la racionalización de la comida llegó a sus límites.

En vez de tratar de huir hacia delante como el caso Norcoreano, Cuba realizó una reestructuración en el campo agrícola, esto se materializa en que hoy la agricultura cubana se compone de la combinación de granjas orgánicas, permacultura, huertos urbanos, tracción animal y fertilizantes biológicos. Siendo hoy por hoy la agricultura más ecológica y sostenible del mundo. A esto habría que sumarle el impulso en el campo de la investigación que desde la crisis energética de los 70 se venía desarrollando desde el ámbito científico cubano. El desarrollo de biopesticidas y biofertilizantes se produjo bajo un programa en dos fases, la primera desarrolló tecnologías de producción localizadas a pequeña escala, la segunda fase fue el desarrollo de tecnologías semi-industriales, la culminación de esto fue la rápida sustitución de los productos químicos en cuanto fue necesario. Hoy existen 280 centros dedicados a producir agentes biológicos centrados en cada localidad. Como vemos Cuba apostó por el desarrollo de la agroecología, que ajusta la agricultura a las condiciones locales, adaptando los cultivos, semillas y los agentes biológicos a las características propias del territorio.

Algunas conclusiones

El objetivo de este artículo no era hacer una apología del sistema político cubano, si no mostrar un claro ejemplo de cómo intentar superar los problemas que en otras partes del mundo se nos vienen encima. La solución agroecológica se torna hoy necesaria, junto con un conjunto de medidas que la acompañen, como cambios drásticos en las lineas de investigación en el área científica, acabar con el monocultivo o construir la soberanía alimentaria, consumiendo y produciendo de forma local. De esta manera podremos, a la vez que sorteamos las consecuencias más duras del colapso energético, transitar hacia nuevos escenarios postcapitalistas, puesto que al final todo se reduce a ello, la vida y el capitalismo al final resultan incompatibles.


(1)Momento en el cual se alcanza la tasa máxima de extracción de petróleo global y tras el cual la tasa de producción entra en un declive terminal.

Más info:

http://www.yesmagazine.org/issues/5.000-anos-de-imperio-bflistos-para-un-cambio/1540

(2) http://www.congresopicodepetroleo.unedbarbastro.es/

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