Si Can Vies va a terra, barri en peu de guerra

El pasado 26 de mayo se efectuó la orden de desalojo del CSA Can Vies en el barrio barcelonés de Sants. A raíz de este se han desarrollado una serie de hechos que han generado un clima de confrontación entre el Ayuntamiento de Barcelona y las vecinas y solidarias que han mostrado su apoyo a Can Vies, mostrándose así dos modelos diferentes de entender una misma ciudad. Por un lado la ciudad cívica, la de los intereses turísticos, la Barcelona guapa que esconde las diferencias sociales, en definitiva “la marca Barcelona”. Por otro, aquella ciudad que lucha, que quiere transformar la realidad, que hace del apoyo mutuo y la horizontalidad uno de sus valores principales, aquella donde Can Vies era, y aún es, uno de los motores en el barrio de Sants y un referente para el resto de la ciudad.

Cuando se okupó Can Vies hace 17 años, este centro social se abria con la necesidad de dar cobertura a diferentes colectivos que estaban por la transformación social, con un proyecto enfocado a la gente del barrio. Durante estos años han sido miles las personas que han pasado por allí y a pesar de la heterogeneidad tanto de los individuos como de los colectivos que han participado del espacio, este siempre se ha mostrado afín en una serie de valores como son la autogestión, la solidaridad y la acción directa. Una muestra de ello ha sido la renuncia firme a la oferta de un espacio por parte del Ayuntamiento en compensación al que ya se estaba gestionando y que actualmente está derruído.

Protestes-Mossos-Sants-Enric-Catala_EDIIMA20140527_0008_5Estos valores se han materializado en una resistencia, que comenzó en el interior del centro con un grupo de compañeras encadenadas y embidonadas en diferentes puntos estratégicos de la finca, que sirvió para ganar tiempo y así atraer al mayor número de gente posible a las puertas y sacar el conflicto a la calle. Han sido muchas las personas y muchas las aportaciones a la defensa de Can Vies: los cortes de calles, los bloqueos a los vehículos que harían efectivo el derribo, los disturbios y ataques a entidades capitalistas y colaboracionistas con el Ayuntamiento, las caceroladas solidarias, las concentraciones en apoyo a las detenidas, las aportaciones económicas… hasta la última apuesta del vecindario que ha acabado por desbordar los intereses del consistorio, el paro de los derribos y la reconstrucción del inmueble.

Es innegable que todo esto no habría sido posible sin el apoyo incondicional del vecindario y otros colectivos y personas de fuera del barrio que simpatizan con los valores ya nombrados. Este apoyo se ha conseguido teniendo un discurso claro y entendible, una práctica de lucha extensible a todo el mundo, haciendo de un espacio (estigmatizado por los medios de comunicación por el hecho de ser okupado) un lugar accesible y de bienvenida a gente de diferente tipo.

Tampoco ha habido miedo a relacionarse con otros colectivos del barrio que por ideología quizás no se compartía la totalidad de un discurso político, pero que una vez rompes con tu dogma ideológico te das cuenta que la colaboración con estos da pie a un compañerismo que nos lleva a que se den situaciones como las vividas en estos días en el barrio de Sants.

La respuesta en la calle en forma de revuelta ha sorprendido a todo el mundo y ha sido una muestra clara del gran descontento social que existe, además ha servido para mostrar el aumento y la maduración del movimiento anticapitalista en Barcelona y el resto de Catalunya. La diversidad de estrategias ha sido muy importante, así como la extensión de la protesta al resto de barrios, ciudades y pueblos. Por otro lado, ha quedado claro que dentro de las instituciones no hay cabida para nuestras reivindicaciones de liberación social y es solo cuando nos movilizamos al margen de la legalidad cuando nos hacemos más fuertes. Aquí es donde ellos empiezan a ver en peligro sus privilegios y como empieza a agitarse su paz social basada en la desigualdad. Se ha demostrado que nuestra fuerza está en la calle. Los ataques a las sedes de CIU, a bienes materiales de TMB (2) y entidades bancarias (lo cual demuestra un fuerte componente anticapitalista en el carácter de las protestas) son la respuesta que se ha dado a los responsables tanto del desalojo de Can Vies como a aquellos que día a día nos oprimen.

Can-Vies-tras-los-incidentes-p_54409385572_54028874188_960_639Los discursos de los medios de comunicación y del Ajuntament no se los cree nadie, cuando hablan de especialistas antisistema entrenados en el extranjero, que son minoría dentro de las protestas y se infiltran para generar disturbios. Si bien es cierto que los ataques a entidades bancarias o multinacionales eran llevadas a cabo por pequeños grupos, también lo es el hecho que gran parte de la gente que estaba en la calle y que participaba de las movilizaciones mostraba su apoyo a estos en forma de aplausos. A pesar de la criminalización, las convocatorias eran más masivas cada vez, hasta llegar a la manifestación del sábado que aglutinó a miles de personas por el centro de Barcelona. La división que han querido hacer desde los medios de comunicación entre violentos y no violentos, no les ha salido bien esta vez y a mucha gente le ha quedado claro que el Ajuntament solo ha querido hablar una vez los disturbios se habían extendido. Ha quedado claro tanto en Sants, como en Gamonal que solo mediante la autoorganización y la radicalización de la protesta podemos hacer frente a las agresiones a las que estamos sometidas cada día por parte del capitalismo. Estos días han sido un aprendizaje colectivo y una experiencia más en la lucha por nuestra libertad.

El Ajuntament, se ha visto sobrepasado por los hechos ocurridos y ha sido solo cuando ha visto que la revuelta duraba días y se extendía más allá del barrio de Sants cuando ha paralizado el derribo de Can Vies y ha insistido en negociar con Can Vies para solucionar el problema. Can Vies se ha negado a hablar con el Ajuntament y ahora mismo el colectivo conjuntamente con las solidarias del barrio ha decidido reconstruir el edificio al margen de las instituciones. Es aquí, a la par que en la defensa de los detenidos, en lo que se ha centrado el colectivo. En este sentido se han realizado diversas jornadas de trabajo, que han sido masivas, que han mostrado el apoyo vecinal que tenía el Centro Social Liberado, poniendo de manifiesto una forma de organización al margen de las instituciones basada en la horizontalidad y el apoyo mutuo porque como ha dicho uno de los portavoces: “Can Vies no es un centro cívico, es un Centro de lucha”. Es por eso que la respuesta al desalojo ha ido más allá y no ha sido un mero ataque al centro okupado sino a toda la gente anticapitalista que lucha contra este sistema. Las instituciones por su parte solo han sabido gestionar el conflicto mediante la presencia policial, la detención e identificación de centenares de personas, el encarcelamiento de dos solidarios o las amenazas a Can Vies si no aceptaban negociar.

El conflicto aún está abierto y por eso recordamos las exigencias que la Assemblea del Barri de Sants ha expuesto:

  1. Dimisión del concejal de distrito, Jordi Martí y del alcalde de Barcelona, Xavier Trias
  2. Libertad y absolución de todas las detenidas
  3. Paralización inmediata del derribo
  4. Paralización del despliegue policial que ha militarizado el barrio
  5. Paralización de todos los desahucios de cualquier tipo y la retirada de los procesos de desalojo del resto de Centros sociales Okupados en peligro

Actualmente la tercera y cuarta reivindicación se han cumplido, llegando el Ajuntament a retirar la grúa quemada, símbolo de la resistencia de Can Vies del solar que ha quedado y donde se están realizando las labores de reconstrucción del centro. La retirada del despliegue policial lo achacamos a la bajada de intensidad actual del conflicto.

La Assemblea en Suport a Can Vies ha abierto un proyecto de micromecenazgo o crowdfunding donde la gente interesada en apoyar a las encausadas y en colaborar con la reconstrucción del Centro Social puede colaborar económicamente, lo encontraréis en el siguiente enlace: http://www.verkami.com/projects/9257-can-vies-viu-br-refem-canvies-br-estenem-l-autogestio

Vecin@s de Sants

1 Grito utilizado durante las movilizaciones a raiz del desalojo, en castellano “Si Can Vies va al suelo, barrio en pie de guerra.

2 Transports Metropolitans de Barcelona. Es la empresa de transportes del Area Metropolitana de Barcelona que aglutina tanto el servicio de autobuses como de Metro. Ligada al Ayuntamiento de Barcelona, donde su máximo responsable es Xavier Trias, alcalde de Barcelona, esta empresa es la propietaria de la finca de Can Vies y por tanto culpable junto al Ajuntament del desalojo.

Y desde Madrid..

Después de lo expresado por los/as compañeros/as de Barcelona, queremos destacar y profundizar varias de las ideas que se han ido desarrollando a lo largo del texto. Creemos que lo ocurrido en Sants supone una clara manifestación de la capacidad de organización y confrontación que tenemos en nuestras manos, sin que a veces nos demos cuenta.

mano_a_mano-61781Sin duda uno de los aspectos más relevantes es la legitimidad que toma la acción directa cuando se ven atacados nuestros espacios, nuestras relaciones y nuestras vidas. El salto cualitativo que supone la confrontación real pocas veces es entendido o aceptado, seguramente muchos/as de aquellos/as que participaron o apoyaron las formas de lucha que se dieron en torno a Can Vies o Gamonal, como se menciona en el texto, no hubieran legitimado las barricadas, el destrozo de mobiliario o el simple enfrentamiento con la policía, pero como suele ocurrir hasta que no nos damos de bruces con el asfixiante régimen económico y represivo en el que vivimos no luchamos, codo a codo, por aquello que nos pertenece y contra quien nos está jodiendo, no vemos la legitimidad de ciertas prácticas a desarrollar en las luchas que llevamos a cabo. Estos ejemplos de organización, de rabia contestataria y toma de conciencia son efectivos y necesarios, con ello no queremos decir que sea la varita mágica que va a solucionar todos nuestros problemas, pero desde luego es una de las herramientas, que usada con inteligencia, sirve y es legítima para la consecución de nuestros objetivos. Tampoco queremos perder el enfoque de convivencia, de existencia de un mínimo tejido vecinal que suele darse en estos casos, donde luchas comunes como pueden ser un derribo, un desalojo o una modificación urbana no son fruto de una bella casualidad sino que requiere de unas condiciones previas, de conocimiento mutuo y convivencia barrial, en donde el “antisistema” no es un desconocido que viene a tu barrio a romper cristales o a robar, si no que es la persona que vive a tu lado y con una precariedad parecida a la tuya.

En relación a lo anterior, también es importante señalar que todo su aparato represivo no ha sido suficiente para acallar la revuelta y sofocar los enfrentamientos, lo que ha generado una imagen mediática del ayuntamiento y su gestión bastante deplorable. Que los medios nos tilden de violentos/as, terroristas o expertos/as manifestantes ni nos molesta ni nos importa, pero creemos que a políticos/as y demás chusma, sí que les importa y les repercute. Tener un barrio de la moderna y turística Barcelona ardiendo durante cuatro días, solo demuestra la incapacidad del ayuntamiento para resolver el conflicto más allá de lanzar a su jauría a detener a todo lo que se mueva. Can Vies no les ha tenido que gustar mucho, siempre pensando como piensan en futuros réditos electorales donde la imagen pública cuenta y mucho, intentado salvarse del resto de hienas que están deseando rascar sobre su miseria política.

Otro de los puntos a tratar sería el total descrédito en el que quedan las instituciones cuando se les planta cara. Si somos capaces de tapar las zanjas que nos cavan para hacer un parking o somos capaces de reconstruir dos veces un edificio que ocupa una manzana entera, nos estamos demostrando a nosotros/as mismos/as que somos capaces de funcionar al margen de cualquier intervención institucional, y a ellos/as que no les necesitamos absolutamente para nada, que podemos organizarnos, que existe la inteligencia colectiva y que podemos hacer las cosas por nosotros/as mismos/as al margen del sistema y de la legalidad que nos oprime cada vez más. Algo significativo y oportuno que vemos en estos ejemplos, es el ímpetu, las ganas de proseguir la lucha más allá de un objetivo concreto o a corto plazo, como puede ser parar una obra o un desalojo, e ir avanzando en una autoorganización y un trabajo colectivo que nos permita la realización de cambios en nuestras vida, un proyecto donde nos sintamos protagonistas de nuestros propios asuntos. Que empiecen a preokuparse…

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