Mantengamos vivo el recuerdo de Ramón Barrios

Han pasado dos años desde que Ramón Barrios murió en el centro de menores Teresa de Calcuta. Ramón Barrios era un chaval de Villaverde, menor de edad, que estaba cumpliendo una condena de doce fines de reclusión en dicho centro por la comisión de un hurto. El segundo fin de semana una psicóloga del centro acudió a casa de sus familiares a darles la noticia de su muerte: parada cardio-respiratoria. ¿El motivo de la parada? No se sabe, estaba nervioso, le aplicaron una contención (una suerte de llave para inmovilizarle) y murió. Fue en el tanatorio, cuando el maquillaje desaparecía, cuando aparecieron los signos de una paliza.

Aparentemente la realidad de estas cárceles para niños/as ha cambiado significativamente desde que hace unos años vieran la luz una serie de casos de malos tratos y muertes, muy comentados en los medios de comunicación. Sin embargo, el que los carceleros/as tengan más cuidado en los métodos de “contención”, el que los jueces de menores hagan visitas de “control” a los centros (generalmente, previo aviso al director/a del centro) no ha cambiado que los/as chavales/as sigan encerrados/as, cumpliendo condenas en cárceles y sometidos/as a la autoridad, y la impunidad, de quienes se encargan de mantenerles encerrados/as, reeducándoles. Por eso queremos recordar con esta manifestación a Ramón, porque su muerte no fue simplemente un “exceso” en la aplicación de unos métodos, ni un fallo en la ejecución de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor. Fue la consecuencia lógica de una sociedad que encierra sus problemas, que mira para otro lado para no ver que existen personas, y entre ellas niños/as, que viven privados/as de libertad. Recordar a Ramón, es recordar que todavía existen muchos chavales y chavalas encerradas, que el Estado nos quita la capacidad y la posibilidad de gestionar nuestra vida y nuestros conflictos y después nos encierra, aislándonos de nuestro entorno, de nuestra vida. Por ello, mantengamos vivo su recuerdo.

La solución más sencilla a la delincuencia para el Poder es recurrir a la cárcel. Así, se barren los conflictos de esta sociedad debajo de la alfombra, ocultándolos. De esta manera no reparamos en el origen, las causas y las posibles soluciones menos lesivas de la delincuencia, mientras se profundiza en el desarraigo, se genera sufrimiento y muerte y se perpetúan la marginación y la exclusión.

Les encantaría que nadie oyera hablar de Ramón, que nadie supiera que a un chaval de 19 años que estaba cumpliendo una condena en una cárcel le mataron a golpes. Nosotros/as no lo vamos a permitir, seguiremos luchando contra ellos/as, contra sus cárceles y contra su sociedad. Por Ramón, por nosotros/as y por todos/as los/as demás.

 

El domingo 7 de julio, a las 18 h., tendrá lugar una manifestación por el recuerdo de Ramón y de todos los chavales que mueren en los centros de menores, en el metro Ciudad de los Ángeles (línea 3 de metro).

 

Este texto ha sido escrito por la Asamblea contra los centros de menores. Más información en www.centrosdemenores.com y en www.coordinadoradebarrios.org

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