Nosotros/as también somos anarquistas

28 de octubre de 2015: nueve personas detenidas en Barcelona y Manresa, acusadas de pertenencia a organización terrorista. Una de ellas en prisión preventiva durante dos semanas, actualmente todas en libertad tras el pago de casi 40.000 euros en fianzas. 4 de noviembre de 2015: seis personas detenidas en Madrid, acusadas de pertenencia a organización terrorista, daños y apología del terrorismo. Una de ellas en prisión preventiva sin fianza, el resto en libertad con casi 30.000 euros en fianzas.

No hablamos de víctimas, atentados o armas. Hablamos de colectivos anarquistas como es esta misma publicación. Hablamos de la creación del terrorismo a medida por parte de los/as únicos/as que lo necesitan, el Ministerio del Interior y sus dispositivos antiterroristas que desde hace algunos años veían peligrar su propia existencia y no pensaban quedarse de brazos cruzados. Hablamos de la máxima expresión de la criminalización de las ideas o, como lo han llamado, el “terrorismo anarquista”.

pandora_PLYIMA20141216_0016_5

Las operaciones policiales

A pesar de que si preguntamos a nuestros/as vecinos/as o compañeros/as de trabajo qué opinan sobre eso de los/as terroristas anarquistas seguramente nos respondan hablando de magnicidios en el siglo XIX, el hecho es que en los dos últimos años se han llevado a cabo cinco operaciones anti-terroristas contra el entorno anarquista en el Estado español, y el cerco parece estrecharse cada vez más.

En noviembre de 2013 en Barcelona, los Mossos detienen a cinco personas acusadas de pertenencia a organización terrorista y estragos terroristas, por ser supuestamente responsables de colocar un explosivo en la Basílica del Pilar de Zaragoza un mes antes. A tres de ellas posteriormente se les archiva la causa, mientras que las otras dos, Mónica y Francisco, permanecen desde entonces en prisión preventiva a espera de juicio.

Un año después, en diciembre de 2014, comienza la tendencia de las operaciones policiales con nombres absurdos y con un ridículo bombo mediático. La Operación Pandora (www.todoporhacer.org/el-efecto-pandora-represion-contra-las-ideas) se salda con once detenciones en Catalunya y Madrid, además de registros en centros sociales y viviendas. Con el macabro invento del “secreto de sumario” (no se revelan los hechos de los que se acusa ni las pruebas, ni siquiera a los/as abogados/as, que se ven obligados/as a defender a ciegas), siete de ellas son enviadas a prisión preventiva durante mes y medio, hasta que el secreto de sumario es levantado y ante la ridiculez de los indicios, son puestas en libertad bajo fianza. Es en esta operación cuando toma relevancia el nombre de la supuesta organización terrorista anarquista que lo abarca todo y a todos/as pero que paradójicamente no parece hacer nada aparte de publicar textos, hacer asambleas, y utilizar un servidor de correo electrónico seguro (RiseUp, el mismo que utilizamos desde esta publicación), según se desprende de las actuaciones policiales y judiciales. Son los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC).

Una vez señalada como organización terrorista, se abre todo un mundo de posibilidades en las mentes enfermas de jueces y policías: poseer el ya famoso librito titulado Contra la democracia (editado por los GAC, se trata de un breve texto, que remontándose a la democracia griega, realiza una crítica al actual sistema de gobierno, situándolo como una forma de dominación de unos/as pocos/as privilegiados/as contra la mayoría de la población), asistir a asambleas, guardar en casa los ahorrillos, tener relaciones de amistad o solidarizarse con las personas encausadas, son indicios de terrorismo. Y en este todo vale continuaron el 30 de marzo de este año con la Operación Piñata, con registros en domicilios y Centros Sociales Okupados en Madrid, Barcelona, Granada y Palencia y 15 personas más detenidas acusadas de pertenencia a organización terrorista, de las cuales cinco pasaron varios meses en prisión preventiva antes de ser puestas en libertad bajo fianza.

caja_de_pandora-resized-600

La segunda parte de la Operación Pandora, llevada a cabo el pasado 28 de octubre, ha continuado la senda abierta por sus predecesoras, sumando más y más indicios demenciales, todos ligados a las ideas anarquistas de las personas detenidas. La nueva Operación Ice del 4 de noviembre en Madrid, por su parte, nos anuncia la existencia de otro grupo terrorista de los que no ponen bombas ni pegan tiros: Straight Edge Madrid. Hasta entonces, para nosotros/as eran compañeros/as con una actividad política pública (con su cuenta de twitter y facebook), dedicados a la difusión del anarquismo, defensores de la liberación animal y contrarios a las drogas. Menos mal que ahí está la Audiencia Nacional para avisarnos de que eran peligrosos/as terroristas…

En este caso añaden a las acusaciones la del “ataque con artefactos incendiarios” contra cuatro sucursales bancarias de Madrid y otra sucursal y un centro comercial en Barcelona (ataques de los que hemos sido incapaces de encontrar nada en la prensa), y un delito de apología del terrorismo por publicaciones en redes sociales. Todo esto lo sabemos gracias a filtraciones realizadas por la policía a la prensa, dado que el sumario sigue siendo secreto para los/as abogados/as de los detenidos, lo que imposibilita su defensa .

Los medios de comunicación

No es la intención de este artículo hacer un análisis de lo ocurrido, sus causas y consecuencias, etc. (análisis que, por otra parte, consideramos imprescindible), pero no podemos por menos de comentar el grotesco tratamiento mediático de todo esto que hemos tenido que sufrir los días posteriores a las detenciones. Esto es sólo una pequeña muestra.

¿Quién dijo presunción de inocencia?

Los efectivos policiales también han hallado documentación y propaganda relativa a la banda terrorista Grupos Anarquistas Coordinados (GAC), autores, entre otros actos terroristas, de las bombas colocadas en la Basílica de El Pilar (Zaragoza) y de La Almudena (Madrid). Un material que confirmaría los vínculos que relacionan a Straight Edge con los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC)” – El Mundo, 4 noviembre 2015.

Así, de un plumazo, en unas pocas líneas nos confirman lo que ningún juicio ha sentenciado todavía: los GAC son una banda terrorista y son quienes colocaron explosivos en El Pilar y La Almudena (los dichosos explosivos por los que ya van cerca de 40 personas encausadas). Pero no sólo eso, sino que resulta que tener en casa algún tipo de propaganda de los GAC, es decir, textos que se sacaron de forma pública por internet y en papel con el objetivo de difundirlos todo lo posible, es señal de estar vinculado/a con ellos. Eso querría decir que las 2.000 personas que reciben cada mes esta publicación, pasan a estar vinculadas con nosotros/as. ¡Bienvenidos/as, pues!

El misterio del material incautado

Una de las grandes sorpresas que nos ha regalado la Policía Nacional es el vídeo de la detención y registro de la Operación Ice, en el que se muestran orgullosamente los trofeos incautados: banderas y pancartas pro-veganismo y antidrogas, ordenadores, libros y panfletos, un puñado de tornillos y una sudadera bastante fea en la que se lee en inglés “Sobreviví a las Navidades y todo lo que conseguí fue esta horrible sudadera de capucha”. Más que meter miedo y demostrar la peligrosidad de los chavales, parece que el objetivo del vídeo fuera decirnos “mirad, si les ha tocado a ellos, le puede tocar a cualquiera, así que tened cuidadito”.

fotonoticia_20151106164149_1280

Lo que sorprende aún más es contrastar este vídeo con las afirmaciones de El Mundo y de otros medios ese mismo 4 de noviembre: “(…)los agentes han registrado también varios domicilios en los que se ha incautado de material para la fabricación de artefactos explosivos, diversas cantidades de pólvora, mechas, así como manuales para la elaboración de bombas caseras”. Si existe dicho material, ¿de verdad habéis preferido enseñarnos la sudadera con capucha?

Llama la atención, por otra parte, que mientras las actuaciones están bajo secreto de sumario, los medios de comunicación publiquen detalles de este tipo a los que los/as abogados/as ni siquiera habían tenido acceso.

El “aparato financiero”

Las mismas fuentes han precisado que los anarcoterroristas obtenían numerosos recursos a través de conciertos, charlas y eventos de varios tipos como campañas solidarias. Desde hace relativamente poco en cada acto que los colectivos cercanos a los GAC realizaban ponían huchas solidarias de modo idéntico a lo que hacía ETA en las denominadas herriko taberna. Con ello, según los investigadores, han incrementado notablemente sus recursos financieros y por tanto la posibilidad de realizar acciones terroristas de mayor peligrosidad y envergadura.”. – ABC, 31 de marzo de 2015.

Como colectivo que se financia mediante conciertos, eventos, aportaciones y huchas solidarias, no sabemos bien si reír o llorar ante este tipo de artículos en la prensa. Que se preparen los/as del Domund, Cáritas y demás, que como les vean con la hucha les echan el guante.

Pero la palma a día de hoy probablemente se la lleva el best-seller publicado en El País el 11 de abril de este año con el título “Radiografía del anarcoterrorismo”. La verdad es que la historia lo tiene todo: una enmarañada organización con un líder malo-malísimo, una red de centros y casas okupadas a su disposición, un elaborado aparato financiero como el descrito más arriba… Basta decir que en los registros encontraron incluso “material inflamable” (que quedaría mejor si al lado no pones entre paréntesis “bombonas”).

0044

Bromas aparte, artículos como estos, a pesar de lo ridículos que nos puedan parecer, van sembrando la idea de que el anarquismo en todas sus formas es algo a temer y a reprimir, justificando esta tendencia jurídica (con la Ley Antiterrorista, reformas del Código Penal, etc.) y policial en la que cada vez importa menos la gravedad de los actos supuestamente cometidos, y más las ideas de quienes supuestamente los cometen.

En sus propias palabras

Para finalizar, reproducimos el comunicado publicado por las personas detenidas en la última fase de la operación Pandora.

El pasado miércoles dia 28 somos detenidas nueve personas en el marco de una nueva operación anti-terrorista orquestada por el aparato de información del Cuerpo de Mossos d’Esquadra, en connivencia con el juzgado numero de 3 de la Audiencia Nacional española. Tras el registro-saqueo de nuestros domicilios, así como del Ateneo Libertario de Sants, somos llevadas a diferentes comisarías de la periferia de Barcelona, siendo al día siguiente entregadas a la Guardia Civil para nuestro traslado a Madrid. El viernes a mediodía somos llevados ante el juez Juan Pablo Gonzalez Gonzalez, que decreta la puesta en libertad con cargos para dos de nosotras, la entrada en prisión eludible con fianza para seis, y la prisión incondicional para el compañero que actualmente se encuentra encarcelado en Soto del Real.

El conjunto de detenidas que actualmente nos encontramos en la calle queremos hacer públicas una serie de reflexiones y posicionamientos políticos:

La acusación genérica para las nueve es de “Pertenencia a organización criminal con fines terroristas”. En concreto nos imputan formar parte del entramado “GAC-FAI-FRI”, que como es sabido se trata de un concepto artificialmente construido por los cuerpos policiales, un conjunto de siglas en el que intencionadamente y de forma bien calculada mezclan espacios de coordinación entre colectivos (GAC) con la ‘firma’ que a nivel internacional algunos grupos utilizan para reivindicar acciones de sabotaje. (FAI-FRI).

La construcción de esta organización-marco aporta a la policía todos los recursos represivos que proporciona el dispositivo anti-terrorista: tribunales de excepción, mayor inseguridad jurídica, penas mucho más duras para las compañeras a las que se condene por haber realizado determinadas acciones, detenciones incomunicadas, regímenes penitenciarios especiales, relaciones personales de amistad/compañerismo conceptuadas como delictivas, amplificación mediática, estigmatización social, etc. Basta decir que durante todo el proceso de detención -desde el momento en que vimos nuestras casas invadidas y saqueadas hasta que fuimos llevadas ante el juez- no hemos sabido siquiera de que se nos acusaba.

Con la invención de las siglas GAC-FAI-FRI las fuerzas policiales han diseñado una red con la que potencialmente pueden pescar todo lo que se mueva dentro del ámbito anarquista y anti-autoritario. En el contexto de esta nueva organización-marco, asistir a jornadas de debate, participar en asambleas, visitar a compañeras presas o simplemente tener contacto personal con una persona considerada miembro de la organización son indicios suficientes como para ser incluida en su lista negra. Es este carácter difuso y extensivo el que da verdadera fuerza a la estrategia anti-terrorista: tras cada oleada represiva, aquellas que se solidaricen con las detenidas serán también susceptibles de ser consideradas parte de la organización y por lo tanto detenidas, y así sucesivamente. El concepto de la organización terrorista está pensado para ser ampliado indefinidamente, tal vez con la perspectiva de que llegue un momento en el que el entorno considerado como peligroso quede finalmente aislado y asfixiado por la dinámica represiva, o que la incapacidad de este entorno para seguir actuando políticamente esté tan mermada que no valga la pena seguir golpeándolo. El hecho de que esta nueva operación contradiga las propias declaraciones de los Mossos (que afirmaban que la sección barcelonesa de GAC-FAI-FRI ya estaba desarticulada) no nos sorprende, ya que la organización terrorista es construida, modificada y ampliada por la propia acción policial, y no al revés. La “lucha contra el terrorismo” crea al terrorismo, de la misma manera que la ley crea el delito.

El intento de fijar la existencia de una organización anarquista terrorista supone por lo tanto un salto cualitativo en la estrategia represiva contra las luchas, un salto que no debería pasar desapercibido por nadie y que exige una profunda reflexión en el seno de los movimientos.

Señalamos a la Conselleria d’Interior de la Generalitat y específicamente a la Comissaria General d’Informació del CME como responsables directos de esta última agresión represiva. Los intentos de tirar balones fuera alegando que los Mossos se limitan a seguir órdenes de Madrid son solo una tentativa cobarde y mezquina de eludir su responsabilidad y encubrir su implicación en los hechos, habiendo impulsado y diseñado hasta el último detalle la operación aprobada por la Audiencia Nacional.

En este sentido, ver como la Generalitat de Catalunya entrega a jóvenes catalanas a los tribunales, cárceles y cuerpos represivos continuadores del franquismo español, nos ofrece una imagen muy clara de cuáles son las bases reales del llamado “proceso soberanista”, evidenciando lo perverso de la retórica libertadora que lo rodea. Lo cierto es que hace tiempo que el Govern ha identificado al ámbito anarquista y anti-autoritario catalán como un enemigo a batir, y el proceso Pandora no tiene otro objetivo que acercarse a esta meta. Se golpea al anarquismo no por sus ideas en lo abstracto, si no por lo que ha sido, es y puede ser en la práctica: una minoría de revolucionarias que no duda en desafiar al sistema y sus fundamentos opresivos y corruptos, que anima a quienes les rodean a rebelarse, y que se resiste a dejarse seducir por los canales de integración política que ofrece la democracia liberal capitalista.

Durante el último de ciclo de luchas, alimentado por la crisis de financiarización global y las políticas de austeridad que han cargado todo el peso del ajuste sobre las espaldas de las explotadas, se ha abierto en Catalunya un terreno de contestación en el que el papel de los revolucionarias ha resultado especialmente molesto para el proyecto neo-liberal de la Generalitat. Con todos nuestros límites, errores y contradicciones, durante estos últimos años hemos peleado para frenar los ataques dirigidos contra las condiciones de vida (en materia de trabajo, vivienda, sanidad, etc.) de todas; hemos difundido un análisis estructural de la crisis, que demuestra que el problema no es uno u otro aspecto del sistema, sino el sistema en sí; hemos creado espacios y redes para la resolución de nuestros problemas y necesidades mediante la solidaridad y el apoyo mutuo, estructuras autónomas respecto de las instituciones y sus dinámicas paternalistas y caritativas; hemos, junto a otros miles de personas, fortalecido las huelgas que han encendido la ciudad en defensa de nuestros intereses como trabajadoras; hemos levantado barricadas frente a la destrucción de los centros sociales barriales; hemos salido a la calle para repudiar el feminicidio, para visibilizar la explotación de las mujeres en el ámbito de la reproducción y el trabajo de curas, para desobedecer las leyes anti-aborto que pretenden controlar nuestros cuerpos y nuestras vidas; hemos denunciado y roto el silencio en torno a la violencia y los asesinatos policiales, en torno a la persecución racista, la maquinaria de deportación, los CIE, las cárceles y, por supuesto, no hemos dejado de señalar y atacar a los responsables últimos de nuestra miseria, los Estados, la patronal y las élites financieras locales e internacionales.

Todo esto es lo que somos, todo esto es lo que pretenden destruir. El objetivo político de estas oleadas represivas no es otro que el de difundir el miedo y el desánimo para obtener unos movimientos sociales domesticados, reacios a desobedecer y romper con las reglas del juego que el Poder impone para auto-perpetuarse. De ahí la represión contra anarquistas, comunistas, independentistas, huelguistas del 29m, encausadas de Can Vies, encausadas por la acción de Aturem el Parlament… El sistema no pretende sentenciar nuestra culpabilidad, sino demostrar su inocencia: quiere absolverse por la vía de des-legitimar, aislar y neutralizar a todo aquél que le acuse y le plante cara.

La respuesta solidaria a nuestras detenciones nos muestra que nuestros enemigos todavía están lejos de lograr sus objetivos. Queremos agradecer y saludar todas y cada una de las muestras de solidaridad expresadas estos días. Las manifestaciones, las concentraciones, las acciones, los gestos de complicidad y cariño, las aportaciones económicas, … el enorme apoyo recibido tiene un valor incalculable para nosotras, un valor que compensa con creces el mal trago, que lo empequeñece hasta ridiculizarlo. No creemos en sus leyes, ni en las garantías que está nos ofrece: nuestra única defensa, nuestra única garantía, es la respuesta solidaria en la calle. La masiva demostración de apoyo que nos habéis brindado, y que anteriormente brindamos a nuestras hermanas detenidas en las anteriores operaciones, evidencia el fracaso de la estrategia anti-terrorista en aislarnos mediante la extensión del miedo.

Ahora estamos en la calle, pero sólo a medias. Una parte de nosotras, Quique, sigue encarcelado en la prisión de Soto del Real. Es por eso que la solidaridad no solo no debe detenerse, sino que debe multiplicarse. Hacemos un llamamiento a intensificar la lucha en la calle para su excarcelación, a que todas y cada una de las compañeras le escribamos al menos una carta, y a secundar con fuerza todas las convocatorias que se lancen en su apoyo, así como estar muy atentas a cualquier petición o información que salga de los colectivos de los que forma parte: Acció Llibertària de Sants y el Sindicato de Oficios Varios de la CNT-AIT de Barcelona. En ningún caso vamos a dejarle sólo, ni a el, ni a Mónica, ni a Francisco, ni al resto de compañeras encarceladas. Ni detenciones, ni procesos, ni cárceles podrán romper nuestros lazos de solidaridad o nuestro compromiso político. Para nosotras, las sucias celdas donde hemos estado estos días siempre serán lugares más dignos que los lujosos despachos desde los que gestionan la miseria de todas.

NI UN PASO ATRÁS! LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!

Detenidas de la última fase de la Operación Pandora que actualmente se encuentran en la calle

Comparte y difunte