El diccionario de las periferias

El diccionario de las periferias surge como parte del proyecto Carabancheleando y se basa en la recopilación de definiciones subjetivas sobre aquellos términos que están insertos dentro del imaginario periférico, es decir, aquellas palabras que se asocian a situaciones y contextos que tienen como denominador común las experiencias basadas en lugares periféricos, más concretamente de la ciudad de Madrid.

mibarrio

Carabancheleando se inicia en base a un proyecto del Observatorio Metropolitano de Madrid, aunque es una plataforma totalmente independiente, que se ha planteado analizar qué está ocurriendo en las periferias urbanas en una situación de crisis como la actual después del estallido de la burbuja inmobiliaria. Para ello toman como punto de partida el barrio de Carabanchel, ejemplo de una periferia más o menos típica: rápido crecimiento a raíz de la inmigración del campo en la segunda mitad del siglo XX y la expansión de la ciudad, zonas con una larga tradición marginal, otras de reciente gentrificación y otras como producto directo de los intereses especuladores de constructoras y ayuntamiento. Carabancheleando, puede definirse como una investigación militante en la que no se precisa de grandes conocimientos académicos para dar vida al proyecto; en este sentido, el grupo está formado por gente del barrio, desde chavales que hacen rap, personas que vienen del tejido asociativo o autónomo, personas mayores con historias que contar, etc… es decir, reúne a un montón de subjetividades que tienen un objetivo común, entender las lógicas relaciones que se dan en su entorno, entendiendo que forma parte de la periferia de una mega-urbe como Madrid . Como ellos/as mismos/as recogen en el propio diccionario:

Carabanchelear: Verbo de ligeras reminiscencias festivas y flamencas que incluye un amplio número de acciones que van desde las conscientemente efectuadas para vivir y conocer Carabanchel, como aquellas otras incorporadas de manera inconsciente y que te ligan con unterritorio en mutación. Implica, en todo caso, andar, compartir y conversar por las calles del distrito y aledaños, con efectos altamente beneficiosos para la vida social.

Una parte interesante del análisis que elabora este colectivo son las diferentes periferias que entienden que existen en la ciudad de Madrid, dotando a cada una de ellas de personalidad propia. Por una parte encontraríamos la Periferia obrera: surge en la década de los años cincuenta ante las necesidades de absorción y disciplinamiento de la inmigración rural. Con el dinamismo del paso del tiempo y la movilidad ascendente de su población este tipo de periferias son entendidas como algo totalmente heterogéneo, en donde incluso, en las más cercanas al centro se puede hablar de un proceso de gentrificación incipiente, aquí entrarían Usera, Puente de Vallecas, etc. El segundo tipo de periferia es el definido como Periferias circulares-gueto: se puede entender como aquellas que surgen debido a políticas institucionales que se traducen en una exclusión espacial por parte de los sectores ya excluidos de por sí de la sociedad. Es decir, se pueden entender como zonas de concentración de la pobreza: Pan Bendito, El Pozo, Caño Roto… y por último estaría la Periferia Neoliberal: aquella que busca enclaves segregados en donde establecer sus propios códigos, que nada tienen que ver con los del centro, es decir, son modelos como por ejemplo el de los PAUs en donde no se pretende potenciar una interacción social en la calle, si no una forma de vida de urbanizaciones a adentro, lo que dificulta sobremanera el sentido de barrio. Aún así, dentro de este grupo encontramos grandes diferencias, no es lo mismo Sanchinarro que Parla Este o el Ensanche de Vallecas

Desde el Todo por Hacer, hemos querido compartir con vosotros/as algunas entradas que nos parecen interesantes y os animamos a meteros en su página web: carabancheleando.wordpress.com para conocer más sobre un proyecto vivo en el que cada día se establecen nuevas metas con las que llegar al último fin: la transformación social.

Chándal: es una palabra que viene del francés chandail,  y designa a una prenda de vestir de tipo deportivo, que, desde una simplicidad absoluta, se ha erigido en uno de los símbolos corporales de las periferias urbanas. Bien es cierto que, la mayoría de las veces, su uso poco tiene que ver con la práctica deportiva pero precisamente por esa capacidad de traspasar la frontera para lo que está hecho hace de él un elemento cargado de múltiples significado y capacidad de síntesis simbólica. El chándal era también ropa de banco, de simplemente estar y juntarse la peña. Precisamente de los bancos, de ciertos rincones de los parques y entre algunas calles es de donde surge el chándal que identifica a los que andan enganchados con el caballo, pues con el tiempo son gentes de aspecto frágil y desde luego nada deportivo, vestidos con colores chillones. Una vez generalizado entre los críos, el chándal se inserta, en las vidas de gente más mayor. Con el advenimiento del espectacularización de la competición deportiva –mundiales, olimpiadas enebea, fútbol-marca, etc.- las tiendas de deportes comienzan a mostrar nuevos objetos de deseo, ahora marcados con nombres y símbolos, cada vez más exclusivos. Los usos locales del chándal siguen incluyendo combinaciones increíbles, de peinados, maquillajes, gorras y calzados, mientras continúa siendo una prenda de diseños arriesgados.

Policía: Actor social que partiendo de los miedos reales o imaginarios del vecindario impone una autoridad, un orden y un control sobre el espacio barrial más allá de la legalidad. En ocasiones, la policía es el agente estatal encargado de gestionar los problemas que la desigualdad capitalista genera en forma de ilegalismos. Así mismo, la policía es la encargada de velar por la circulación de vehículos y de los flujos comerciales. Pero cada vez más, la policía ocupa, tareas muy diversas, como velar por “la educación de los niños”- áreas de intervención relacionadas con el trabajo social y la educación, es decir, se ocupa cada vez más de tareas “preventivas” y no tanto represivas (aunque evidentemente, muchas son las personas que son objeto de esa represión) por lo que los policías, en colaboración con los educadores, trabajadores sociales, etc., llevan a cabo una “prevención de conductas de riesgo”. Es así como la policía, lejos de ser vista como el brazo armado de los intereses de las élites, es considerada un servicio al ciudadano tan fundamental o más que la sanidad o la educación. El resultado es que las causas del miedo -desigualdad, segregación- que dio lugar a la justificación de la policía, quedan intocadas si no profundizadas, proporcionando, eso sí, un sucedáneo de seguridad que hará al vecindario más dependiente de las instituciones a la hora de gestionar su espacio.

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