Luchas de barrio: La Asamblea Popular de Carabanchel

Un barrio organizado es un barrio fuerte, cohesionado, sano y que tiene la capacidad de repeler los ataques que le lanzan desde afuera. Este mes los/as compas de Carabanchel nos explican dos herramientas de las que se han dotado para defenderse en dos ámbitos muy concretos, el de vivienda y el laboral. Con valores que si bien no son novedosos desgraciadamente hay momentos en que se pasan por alto o se descuidan: autogestión, apoyo mutuo, asamblearismo y acción directa. Desde este punto de partida tratando con sus vecinos/as de igual a igual y haciendo política de la de verdad, la de abajo, la del día a día, la que hacen los/as que no tienen más que su sueldo y a veces ni eso, consiguen resolver muchos de sus problemas en colectivo. Ganando fuerza así frente a los enormes enemigos que tenemos que enfrentar, ya sean bancos, fondos buitre o empresas. Sin duda todo un ejemplo a seguir y del que tomar buena nota.

Movimiento de vivienda

Desde el movimiento de vivienda a través de la PAH y los grupos de vivienda de las asambleas populares de diferentes barrios, entre los que se encuentra la Asamblea Popular de Carabanchel, se lucha por el derecho a la vivienda digna. Empoderando a todas las personas para defender y ejercer sus derechos. Dotándonos de organización y apoyo mutuo como método de trabajo y, solidarizándonos con todas aquellas personas que se encuentran en la misma o parecida situación de indefensión de manera totalmente altruista.

Son muchos los casos en los que se han conseguido aplazar, paralizar y suspender los desahucios. Y también son muchos los casos en los que se han logrado quitas, daciones en pago, alquileres sociales, etc. Pero el denominador común es el apoyo mutuo en la lucha organizada que realizamos diferentes colectivos.

Los cambios de gobierno no interfieren en que esta lucha se apacigüe porque nuestra realidad es que a pesar de las promesas, las palabras y decisiones políticas, los desahucios y desalojos se siguen produciendo en nuestro barrio casi cada semana, al igual que en otros barrios y ciudades de la región.

Desde la Asamblea Popular de Carabanchel se actúa contra este tipo de situaciones más urgentes, mediante los llamados “stop desahucios” pero también participando en otro tipo de iniciativas más a largo plazo tales como la recogida de firmas para la Iniciativa Legislativa Popular el bien social de la vivienda en la Comunidad de Madrid.

Más información sobre la ILVP de Vivienda en http://www.ilpviviendamadrid.com/

Lidia y Santi: una lucha por el derecho la vivienda

Lidia y Santi tienen cuatro hijos menores de edad. El pasado 13 de junio, toda la familia fue desahuciada mediante un enorme despliegue policial, una vez más se antepusieron los derechos de la banca a los de las personas. En esta ocasión, Fidere, fondo buitre, consiguió tener una vivienda vacía más con la que especular.

Lidia y Santi se encuentran en situación de desempleo y no pueden costearse una vivienda en el mercado inmobiliario. Tras su desahucio, su única alternativa habitacional fue permanecer durante unos días en un albergue concertado con el SAMUR Social.

Por otro lado, durante los más de 70 días que llevan acampados, han realizado numerosas visitas a su trabajadora social, y reclamado soluciones en la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS), así como en la sede del Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid.

En todo momento se les ha negado la posibilidad de una alternativa habitacional, más allá de un albergue, y un complemento de 200 euros mensuales, cantidad insuficiente para alquilar una vivienda en Madrid. También, han estado en contacto con Esther Gómez, Concejala del Ayuntamiento y Presidenta de los distritos de Carabanchel y la Latina, que les ha trasladado la imposibilidad de ayudarles por haber más de 8.000 personas en su misma situación y la ausencia de viviendas públicas para ofrecerles.

Ante esta situación de injusticia e indefensión, y con el apoyo de la Asamblea Popular de Carabanchel del 15M, el pasado 19 de junio decidieron acampar frente a la Junta Municipal del Distrito, situada en la Plaza de Carabanchel, con el objetivo de encontrar una solución.

Desde la Asamblea Popular de Carabanchel animamos a todas las vecinas y vecinos a apoyar esta acampada y mostrar su solidaridad con Lidia y Santi.

En esta ocasión se trata de Lidia y Santi pero este no es un caso aislado, es la dinámica con la que nos toca vivir cada semana. Y esta reivindicación busca la solución de esta familia y la de todas aquellas personas que se han quedado sin casa, las que se quedarán o las que ni siquiera pueden acceder a una vivienda.

Más información sobre su caso en «Carta abierta de Lidia y Santi «(http://asambleadecarabanchel.org/2017/07/18/carta-abierta-lidia-santi/)

Entrevista al Grupo ADELA de autodefensa laboral

¿Por qué ADELA, y cómo y de dónde surge la idea?

Nuestro grupo surge como parte una reflexión que se venía dando tras cuatros años de funcionamiento de la Asamblea Popular de Carabanchel del 15M, porqué no se abría un frente de lucha en torno al trabajo asalariado como sí que ocurría con vivienda, educación, sanidad u otros temas.

Primero, porque llevamos ya años contemplando cómo perdemos terreno sin organizar una respuesta a la altura de las circunstancias y en el trabajo se da el hecho de que muchos de los males a los que se enfrentan en otras luchas (desahucios, problemas económicos, salud, etc.) parten de un deterioro previo de las condiciones laborales, pérdida de salario o del empleo. Entendemos lo laboral como una lucha central contra el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora que no debe plantarse como una lucha aparte.

Y segundo, porque venimos comprobando que incluso entre sectores militantes o políticamente activos, conscientes de los males del capitalismo y el patriarcado, existe cierta pasividad ante la problemática laboral. Si hasta hace poco podíamos identificar aquellos grupos que por edad o sector iban encadenando empleos temporales y precarios y sin ninguna perspectiva de futuro con la idea de ganar dinero un tiempo para poder estar sin trabajar otro tiempo, huyendo así de cualquier conflicto que pudieran plantear, este grupo cada vez se extiende más y durante más tiempo, resultando predominante los sectores que se ven arrastrados por falta de preparación y estrategia ante las luchas laborales.

¿Qué vacíos consideráis que llena el grupo?

Podemos concretarlos en tres: primeramente, a nivel formativo y de difusión. A través del conocimiento y la comunicación intentamos llegar a las personas movilizadas o simpatizantes que participan o tienen relación con la Asamblea. A través de charlas y talleres informar de las nuevas reformas laborales, derechos laborales o aspectos más concretos. Al mismo tiempo acercar estos temas a las vecinas del barrio mediante el periódico local, pegadas de carteles o las redes. Por último participar en las luchas y acciones de colectivos que decidamos apoyar. Consideramos que es fundamental añadir la cultura obrera y de lucha como un tema más a tratar en los barrios, junto al feminismo o antifascismo por ejemplo, para ir añadiendo esas experiencias y conocimientos a las vecinas y que vean natural incorporarlas a su puesto de trabajo.

Segundo, debido a la movilidad, temporalidad y todo tipo de situaciones precarias del entorno laboral que dificultan el interés en un sindicato o la organización en el propio centro de trabajo pensamos que quizá la organización desde fuera fuese una buena manera de solucionar esas trabas. Hay que pensar que una camarera que trabaje sola o una empleada del hogar no cuentan con compañeras con las que organizarse, sino que debe tratar directamente con su empleadora. En cambio muchas pueden residir en el mismo barrio, y participar o conocer de otras luchas, la Asamblea… por lo que ahí puede ser el espacio donde empiece a informarse y comenzar a luchar. Aquí debemos señalar que son las personas migrantes en quienes recaen los trabajos peor valorados y pagados, en unas condiciones reservadas para aquellos que, por su situación legal, pueden ofrecer poca resistencia. Entre quienes sí que se encuentran en situación legal cunde también un espíritu general de rechazo del conflicto, como hemos podido comprobar por nuestra experiencia como grupo, y sin diferencias en esto con la mayoría de población española nativa.

Y tercero, al actuar en lo local, desde los barrios, se tiene una enorme facilidad para ‘sancionar’ aquellos comercios, tiendas, talleres, cadenas… que no cumplen los derechos laborales, que tienen un conflictos con un sindicato (cualquiera), que declaren despidos, etc. Están en nuestras calles, consumimos en ellos, conocemos a gente que trabaja ahí… Potenciar la solidaridad y acudir a los piquetes, avisar por las redes de comunicación barriales, llamar al boicot, convencer a nuestras vecinas de no comprar ahí, usar sus paredes de tablones informativos para nuestros propios eventos, hablar con los trabajadores/as, etc. Realizar el mismo apoyo mutuo mostrado en los “stop desahucios“ pero en las luchas laborales.

¿Qué relación tenéis con los sindicatos, y de tener alguna de que tipo es?

No tenemos ninguna intención de sustituir a los sindicatos, a los que por otra parte consideramos organizaciones fundamentales y necesarias, varias de nosotras formamos parte de uno, sino por el contrario llegar a donde entendemos que bien por falta de interés o de fuerzas no están pudiendo, y en el caso de los más combativos y de clase, facilitar que alguna vez puedan hacerlo.

En todo caso, dejar en manos de los sindicatos el monopolio de organización de las trabajadoras no está dando resultados. La mayoría de sindicatos se entienden como una entidad de gestión de problemas ocasionales que nada tienen que ver con el cultivo de una conciencia trabajadora, de poner sobre la mesa que todos esos problemas tienen una raíz común, igual que todas las trabajadoras tenemos una condición común (además de otras muchas diferencias) y de la muy necesaria creación de una red que extienda unas prácticas y una cultura de lucha y de apoyo mutuo entre trabajadores y trabajadoras, tanto dentro como fuera del ámbito laboral. Pese a ello, saludamos con alegría los avances en este aspecto de CGT, CNT u otros.

¿Qué tipo de conflictos se han llevado desde el grupo y cuál es la forma de abordarlos?

Lo que tienen en común todos los casos que se han luchado desde ADELA es que el sistema sociopolítico y la legislación actual en materia laboral favorece la explotación y la indefensión.

Actuar frente a este tipo de injusticias siguiendo las pautas marcadas por el sistema y dictadas en el Estatuto de los Trabajadores, los convenios colectivos, etc, es un auténtico desgaste. No es suficiente. Los procesos son a veces eternos, injustos, y la resolución de los mismos en muchas ocasiones inciertas. Por eso desde ADELA, hemos luchado en los diferentes casos haciendo ver a la empresa que la compañera afectada no está sola.

Durante este tiempo hemos tenido una decena de casos. En su mayoría del sector de comercio, telemarketing y empleo en hogar. Sectores que no están ampliamente regulados, en los que no existe una trayectoria sindical potente. Con convenios colectivos que regulan y consienten la precariedad. La mayoría de los casos han sido de mujeres, en muchas ocasiones migrantes, cuyas empresas se aprovechan de sus posibles miedos y obstáculos para vivir en una sociedad y en un país que quiere mano de obra barata que no proteste. Ante lo cual nosotras abordamos los casos en grupo, escuchamos la situación y de forma colectiva proponemos las soluciones, llegando hasta donde la persona afectada quiera llegar. Siendo ella la protagonista. Normalmente, seguimos los trámites legales, y después planeamos otro tipo de acciones que han ido desde las llamadas a la empresa, campaña en redes sociales, acompañamiento a las citaciones, a las empresas, y posteriormente prevemos que serán necesarios piquetes, escraches, campañas informativas en los entornos cercanos a las empresas.

Tuvimos un caso de éxito ante el despido improcedente de una compañera por parte de una ETT. Tras una campaña de denuncia en redes sociales el abogado de la empresa contactó con ella antes del juicio para “intentar negociar”. Muchos otros colectivos se sumaron a la causa, finalmente se llegó al acuerdo que la trabajadora había propuesto.

Nos hemos encontrado con verdaderos atentados a nuestros derechos, acoso por parte del jefe, los contratos irregulares, asignación de funciones y categorías que no se corresponden con el trabajo realizado, e impago de las cantidades debidas. Nuestra fuerza de trabajo parece no valer nada, pero sin ella, nada sería posible.

Nuestro principal reto es que las personas que acuden a ADELA con un problema después permanezcan en el grupo para apoyar a otras personas y así compartir el valioso conocimiento que han adquirido por el camino.

¿Qué relacion manteneis con otro grupos de otros barrios?

Desde el principio hemos apostado por mantener relación y dar a conocer el colectivo a otras asambleas el 15M y colectivos, también para ayudar a mantenernos vivas y en continuo crecimiento. Por eso hemos intentado sacar hueco entre las asambleas de ADELA e ir a presentar el grupo a otros barrios, para dar a conocer la iniciativa y también para recabar contactos, experiencias y coordinarnos en el futuro. Hemos dado a conocer el grupo en La Casa del Barrio de Carabanchel Alto, la Brecha de Vallecas o junto a la OFIAM de Manoteras. Y a la vuelta del verano, y tenemos muchas ganas, en La Caba de Aluche.

¿Por último, pensáis que se puede exportar la idea a otros barrios?

Nosotras pensamos que si, al menos si a los que tienen una composición de población, tejido asociativo y asambleas parecidas a Carabanchel.

Ya sean los distritos cercanos como Usera o Villaverde, o más alejados como Tetúan u Hortaleza, creemos que un grupo como ADELA puede ser tan útil y fundamental para una asamblea o barrio como contar con su propio stop desahucios.

Más información sobre ADELA en http://asambleadecarabanchel.org/adla/

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