Una nueva subida de tarifas en el transporte público madrileño

Se negó durante meses, el día de antes se siguió negando (e incluso el día después, así es Esperanza), pero finalmente el pasado 11 de abril saltó la noticia de una nueva subida en los precios de los billetes de Metro y EMT de la Comunidad de Madrid. Desde el primero de mayo nos encontramos con las nuevas tarifas del transporte público, que de media suponen un aumento del 11% de los precios, la mayor, porcentualmente, desde que Aguirre asumiera el cargo de presidenta de la Comunidad.

Una subida que llega tras la polémica publicidad de Metro Madrid en la que se nos trataba de convencer de estar ante el transporte público más barato del mundo. Unos meses después uno/a se da cuenta de la jugada, pues si el Metro madrileño era el más asequible, había que equipararlo con el resto… así están las cosas.

Yendo más allá de los fríos datos

Las subidas planteadas por el Consorcio Regional de Transportes  afectan al conjunto de los billetes. Lo cierto es, como se ha dicho desde la Consejería de Transportes, que estas nuevas tarifas castigan ante todo a quien no utiliza el transporte público muy asiduamente, de forma que el precio del billete de 10 viajes (aquel metrobús del que el anterior consejero de transportes no conocía ni su existencia) sube un 29%, pasando de 9,30 a 12 euros. Sin embargo, aquellos/as que lo tomamos día a día tampoco nos salvamos de los incrementos de tarifas, pues los abonos transportes mensuales (las formas de viaje más utilizadas) aumentan su precio de media un 8%. Aparece también un nuevo billete de 10 viajes específico para autobuses que permite realizar un transbordo sin tener que volver a pagar, pero por un precio de 18 euros.

Por otro lado, es de remarcar el nuevo giro que sufre el billete sencillo para Metro. Tras aumentar su precio el pasado agosto un 50% hasta colocarse en los 1,50 euros, sufre una nueva subida, o mejor dicho, “las condiciones de su uso cambian”. El precio del billete sencillo variará dependiendo del recorrido que se haga, se mantienen los 1,50 euros para menos de seis estaciones, y a partir de la sexta el precio se incrementa en diez céntimos por estación hasta un máximo de dos euros. Esto a efectos prácticos supone una subida en toda regla, pues si vivimos en los barrios de la periferia apenas logramos salir de ellos con cinco estaciones. Para poder poner este “nuevo” billete en marcha será necesario reprogramar las máquinas expendedoras de billetes y realizar modificaciones en los accesos y las salidas de los metros que posibiliten controlar que todo el mundo paga lo que recorre. Estas nuevas infraestructuras supondrán un gasto a Metro que aún no se ha cuantificado (o por lo menos no se ha hecho público) y no estarán operativas hasta junio, cuando entre en vigor este nuevo billete.

De esta forma se pretendía dar una imagen global de la situación. Para más información sobre las tarifas, éstas pueden consultarse en las páginas web de Metro Madrid y EMT.

Razones, explicaciones, excusas

Desde que accediera al cargo el nuevo Consejero de Transportes, Pablo Cavero, lo dejó claro, él llegaba para hacer una reestructuración de los transportes públicos madrileños. Como en todo, el gasto era excesivo y había que ver dónde meter la tijera y de dónde sacar más dinero (para esto último sólo ha surgido la idea de alquilar el nombre de las estaciones de Metro… toda nuestra vida acaba transcurriendo en un gran centro comercial). Las razones que se esgrimieron fueron variadas: una importante disminución en los presupuestos del Estado, subidas en el precio de la luz y el gasoil, la falta de los fondos que aportaba el Ayuntamiento de Madrid (algo que debería haberse previsto antes de pactar su mutis hace pocos meses) o la disminución del número de viajeros/as. Sin embargo, uno de los motivos que se aducen con mayor convicción es, literalmente, que quienes circulamos en transporte público únicamente pagamos el 40% del precio real del billete, mientras que la administración nos sufraga el resto, con lo que se pretende que nos igualemos al 50%. La trampa es evidente, la administración no nos regala el dinero, éste no deja de ser algo que nosotros/as mismos/as hemos pagado ya.

En esta situación la tijera se ha metido por todos los sitios, desde los/as trabajadores/as de Metro y EMT hasta los/as usuarios/as. Sin embargo, los recortes no afectan de la misma forma, por ejemplo, a los/as 55 directivos/as de Metro, ni a los nuevos fichajes del mercado privado (alguno hijo de un alto cargo del PP en la Comunidad), ni siquiera a muchos /as de los/as otros/as 45 directivos/as que fueron cesados en enero de su cargo (sí, eran cien, un gran grupo de sabios/as) y que aún siguen cobrando su sueldo de Metro.

Pero también avisan de que esto no se quedará así, y es posible que en los próximos meses se “necesiten acometer nuevas reformas del transporte público”: reducciones en limpieza, disminución del número de autobuses que cubren servicio (lo que según CCOO ya estaría sucediendo), cierre anticipado del Metro por las noches e incluso una posible nueva subida de tarifas. Así que habrá que esperar nuevas noticias próximamente.

Ninguna subida viene sola

Este mes de mayo no sólo tendremos que afrontar la “grata” subida de los precios del transporte público madrileño. A todo ello habrá que sumar el aumento de las tarifas del agua, la luz y el gas. Por otro lado, los precios de los carburantes continúan en escalada, lo que unido al constante descenso de nuestros ingresos, ya sea debido al paro o a la disminución de los sueldos, nos pone cada vez más complicada la movilidad por nuestra ciudad y repercute de manera alarmante sobre nuestras condiciones de vida. Para visualizarlo dejamos un simple ejemplo: el caso de un trabajador con el sueldo mínimo interprofesional (642 euros) que tenga que desplazarse todos los días de Madrid a Alcobendas a trabajar; para ello tendría que tener el abono B1 (59,8 euros), de tal modo que algo menos del 10% de su sueldo se irá en ir a su puesto de trabajo.

Comparte y difunde