Muerte accidental de un anarquista

Este mes recomendamos dos obras que, pese a que fueron escritas hace decenas de años, siguen estando de actualidad gracias a los frecuentes casos de montajes policiales-judiciales frente a activistas y ataques a la libertad de expresión y a las expresiones culturales disidentes. Ray Bradbury nos plantea un futuro en el que los libros son eliminados bajo el fuego y Dario Fo nos habla de la muerte de un anarquista italiano a manos de la policía en los años de plomo de la Italia de la década de los setenta.indice

[Teatro] Muerte accidental de un anarquista. Dario Fo. 1970.

Puedes descargar la obra en http://www.todoporhacer.org/wp-content/uploads/2016/03/Muerte-Accidental-de-un-Anarquista.-Dario-Fo.pdf

Bertozzo (B): No tengo tiempo, ¡faltaría más! Pero aquí, en tu curriculum, no consta
 que te hayas hecho pasar por juez, ni por abogado. 

Sospechoso (S): Ah no, nunca haría de abogado. No me gusta defender, 
es un arte pasiva. A mí me gusta juzgar, condenar, reprimir... ¡perseguir! 
Soy de los suyos, comisario. ¡Vamos a tutearnos! 

B: Cuidado, loco, menos guasa... 

S: No he dicho nada. 

B: Entonces, ¿alguna vez te has hecho pasar por juez? 

S: No, por desgracia no se me ha presentado la ocasión. Pero cómo me gustaría...
 el de juez es el mejor oficio. Primero, casi nunca se jubilan. Es más, cuando un 
hombre normal, cualquier trabajador, a los 55 o 60 años está para que lo retiren, 
porque empieza a estar torpe, lento de reflejos, para el juez, en cambio, empieza
 lo mejor de su carrera. Un obrero después de los 50 está acabado: provoca retrasos,
 incidentes, ¡hay que echarle! El minero a los 55 tiene silicosis...
El empleado de banca lo mismo, se equivoca en las cuentas, olvida los nombres de 
los clientes... Fuera, a casita, estás viejo... ¡gaga! Pero los jueces no, para ellos
 es todo lo contrario, cuanto más viejos y ga... distraídos estén, más los eligen
 para cargos superiores, les confían puestos importantes... ¡absolutos! 
Tienen el poder de destruir o salvar a una persona a su antojo, y te dictan
 cadena perpetua como el que dice: "Mañana llueve"... 50 años para tí... a tí 30...
 a tí sólo 20... Y encima son sagrados, porque no olvidemos que existe el delito 
de injuria por hablar mal de la magistratura... ¡aquí y en Arabia Saudí! 
Ah, sí, el de juez es el oficio, el personaje por el que daría lo que fuera con
 tal de interpretarlo, por lo menos una vez en la vida. 
El juez de la Audiencia, del Supremo, del orden superior, "excelencia, pase...
 silencio, en pie que entra la Corte... oh, mire, se le ha caído un hueso... ¿es suyo? 
No, imposible, ¡no me quedan!" 

 

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