Serie

Queridos Blancos

Creador: Justin Simien. Producida por Netflix. Año 2017. Duración de cada capítulo: 30 min.

La serie transcurre en una universidad inventada de Estados Unidos, en la que el estudiantado es de minoría negra. Una fiesta convocada por una fraternidad de blancos, en la que se anima a la gente a ir disfrazada de persona negra, destapa el racismo que se estaba viviendo en la universidad.

Durante los episodios de esta serie se pueden ver claramente las contradicciones que se viven en las luchas que llevan a cabo colectivos de personas oprimidas. Varias asociaciones se pelean por defender cuál es la mejor estrategia (vía institucional, acción directa, redes sociales, actividades culturales, …); una de las protagonistas tiene una lucha constante por las presiones, tanto internas como externas, para acomodarse al estereotipo de mujer que lucha por los derechos de las personas negras. Su intención es acabar con el racismo, mientras, la comunidad universitaria, se dedica a cuestionar constantemente que exista racismo a día de hoy. Personalmente me resultó bastante cómica la posición de uno de los protagonistas, un hombre blanco, que intenta encontrar su hueco en un entorno y una lucha que claramente no le pertenecen.

Además, la extensa presencia de mujeres con personalidades fuertes y roles principales anima mucho más a continuar viendo la serie. Añadir, solamente, que sobra una historia romántica con demasiado protagonismo y falta una perspectiva de clase baja, pero, poco a poco.

Os dejamos con una de las últimas frases del primer episodio “Que os reduzcan a una generalización racial es una experiencia nueva y devastadora para alguno de vosotros, pero hay una diferencia: mis bromas no meten en la cárcel a vuestros jóvenes a un ritmo alarmante, ni os hace sentir inseguros al pasear en vuestros propios barrios, pero las vuestras sí. Cuando os burláis o nos menospreciáis, reforzáis el sistema establecido.

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