¡Que corra la sangre!


Dejamos Grecia y volvemos a Madrid, donde asistimos a una nueva externalización dentro de la sanidad. En este caso se ve involucrado el Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid y la ONG Cruz Roja.

El servicio a privatizar es la extracción de sangre a pie de calle. Todos/as vemos en nuestros barrios carteles donde nos avisan del horario de los autobuses y de su localización para la siguiente recogida. Los /as más observadores/as se habrán dado cuenta de que unas veces el cartel viene firmado por el Centro de Transfusiones /Salud Madrid y otras por Cruz Roja. Y es que en Madrid se daba la peculiaridad de que ambos organismos podían encargarse de este servicio.

La externalización del servicio consiste en entregárselo entero a la entidad privada Cruz Roja, esto es los autobuses y coches, y una cuantiosa suma de dinero, que según lo calculado cubre el coste de la extracción (sueldos, material, etc.) y que supone unos 67€ por bolsa de sangre.

Los datos que hemos podido recabar hablan de que la sanidad pública madrileña cubría con la sangre de Cruz Roja el 10% de la demanda y no porque no fuese capaz de obtener el 100%, sino por convenio. Además existe el compromiso de no despedir a los/as trabajadores/as que hasta ahora venían realizando el servicio (aunque si se habla de recolocaciones), o sea que no habrá un ahorro a costa de los despidos. Entonces ¿por qué se intenta eliminar un servicio que estaba funcionando correctamente?

Es algo que da que pensar. Parece ser que hasta ahora Cruz Roja utilizaba la sangre obtenida para cubrir la demanda en hospitales privados. Concretamente tenía un convenio con el grupo de hospitales privados Hospitales Madrid que recientemente han recibido la autorización de la Comunidad de Madrid para llevar a cabo sus propias extracciones y análisis de plasma, rescindiendo el contrato con Cruz Roja.

foto sangreParece que con una mano quitan y con la otra dan. Si otros hospitales privados siguen los pasos de Hospitales Madrid, Cruz Roja tendría que terminar con el servicio y ante esto la conserjería de salud decide darle lo que corresponde a los hospitales públicos. Vemos una vez más como las decisiones de los políticos se alinean con el beneficio de las entidades privadas, ya sean bancos, grandes empresas u ONG’s encargadas de suplir mediante la caridad los (cada vez más grandes) agujeros que el estado del bienestar deja en nuestras vidas. Fue precisamente en Grecia donde surgió, de la mano de Amanecer Dorado, la iniciativa de recoger sangre de griegos /as para las necesidades exclusivamente de otros/as griegos/as…

Por más que buscamos, no encontramos la razón, ni siquiera en “el ahorro”, la excusa que hace de cheque en blanco para permitir cualquier atrocidad en el contexto de crisis económica, si acaso, ahorro para Cruz Roja. Simplemente nos preocupa una muestra más del desmantelamiento progresivo de la sanidad, un apéndice más que se externaliza y se deja en manos extrañas… ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?

 

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