Las casas son para quienes las habitan

En el distrito de Tetuán, entre los años 2000 y 2018, se produjeron alrededor de 6.000 desahucios. Dentro de la M30, al lado de la Castellana y cerca del megaproyecto de la Operación Chamartín, esta zona es un caramelo para la especulación inmobiliaria. Pero también, y debido al desuso de casas y edificios con la esperanza de la recalificación del terreno o de su aumento de precio, es una zona propicia para la okupación, tanto de vivienda como para centros sociales.

Las okupaciones y las resistencias ante los desalojos no tienen solamente el efecto del disfrute individual o colectivo del inmueble, sino que son una piedra más en el camino de las constructoras e inmobiliarias que quieren destruir nuestros barrios.

Por eso, este mes queremos hablar de dos edificios que se encuentran amenazados en este barrio y en el que sus gentes no están dispuestas a abandonarlos. Contaremos la historia de resistencia de las vecinas de la calle Miosotis, que llevan diez años okupando una casa abandonada y que han ganado la primera batalla frente a una coalición de mafiosos y nazis enviados por una constructora y la del Centro Social La Enredadera, que también ha parado el primer envite del Ayuntamiento y ha suspendido su desalojo.

La Higuera se defiende…

En la esquina de la calle Miosotis con Genciana, en el barrio de Tetuán, resiste La Higuera, una casa de dos plantas rodeada de solares que anteriormente estaban ocupados por casas como esa.

La Higuera, de un estilo neomudéjar popular típico del extrarradio madrileño, como nos cuenta Luis de la Cruz en un artículo de El Diario, lleva okupada por distintas personas desde hace diez años.

Esta casita es la que se interpone en los planes de la promotora inmobiliaria Dmarcheé, que pretende construir un edificio de modernas viviendas de cinco plantas en el espacio conseguido por las excavadoras que destruyeron viviendas históricas.

Pese a que las habitantes de la casa ya tienen enfrente un procedimiento civil para su desalojo, a la promotora no le pareció suficiente y buscó un atajo. Hace unos meses, se puso en contacto con las vecinas para ofrecerles seis mil euros a cambio de abandonar su casa, lo que fue inmediatamente rechazado.

Como la primera oferta no tuvo los efectos deseados, la propiedad cambió de planes y comenzó una guerra de la que está perdiendo sus primeras batallas.

Según nos cuenta Álvaro Lorite en El Salto, el 14 de junio se presentaron ocho matones de la empresa Desokupación Legal para comunicar una oferta de quince mil euros si se marchaban y que, de lo contrario, montarían un control de acceso en las puertas. Lógicamente, el chantaje fue rechazado de nuevo.

Dado que preveían que esta no sería la última visita, desde la casa se hizo un llamamiento a la solidaridad para que se acudiera al día siguiente a defender la casa, por lo que desde primera hora de la mañana muchas vecinas y solidarias se concentraron en la puerta con la intención de resistir.

Como era de esperar, acudieron los matones pero esta vez no venían solos, sino acompañados de miembros (¿voluntarios?, ¿mercenarios?) del grupo neonazi Bastión Frontal. (Hacemos un inciso para mandarle todo nuestro apoyo a los chavales marroquíes condenados por defenderse de una agresión de esta gentuza cobarde).

La presencia de las personas solidarias evitó que se montara el control de acceso y consiguió la retirada de los sicarios de la inmobiliaria que no habían medido bien sus fuerzas y se llevaron algún susto (otro inciso para mandar nuestro cariño y apoyo a la persona detenida).

Esa fue la última noticia que se ha tenido por ahora de matones y nazis, valga la redundancia, puesto que al día siguiente se volvió a realizar una convocatoria de defensa, con chocolatada y batalla de agua, a la que no acudieron.

Y La Enre no se toca

Y en medio de esta ofensiva veraniega de desahucios y desalojos, el CSOA La Enredadera de Tetuán también ha sido amenazado. A mediados de julio, el centro social recibió una notificación del Ayuntamiento de Madrid en la que informaba de que el día 22 de ese mismo mes se procedería al precinto del edificio.

Se trataba de la conclusión de un procedimiento iniciado en 2016, bajo el mandato de Manuela Carmena, en el que el Servicio de Disciplina Urbanística del ayuntamiento requería a este centro social para que procedieran a constituirse como asociación y tramitar las correspondientes licencias de actividad del centro, es decir, su legalización. No se trató de una casualidad o un caso aislado, sino que fue una estrategia consciente de la administración de Ahora Madrid para legalizar y formalizar los espacios sociales y vecinales (tanto okupados como alquilados) y terminar con aquéllos que se negaran a pasar por el aro. El (ya desalojado) ESOA La Dragona en La Elipa, así como el ESLA Eko en Carabanchel, también recibieron requerimientos del mismo tipo, que igualmente rechazaron.

La Enre, por su parte, respondió a la amenaza convocando a una manifestación de apoyo al espacio en noviembre de 2016 y dejando claros los motivos de su rechazo:

(…) en esta pequeña zona temporalmente autónoma, generamos oportunidades vitales para las personas olvidadas e invisibilizadas por las instituciones. Las nadie no solicitamos ser inscritas en sus libros de propiedad, directamente hacemos uso de los espacios olvidados: los habitamos. Este simple gesto hace que nos escribamos en el territorio, que nos narremos en el libro de la Historia. Desde ahí es donde crece el vínculo entre nosotras y las demás cosas que nos rodean, desde ahí construimos nuestro barrio.

Por tanto somos, en existencia, pensamiento y acción, incompatibles con la vía institucional. Además, implicaría aceptar la lógica de la administración, empleando toda nuestra energía en dinámicas burocráticas y perdiendo la potencia de crecimiento y la autonomía de nuestros proyectos.

Los espacios colectivos, las comunidades y los concejos existen antes que las leyes, y éstas, lejos de legitimarlos, son su verdugo. Frente a su gobernanza seguiremos disfrutando de nuestra gestión colectiva.”1

Cinco años después, La Enre ha vuelto a defenderse de la amenaza. El jueves 22, a la hora señalada para el precinto, una multitud convocada en apoyo al espacio se concentró a sus puertas y logró paralizar la ejecución hasta nuevo aviso. Ni con estivalidad y alevosía han conseguido quitarnos la Enre. Volverán, pero ¡estaremos aún más preparadas!


 Comunicado de La Enredadera. Puedes leer más sobre el acoso del ayuntamiento a los centros sociales en 2016 en https://www.todoporhacer.org/ayuntamiento-okupas/ y https://www.todoporhacer.org/legalizacion-okupacion/

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