Entrevista a Nerea Barjola: Microfísica sexista del poder: el caso de Alcàsser y la construcción del terror sexual

Nerea Barjola es autora del reciente libro Microfísica sexista del poder: el caso de Alcàsser y la construcción del terror sexual, editado por Virus en febrero de este año (2018).

No podemos entender este texto como un simple libro más. Como uno de esos libros que nos gustan y al dejarlo en el estante pasar al siguiente ansiosas de ver que podemos leer. Microfísica sexista del poder no es un libro cualquiera, marca un antes y un después en las teorías feministas. Si la Microfísica del poder de Michel Foucault estuvo marcada por el propósito de mostrar que en las sociedades democráticas modernas la libertad de los individuos, sometida por las normas jurídicas del Estado, es una libertad severamente limitada y distorsionada por la existencia de instituciones cerradas, las cárceles, las escuelas, los hospitales o las fábricas, que operan en el disciplinamiento de los cuerpos, en este libro, sexista, es el concepto clave que introduce Nerea para dilucidar cómo se disciplinan los cuerpos de las mujeres a través del terror sexual. Nerea se vale del caso concreto del El crimen de Alcàsser para demostrar de manera precisa, concreta y contundente como se articula la microfísica sexista del poder. Aquí el encierro que haría su efecto es el propio hogar. Encerrarnos en casa al cuidado de un padre en nuestros primero años de vida y un marido en los siguientes, es el objetivo principal de la Microfísica sexista del poder.

Al leer Microfísica sexista del poder: el caso de Alcàsser y la construcción del terror sexual las gafas moradas se gradúan, impone justicia, conciencia y unas ganas terribles de seguir luchando.

Hablamos con ella, de manera indirecta, por mail. Nos contesta con los brazos abiertos y dispuesta a responder las preguntas que nos surgen a raíz de su lectura, y que queremos compartir por aquí:

Tu libro es el resultado de una tesis. En ella tratas un tema que ciertamente no te deje dormir muy a gusto ¿Cómo fue este proceso? ¿Cuáles fueron las mayores dificultades a las que te enfrentaste y cuales las facilidades, méritos, que encontraste?

El proceso fue muy duro, diría que devastador. Trabajar la violencia sexual es tremendamente difícil y, concretamente, el crimen de Alcàsser ha sido especialmente crudo. Pero estaba decidida a resignificar la narrativa desde una perspectiva feminista y reasignar(nos) el relato. En cuanto a las facilidades, la verdad es que no podría enumerarte ninguna. Ha sido todo un proceso en constante lucha y cuesta arriba. Muy desagradable. Lo único positivo que destacaría es la oportunidad que he tenido de realizar las entrevistas y de conocer a muchas mujeres que han compartido sus historias de vida conmigo. Eso ha sido lo más especial y también lo más importante desde una perspectiva político-feminista.

Al introducir el concepto de sexismo entre microfísica y poder pones de relieve una categoría que supone la opresión para la mitad de la población mundial, ¿Por qué crees se ha tardado tanto en ubicar este concepto en el lugar exacto al que pertenece?

Para mi estaba muy claro que los conceptos de Foucault o de Agamben únicamente me resultaban valiosos si realizaba una reapropiación de los mismos desde una perspectiva feminista. En mi opinión los conceptos sin perspectiva feminista son significados heteropatriarcales y por lo tanto contribuyen, producen y reproducen la violencia sexual. No me importa la intención con la que se hayan construidos dichos significados o conceptos porque la intención en el conjunto social la construye igualmente el machismo. No acepto, por lo tanto, excusas, ni derivas patriarcales, si los conceptos no tienen perspectiva feminista no me valen. En cuanto al concepto microfísica del poder de Foucault lo tenía igual de claro. En su momento cuando decidí introducir la variable sexista en el centro del término, varias personas me recomendaron no hacerlo. Respetar el concepto de Foucault y poner microfísica del poder sexista y no microfísica sexista del poder. Y yo veía claro que lo que quería era romper el término en el centro mismo de su estructura y reapropiárnoslo.

Hay una cuestión que me ha sorprendido bastante, y es que al leer la prensa en relación a tu libro -entrevistas o reseñas- e incluso comentarlo con colegas, la lectura principal que se saca del libro está más centrada en los hechos de Alcàsser, que en la denuncia que haces en torno al ejercicio del terror sexual. ¿Qué explica para ti este tipo de reacción?

Todo el libro gira en torno al terror sexual, el crimen de Alcásser es el relato que me sirve para explicarlo. Sí que es verdad que algunos medios, quizás, no han centrado las preguntas en la construcción del terror sexual sino más bien en el papel de los medios de comunicación. Aunque también he de decir que ha habido muchas periodistas que han hecho preguntas muy directas sobre el terror sexual, que se habían leído y subrayado el libro. En general he visto un interés real por el contenido del libro. En términos generales, creo que ha quedado muy clara la perspectiva del libro hablando de Alcàsser como un aviso aleccionador hacia toda una generación de mujeres jóvenes. Eso quizás pueda parecer poco para todo lo que desarrollo en el libro pero esa perspectiva antes no estaba en los medios de comunicación cuando hablaban de Alcásser y ahora sí, así que, algo hemos construido.

El carácter “arbitrario” de la cultura hace que se sancionen algunos tipos de comportamientos con la exclusión, el rechazo, la desaprobación, la humillación e incluso el castigo físico. Aquí hay una cuestión que me resulta interesante y quería comentar con vos. Por un lado, está el efecto de la victimización secundaria que se ejerce hacia nosotras -vestía como una puta, es que era una puta, a donde iba sola tan tarde, etc.- y por el otro, la necesidad de que se ejerza el castigo, legal, al hombre maltratador, al violador, al asesino. Son dos trozos muy distintos de un mismo pastel ¿Cómo se conjuga esto?

Yo más bien pienso que son contrarios-complementarios. No me parecen en absoluto trozos distintos, son mecanismos perfectamente coordinados que permiten la existencia y subsistencia de la violencia sexual y el sostenimiento del status quo sexual. Por un lado, está culpabilizar a las mujeres de todo: de sus emociones, de sus actitudes, de sus sentimientos, de sus placeres, de sus actividades. Ese es el verdadero castigo que a lo largo del libro sintetizo en lo que he llamado la disciplina del terror sexual, ese es el verdadero castigo, la verdadera pena impuesta a las mujeres. Los agresores y violadores no reciben castigo, reciben indultos. Y para recibir indultos deben pasar por el sistema legal que es el que legítima la violencia sobre la vida y el cuerpo de las mujeres. La justicia es una estrategia más del conjunto social machista. La justicia que se pide para los agresores, la justicia que se proporciona es solo justa para el sistema, es patriarcal por eso se solicita, tienen un fin exclusivamente regenerador.

Explicas en tu libro que antes de Alcàsser hubo otros hechos igualmente horribles que pasaron desapercibidos para la prensa, la política y la sociedad. ¿Es posible que para la microfísica sexista del poder, haya víctimas buenas a las que prestar atención y malas victimas que merecen el repudio y el olvido?

Yo iría incluso un poco más allá y diría que al cuerpo social -como concepto- no le interesa ninguna víctima de violencia sexual. Todas somos víctimas de la violencia patriarcal a lo largo de nuestras vidas, y el repudio y el olvido de este hecho es constante y generalizado en la sociedad. ¿Por qué Alcàsser gozó de tanta repercusión mediática? porque cumplía el perfil de historia terrorífica patriarcal con la que aleccionarnos al resto. Si el objetivo hubiese sido abrir un debate que pusiera en el centro de la mesa los privilegios que detentan los hombres sobre la vida y el cuerpo de las mujeres, entonces, no habríamos asistido a un espectáculo mediático si no a un debate político en términos feministas.

Para mi tu libro, a pesar de ser específico del crimen de Alcàsser, es completamente extrapolable a otros lugares del globo. Pienso igualmente que en países como los de Latinoamérica, de donde soy originaria (Argentina) la violencia es menos sofisticada y más descarada, grosera, evidente. Casos como el de Lucia López, que en la primera autopsia se certificó que había muerto de un paro cardíaco producido por empalamiento -hecho que sacó a la calle el movimiento #niunamenos- y que ahora, tras una segunda autopsia, dicen se confirma que en realidad murió de sobre dosis, son verdaderamente aleccionadores. ¿Crees que tu tesis se ve limitada más allá del mediterráneo?

En absoluto, creo que es perfectamente extrapolable para cualquier caso de violencia sexual y que es una herramienta que nos sirve, para nombrar, conceptualizar e identificar multitud de situaciones sobre el peligro sexual así como para analizarlas. Además mi intención ha sido dotar de herramientas conceptuales determinados espacios, lugares o situaciones que en principio no tienen nombre pero que están cargadas de violencia. De ahí que utilice términos como estado de excepción, tierra de nadie o nuda vida. De tierra de nadie salimos y entramos todas las mujeres a lo largo de nuestra experiencia vital, y muchas han tenido que sobrevivir al estado de excepción. Por eso, creo que mi trabajo puede ser una aportación útil para dar nombre a todos esos espacios y dotarlos de importancia política. Espero haberlo conseguido mínimamente.

Ahora mismo las mujeres que estamos saliendo a la calle lo estamos haciendo con mucha rabia, pero, más por la propia fuerza de la microfísica sexista del poder que por una agenda propia, la conquista de la lucha feminista se dirige a alcanzar el cambio del código penal. ¿Es posible que esta práctica, desemboque en un comportamiento microfascista so pretexto de vehiculizar las ideas del bien, en un reclamo a el endurecimiento del marco legal, con mayor vigilancia y en consecuencia mayor credibilidad en su amparo?

Entiendo lo que dices aunque yo no creo que la lucha del movimiento feminista vaya dirigida a conseguir un cambio en el código penal. Creo que el movimiento feminista articula un discurso potente que sitúa y nombra la violencia y la coloca en el lugar que le corresponde, llama a las cosas por su nombre. Y concretamente, en este momento, el movimiento feminista está logrando articular un poderoso aparato de contrarepresentaciones al peligro sexual que está movilizando a muchas mujeres que hasta ahora no estaban organizadas o no articulaban discursos feministas, yo destacaría esta idea como un eje fundamental del momento actual. Ya sabemos que el patriarcado va a responder, siempre lo hace. Sabemos que un cambio en la ley será utilizado como una cortina de humo. Pero el movimiento feminista no solo contrarresta sino que produce discurso y aunque cambie el código penal el feminismo no bajará la guardia. Históricamente nunca lo ha hecho, porque el código penal no es el fin en sí mismo. Pensar que cada golpe del movimiento feminista ayuda de alguna manera al patriarcado es patriarcado en sí mismo. Nosotras seguimos nuestro camino no el suyo.

¿Cómo evitamos que el feminismo, como fuerza antagónica, no participe de la construcción del patriarcado?

Como fuerza antagónica ¿Cómo podría el feminismo participar de la construcción del patriarcado?

Un claro objetivo del feminismo está en educar en nuevos valores anti-patriarcales, PERO ¿y mientras tanto? ¿Cómo atentamos contra lo establecido a la vez que hacemos por vivir hoy como se supone deberíamos vivir mañana?

Pues creo que planteado así es una encrucijada difícil de resolver porque es imposible vivir libres en un régimen sexista que por definición es antagónico a nuestra libertad y autonomía. Es imposible, no se puede. No somos libres. Estamos dialogando con un muro que no dialoga con nosotras. Lo primero por lo tanto es tomar conciencia de esto, de que estamos en guerra, y en zona de conflicto no se puede luchar y, a la vez, querer vivir de manera libre. Y por cruda que pueda parecer mi respuesta o dejamos de situarnos en la templanza, y empezamos a ver que, efectivamente, no tenemos libertad o seguiremos así. Quiero decir, cuando se está en guerra una puede soñar con el futuro pero sabe que está en guerra. No hay un mientras tanto, estamos en lucha. No podemos hacer las dos cosas a la vez, no podemos vivir en libertad y estar en la lucha. Y lo que tenemos en esta lucha son compañeras de lucha a quienes tenemos que cuidar y proteger porque por desgracia en esta guerra somos las que estamos sufriendo las bajas. O tomamos conciencia de ello y hacemos frente común o no hay posibilidad de cambio.

¿Qué papel crees que tienen los hombres CIS, afines, en esta guerra contra la violencia de género? ¿Cómo pueden afectar y apoyar las “nuevas masculinidades” a este proceso?

En todas las guerras hay aliados. Ese es su papel.

¿Qué opinas de feministas como Camille Paglia? Parece que es la más antifeminista por defender entre otras cosas el riesgo a ser violada, idea/acción que recoge Despentes en su Teoría King-Kong. Teoría que es altamente aclamada. ¿Cómo explicarías esta relación?

Me hago una idea de a qué te refieres. He leído algo de Paglia y algunas entrevistas pero no lo suficiente como para hablar con criterio de su trabajo. E independientemente de una primera idea que me pueda hacer, preferiría profundizar más en su trabajo para poder dar una opinión más formada.

Al final de tu libro haces una pequeña reflexión sobre el asesinato de las hermanas Mirabal, bajo el régimen de Rafael Trujillo en república dominicana, como una manera de resignificar el terror sexual volcándolo en su propia contra, al crearse el 25N. Automáticamente pensé: ¿Esta piba escribirá la segunda parte de un volumen que complete este primero, valorando la idea del accionar político feminista como ensayo para la “revolución”? Ojalá -me dije a mi misma- ¿Piensas en el siguiente paso? ¿Sabes ya lo que te gustaría hacer después de hacer entrega de esta joya?

Este trabajo ha sido tan duro que me dejó agotada. Pero si hay algo que tenía claro cuando empecé y cuando acabé es que seguiría escribiendo. El problema de la escritura es la precariedad. Cuando acabé microfísica comencé algo totalmente diferente, más literario –aunque a veces, una novela puede ser un gran ensayo político-. Sin embargo, a raíz de las presentaciones hay algo que se ha movido y que tiene que ver con todo el proceso de construcción de Microfísica. Y me ha parecido importante tratar de contar toda la violencia que he sufrido y tenido que soportar mientras estaba investigando y redactando el libro. Esas violencias silenciadas, muy sutiles que han hecho el proceso verdaderamente duro y que se quedan ahí…. no se verbalizan, una se limita a sufrirlas y callarse. Creo que eso también sería una acción político feminista. En cualquier caso, si no saliese este proyecto, lo que sí te puedo asegurar es que mi intención es seguir escribiendo.

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