Mujeres y Deporte profesional, cuándo la imagen cuenta más que ganar

Para dar continuidad a esta nueva sección hemos decidido dejar de lado por un mes los proyectos deportivos autónomos que nos rodean y hacer un poco de análisis sobre el deporte profesional (que, especialmente cuando hablamos de competiciones femeninas, apenas da para mantenerse). Tenemos pendiente un artículo más profundo sobre el fútbol-negocio, ejercicio que cada día está un poco más lejos de 22 personas, un balón, gradas y aficionados/as sufriendo y dejándose la garganta, para estar más cerca de patrocinadores, millonarios, novias trofeo despampanantes y precios desorbitados. Pero entre que éste llega y no, daremos unas pinceladas a este asunto mezclándolo con otro aun más complejo, la promoción del deporte femenino.

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A pesar de lo que pueda parecer, y asumiendo las contradicciones que supone, a algunos/as de nosotros/as nos flipan estos deportes, y más que verlos por la tele, disfrutamos estando presentes durante los partidos y siguiendo la actualidad que los acompaña. Sí, participamos del negocio, aunque esperamos, por otro lado, conseguir promover una práctica distinta, asunto en el que tenemos más facilidad para incidir que en el traspaso de Bale o los desfalcos de Messi.

Y es precisamente echando una ojeada a las webs de prensa deportiva donde se encuentra la inspiración para escribir estas líneas, pues en todas ellas, por H o por B, aparecen mujeres, a veces deportistas, otras novias, otras seguidoras de equipos o deportistas en concreto, etc. El problema es que no suelen figurar ahí por méritos deportivos, sino por tener cuerpos espectaculares y/o conocer detalles de la vida de deportistas masculinos famosos, salpicando de salsa rosa una faceta más del periodismo.

Mujeres y Deporte

Hace relativamente poco que el deporte profesional es cosa de mujeres y eso todavía se nota. Lejos de valorarlas como deportistas, por su fuerza, potencia, velocidad o técnica, no se deja de advertir que son chicas, lo que en esta sociedad equivale a ser carne de piropo o critica, desvirtuando o dejando de lado su trabajo y esfuerzo.

Tanto en la Grecia clásica como en la primera edición de las Olimpiadas modernas (1896) no estaba permitida la participación de las mujeres. No sólo se las desaconsejaba el ejercicio físico, sino que, (como pasa en la actualidad, por cierto) se las trataba de poco femeninas, pues una deportista deja de responder al canon preferible de «damisela en apuros».

En la web de Píkara Magazine, revista que reseñamos en la sección de novedades, podéis encontrar un artículo muy interesante sobre «La participación de las mujeres en la historia del olimpismo» 1, que repasa el largo camino recorrido por las deportistas desde las Olimpiadas de 1900 hasta llegar a ser el 44,2% del total de deportistas que participaron en los últimos JJOO de Londres. Este artículo destaca la relación entre los acontecimientos históricos del siglo XX y la presencia de mujeres en los JJOO, desde la Primera Guerra Mundial, donde ellas tuvieron ocasión de asaltar terrenos propiamente masculinos, pasando por la época de la URSS donde fueron una herramienta más para competir entre las dos potencias durante la Guerra Fría, hasta la actualidad, donde aún quedan países que jamás han presentado a una mujer en los JJOO. Muy recomendable.

Deportistas y posados

Volviendo a la actualidad y asumiendo que gran parte de la información deportiva llega a través de los medios de comunicación convencionales, retomamos el hilo del que tirábamos en la introducción: mujeres relacionadas con el deporte que aparecen en prensa y televisión. Dejando de lado a novias, esposas y exs, y a otras modelos que aprovechan el tirón de distintos clubs deportivos para prosperar en su carrera, es en los posados de las deportistas donde nos gustaría entrar.

Notamos que con bastante frecuencia se utiliza el cuerpo de las mujeres para promocionar cualquier cosa, en el caso concreto de las deportistas, y muy tristemente, sus propias carreras. Esta faceta de su trabajo las enriquecerá económicamente, y desde aquí no vamos a emitir ningún juicio sobre ello. Solo queríamos hacer hincapié en quién más se enriquece con este tipo de posados y qué fomenta.

Es triste que una sociedad esté tan capada moralmente que cualquier desnudo pase de ser algo normal y natural a algo excitante, algo que incremente las ventas de un producto más que la inteligencia o las capacidades de la persona cuya imagen se está vendiendo. Además, este tipo de imágenes suelen mostrar siempre mujeres de un perfil muy parecido, ayudando a generar unos cánones de belleza al alcance de muy pocas mujeres y condenando a las demás a la vergüenza y la inseguridad.

Al googlear «mujeres y deportes» una de las entradas más frecuentes hace referencia al posado para Playboy de las futbolistas de la selección alemana, que utilizaron este medio para promocionar el Mundial femenino de fútbol de Alemania en 2011. Curiosamente, la selección alemana es una de las más potentes y Alemania es uno de los países donde más mujeres practican este deporte. Pues bien, las chicas que posaban eran sólo cinco y pertenecían a la selección sub 20, o sea, mujeres más jóvenes que ni siquiera disputaban el torneo.

El ejemplo habla por sí mismo, pero, aunque éste lleve truco, otros muchos no. Son muchísimas las mujeres que «se ven obligadas» a posar desnudas para promocionar los deportes que practican y de los que les gustaría vivir (como a cualquier trabajador/a). Y el mercado que las vende sólo busca llamar la atención masculina pretendiendo que se babee sobre ellas.

Tal es el caso del balonmano playa femenino, cuyas jugadoras, por una reciente normativa europea, se ven obligadas a jugar en top y bragas, enseñando el abdomen y con una pieza inferior que no tenga más de diez centímetros de anchura. Me gustaría que todos pensáramos por un momento lo tremendamente incómodo y poco funcional de practicar cualquier deporte de esta guisa. ¡¡Diez centímetros!! En España estas deportistas decidieron movilizarse y han conseguido jugar como antes (camiseta y culote), pero habrá que ver qué pasa cuando disputen torneos internacionales.

Al final la conclusión es que poco podemos hacer, salvo evitar consumir y fomentar que este tipo de imágenes sigan siendo rentables. Intentar despegarnos un poco de la tele cuando hay fútbol y fomentar otros deportes, preferiblemente en la calle, para que todos sean conocidos y seguidos, para que no haya más mujeres que tengan que posar desnudas para promocionar su trabajo y conseguir sustento.

deportes 1Fotografía aparecida en Huffintonpost.com acompañada del siguiente texto «Sophie Polkamp. […] Es una de las mejores jugadoras de hockey sobre hierba. Dicen que es un poco brava, ¿se miden a esta potra?»

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¿Perteneces a algún grupo (formal o informal) que se divierte haciendo deporte? ¿Quieres aportar algo nuevo a esta sección? No dudes en escribirnos a todoporhacer@riseup.org y háblanos de ello: los proyectos deportivos autónomos que conocemos son bastante limitados y estamos abiertos/as a nuevas ideas para seguir promoviendo la práctica de ejercicio y la socialización que conlleva.

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