Los del San Patricio

Autor: Pino Cacucci. Editorial Hoja de Lata, Colección Sensibles a las Letras. 253 páginas. Xixón, mayo de 2016

Si empecé a leer este libro fue sin duda por su autor, Pino Cacucci, cuya novela sobre Jules Bonnot (En cualquier caso, ningún remordimiento) me encantó. Como en aquel caso, nos encontramos de nuevo ante una novela histórica, pero no una historia con mayúsculas, como aquellas que adornan la vida y obra de reyes, emperadores y demás saqueadores, sino una historia de perdedores, de quienes jugaban en el lado opuesto (y fueron conscientes de ello), pero que enmarcan bastante más dignidad que la alta alcurnia.

En este caso, el libro que tenemos entre manos nos acerca a la guerra que a mediados del siglo XIX (1846-1848) enfrentó al recientemente independiente México con Estados Unidos, y que constató el nacimiento de una nueva potencia, ávida de acumular estrellitas en su bandera y con un potencial a nivel geopolítico y económico que ya por esas fechas se empieza a vislumbrar. Una guerra que comenzó en el no tan árido como pensaba Texas, aunque como muchas otras, ya estaba trazada de antemano en los despachos de políticos y generales. Prosiguió al genocidio indio del oeste americano, con una parte de los protagonistas repitiendo en su papel ejecutor (la parte que sobrevivió, claro), y supuso la expansión de la Unión hacia nuevas tierras fértiles al Sur de sus fronteras. Una guerra llena de asquerosos (como todas claro), sobre todo por arriba, ya fuera en las filas estadunidenses como en las mejicanas, y que bajando a la arena y la sangre se cristalizó más si cabe en las ilimitadas barrabasadas de un ejército paralelo que acompañó (y se mezcló hasta la solución) con el americano, como fueron los batallones de voluntarios: asesinos, violadores y busca-tesoros, a fin de cuentas.

Este es el marco histórico (que se me ha ido algo de las manos), si bien la novela pone la lupa sobre un grupo de soldados estadunidenses, en su gran mayoría migrantes irlandeses, que decidieron desertar a medias entre el asco a la masacre que acometían sus filas y la desesperación ante su particular situación de chivos expiatorios, para enrolarse en las filas del ejército contrario. Se unieron bajo la bandera del batallón de San Patricio, que no paró de acumular desertores en una guerra con números records en este sentido, y así afrontaron un camino de lucha, con más derrotas que victorias, pero también con menos infamia que la que les esperaba antes.

Al igual que en la obra sobre Bonnot, este libro va alternando diferentes voces, la personal del protagonista (el oficial del San Patricio John Riley) y otra más neutra, de modo que se nos va desgranando un hilo de acontecimientos y pensamientos pasados y presentes, que van dando forma a una realidad subjetiva. Todo ello salpicado por referencias y explicaciones históricas que ayudan, al menos en mi caso, a situarme en un momento histórico y geográfico lejano, del que tenía pocas referencias.

Ya que esta reseña se ha basado en una constante comparación (aun cuando no era mi primera intención), no creo poder acabarla de otro modo. Si bien es cierto que esta novela no ha llegado a engancharme tanto como lo hizo el anterior título de Cacucci, bien sea porque tenga algo encumbrado el libro sobre Bonnot, por cierto momentos excesivamente épicos de este texto o simplemente cosa de mi sentir anarquista, sin lugar a dudas recomiendo la lectura de “Los de San Patricio”, tanto por el mero gusto por la lectura, las aventuras y la rebeldía, como por su acercamiento (riguroso y entretenido) a una realidad histórica que marca el surgir de un nuevo imperio.

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