Hotel Madrid, historia triste

Autora: Rocío Lanchares Bardají. Editorial Lengua de Trapo. Madrid, mayo de 2021. 176 páginas.

«Nuestro Asalto a la Bastilla es una terapia colectiva». Así comienza la primera novela de Rocío Lanchares Bardají que narra, en primera persona y a través de tres misterios, la sucesión de eventos en los que participó la protagonista de esta obra desde mayo de 2011, en la Acampada Sol de Madrid, hasta la manifestación feminista del 8M en 2019.

Con un ritmo frenético y mucho humor, la autora aprovecha las vivencias de su protagonista para compartir sus reflexiones sobre si existió un concepto monolítico del 15M, qué significó la ocupación del denostado Hotel Madrid o qué papel jugó la fuerte represión policial en la desaparición de las asambleas de este movimiento. También nos desvela lo determinante de las relaciones interpersonales en el pulso colectivo porque -no nos cansamos de repetirlo- lo personal es político y viceversa.

Desde una perspectiva muy novedosa, Lanchares expone una cara oculta del quincemayismo en la que las asambleas se llenaron con personas que habitan los márgenes de la sociedad y que desafiaron tanto la estética como la ética ciudadanista y burguesa de otros sectores. Es la versión «walker» – un concepto teórico que desarrolla a lo largo del libro – de los acontecimientos en la que el afecto fue motor de las acciones.

La sucesión de anécdotas nos devolverá a la Plaza de Sol a darnos un baño de masas, al Hotel Madrid de la calle Carretas, despojado de sus venas de cobre y al mítico local Vaciador 34 de Carabanchel, con su ritmo techno y su eterna escasez de colchones. Este ejercicio de memoria sentimental intenta respetar la nostalgia ajena pero, al mismo tiempo, huye de ella en su exposición, ofreciendo una perspectiva descarnada de algunos hechos con brutal sinceridad.

En la novela la autora también aqueja que «Nosotras ponemos el acontecimiento. Ya otros se hacen cargo de la idea». Y es que en esta lucha por «el relato», la versión oficial o youtuber del 15M ha ignorado e, incluso, repudiado las experiencias de quienes pusieron el culo sobre el asfalto, el cuerpo bajo la porra o la mano en la palanca del metro.

Salvando lo blancoCIShetero que tiene Kropotkin hay que reconocerle que en Palabras de un rebelde (1885) ya identificaba este mismo fenómeno al decir que «podrá también suceder que escuchando a los sabios y a los prudentes se apresure en calificar de locos a los decididos y en asegurar que los locos, «las cabezas trastornadas van a comprometerlo todo»… una propaganda teórica de la Revolución se traducirá en actos mucho antes que los teóricos hayan indicado que ha llegado la hora de poner las ideas en ejecución; sin embargo, los pretendidos teóricos se disgustan con los locos, los excomulgan, los anatematizan».

Hotel Madrid, historia triste nos recuerda la importancia de la acción, del cariño y de la imaginación en la creación y preservación de proyectos autogestionarios, nos cuenta que los procesos de transformación no son de nadie y son para todes; pero también nos advierte del poder de la represión y de la transmisibilidad del desánimo como cortafuegos de la esperanza.

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