Feminismo para qué: De cómo el heteropatriarcado te ha robado hasta tu sexualidad

Quiero que hoy pongamos a prueba nuestra imaginación, y nos imaginemos una encuesta a pie de calle, en la cual paráramos a la gente, de cualquier sexo, de cualquier edad, de cualquier clase social y le enseñáramos fotos de un pene. A continuación imaginaos, que alrededor del 90% de los entrevistados y entrevistadas no supieran identificarlo, no supieran qué es, no supieran que es un órgano masculino, que lo confundiesen con una imagen de una planta o qué sin más no fuesen capaces de identificarlo o asociarlo a nada. Parece totalmente surrealista, ¿verdad? De hecho, es totalmente surrealista, e imposible de que ocurra en nuestra sociedad.

Todo el mundo conoce y sabe reconocer el órgano encargado de la reproducción y del placer del hombre. Pero, ¿pasaría lo mismo si hiciésemos la misma encuesta con los órganos encargados del placer y la reproducción femenina? Os adelanto ya, que las respuestas serían mucho más variadas, veríamos que tanto mujeres como hombres confundirían términos e imágenes de la vulva y la vagina. Eso sí, el premio gordo, se lo llevarían todas las respuestas recibidas cuándo enseñáramos una imagen del clítoris.

¿Cómo podemos vivir en una sociedad donde las propias mujeres no saben qué forma tiene su clítoris? El clítoris es un órgano del aparato genital femenino cuya única función es la de proporcionar placer. Visto así, parecemos unas privilegiadas ya que, a diferencia de los hombres tenemos un órgano diseñado única y exclusivamente para el placer. Pero la realidad, amigas, cómo ya sabéis, es que de privilegiadas no tenemos nada. De hecho, somos tan poco privilegiadas que esta sociedad heteropatriarcal se ha encargado durante muchos años de invisibilizar este órgano.

El clítoris no fue descubierto hasta el 1559 por un médico italiano. En el Siglo XVII los médicos de la época proponen la “teoría positiva de la ovulación espontánea”, donde el orgasmo no desempeña ningún papel en la procreación y por tanto no merece la pena estudiarlo, lo que cómo no, tuvo graves consecuencias para el clítoris y el placer sexual femenino. Estos años de decadencia para la sexualidad femenina no paran aquí, sino que continúan avanzado hasta 1960 cuándo el clítoris desaparece hasta de los tratados de anatomía y, por consiguiente, de las mentes. Suerte tuvimos, de que en 1975, Shere Hite, una MUJER, publicó los resultados de sus estudios sobre la sexualidad femenina y el clítoris empezó a retomar su protagonismo. No fue fácil para esta sexóloga que tras dichas publicaciones tuvo que abandonar el territorio y renunciar a su nacionalidad estadounidense. Desde entonces, el clítoris vuelve a existir en nuestra sociedad, pero de una manera tan leve y tan poco plausible como que a día de hoy la mayoría no saben ni qué forma tiene ni su extensión, con lo cual mejor ni hablemos de si se sabe estimular.

Así que si esta sociedad heteropatriarcal en la que vivimos lleva siglos robándonos derechos, usándonos como objetos sexuales, maltratándonos física y psicológicamente hasta llegar a matarnos, acusando cada día más nuestra precariedad laboral e incrementando así más la brecha salarial entre mujeres y hombres, también nos ha robado nuestra sexualidad, nos ha privado del conocimiento sobre nuestro propio cuerpo y ha anulado una vez más, parte de nuestro ser.

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