¿Feminismo para qué? El caso Weinstein, Hollywood y el acoso

El patriarcado actúa algunas veces a plena luz del día, cuando nos silban por la calle, cuando nos convierten en objetos en la publicidad, cuando ningunean nuestra opinión, etc. Pero dónde más cómodo se siente es en las zonas oscuras, donde nadie mira y dónde se impone el silencio.

El pasado 6 de octubre el New York Times publicaba un reportaje sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein y las decadas de acoso sexual a diversas actrices que había protagonizado. Tras esto muchas otras actrices se atrevieron a romper su silencio y contar sus experiencias de acoso con el mismo productor lo cual nos demuestra cómo este sistema se basa en el miedo y el silencio, cómo romper ambos provoca un efecto contagio y empoderador y cómo lo que vemos es sólo la punta del iceberg de todas las situaciones de violencia, maltrato y desigualdad que en realidad se producen.

Ya en 2015 Lauren O’Connor una actriz que trabajaba para Weinstein escribió una carta denunciando las situaciones que ocurrían en la empresa, por supuesto no se tomó ninguna medida: “Soy una mujer de 28 años tratando de crearme una carrera, Harvey Weinstein es un hombre de 64 años mundialmente famoso y esta es su empresa. El equilibrio de poder es yo: 0, Harvey Weinstein: 10.”. A nosotras esa nos parece la clave, la relación de poder, si Harvey Weinstein ha acosado a decenas de mujeres es porque puede, porque la sociedad le legitima para hacerlo, porque si ellas denuncian serán las primeras sospechosas.

Más allá de repasar los casos de acoso en sí nos parece también interesante analizar también las reacciones que se producen pues según cómo se resuelva las mujeres se sentirán más o menos seguras para denunciar futuras situaciones similares. A pesar de que la mayoría de reacciones de las estrellas de Hollywood han sido de silencio o de apoyo a las mujeres no queremos dejar de señalar a quien se ha posicionado de forma equidistante o empatizando con el agresor, seguramente porque tienen algo que esconder.

El director Woody Allen se sentía preocupado de que esta situación se convirtiera en una caza de brujas, no profundizaremos en lo irónico de usar un término que se refiere a un ataque sistemático y organizado a mujeres que en un momento dado tenían más poder del que los hombres podían soportar, mágicamente el agresor se convierte en víctima y las víctimas en parte de una conspiración anti-hombres, nada nuevo, nada que debamos tolerar.
Por otro lado Oliver Stone, famoso por ser un representante del ala más progresista de Hollywood empatizó con el agresor diciendo que “no es nada fácil por todo lo que está pasando” obviando por lo que tuvieron que pasar sus víctimas. No sorprende que poco tiempo después una modelo acusara al director de agresión sexual, el apoyo mutuo también se da entre violadores.

Poco tiempo después de que el escándalo saltara al terreno público se popularizó en las redes sociales la campaña #MeToo (Yo también en inglés) que pretendia visibilizar el hecho de que este tipo de abusos no son algo exclusivo de Hollywood sino que se dan en todas las profesiones, estratos sociales y facetas de la vida.

La campaña se hizo viral en pocas horas lo cual nos demuestra cuanto trabajo tenemos por delante pero también nos tiene que hacer sentirnos orgullosas del trabajo hecho, el valor de las mujeres para denunciar no se puede entender desligado de las décadas de lucha feminista que le precede.

Feminismo para esto.

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