Quítame la culpa

Autora: Cristina Lizarraga. Editorial: Pikara. 2020. 72 páginas.

«Es increíble la cantidad de mujeres de todas las edades y todos los contextos que nos hemos inmolado por amor», dice Irantzu Varela en el prólogo al fanzine de Cristina Lizarraga. La propia autora cuenta que, cuando se decidió a escribir su historia y animar a otras a enviarle el suya, la idea era plasmarlas en bruto. Sin embargo, recibió tantas, que acabó escogiendo fragmentos, editando y dándole una intencionalidad de ensayo.

«Dicen que las mujeres son empáticas, son sensibles…etc. De repente, antepones las necesidades de la otra persona. Y no solo las necesidades, sino también sus traumas, sus problemas y sus miedos. El fanzine cierra afirmando que la “victimización es también manipulación”. Cada uno se tiene que hacer cargo de sus partes. A veces, paso de la empatía a la confluencia que es sufrir el dolor ajeno y te das cuenta de que no es productivo ni beneficioso. Se trata de equilibrar, buscar la responsabilidad y su límite. Entender también que si es anónimo es porque hay algo que supera al individuo y a la historia concreta de una persona. Es algo con lo que vivimos porque es algo que está metido en el sistema y está super arraigado. Se trata de ser responsable de tu propio bienestar poniendo límites.

También hay que entender que, si tenemos una amiga que está en ese tipo de situación, ella probablemente sepa las cosas y es como natural juzgar o sobreproteger, pero son actitudes paternalistas que van a mermar su autoestima. Todas podemos salir por nuestro propio pie, necesitamos a gente que nos acompañe, que esté ahí dispuesta a escuchar lo bueno y lo malo. Si tu sientes culpa a la hora de comunicar lo que está ocurriendo porque sabes que en tu cabeza suena fatal, acabas al final contando lo bueno. Y en realidad, estás en ese proceso de darte cuenta. Algo que me explicó la psicóloga, que me pareció super útil, es que nosotras tenemos necesidades y decidimos con que cubrirlas. La necesidad de afecto, de sexo o de amor, tú vas eligiendo. No es que necesites a una persona, porque tú no necesitas a nadie. No necesitas a nadie en concreto. Una persona jamás va a ser de lo que dependa tu bienestar por mucho que lo creamos.»

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