Estudiantes, alquileres, huelga y victoria

En el deterioro del mundo de la enseñanza, y todo lo que la rodea, nuestro país no es12717335_482003638650626_36039730265315386_n un caso aislado. Aunque en otros países de nuestro entorno exista una mayor facilidad de acceso a la enseñanza por la existencia de tasas más bajas o mayores ayudas al estudio, esto no quita que vivamos en una época regresiva, donde lo que antaño se consideraban derechos y necesidades hoy se plantean como privilegios e impedimentos. Es desde la Unión Europea desde donde se traza ese marco común educativo que provoca la progresiva mercantilización de la enseñanza y su consiguiente elitización. Dentro de este proceso se dan multitud de pasos que provocan conflictos sociales que se van sucediendo de forma similar en los distintos países. Hoy nos fijamos en una lucha tremendamente interesante que mediante la acción colectiva ha conseguido movilizar a cientos de estudiantes universitarios/as en Londres, consiguiendo victorias y mejoras inmediatas doblegando a las instituciones universitarias ante la fuerza de la lucha. Una huelga de alquileres de las residencias universitarias que se ha saldado con una importantísima victoria.

Una huelga contra la precariedad

Una de las consecuencias de esta sociedad regresiva en la que vivimos es el paulatino proceso de precarización de la juventud. El aumento del coste de la vida, la dificultad de encontrar empleo, salarios bajos, temporalidad, incertidumbre a futuro, el precio de la vivienda y el aumento del coste de los estudios son los rasgos característicos de esta precarización. Esta situación se ha venido agudizando entre la juventud y los/as estudiantes británicos/ as desde 2010 cuando hubo una subida de las tasas universitarias de 3.800 euros anuales a 10.600 junto con un paquete de recortes sociales mayor que provocó enormes manifestaciones y disturbios, como cuando durante una manifestación se atacó y destrozaron las vidrieras de la sede del partido del gobierno, los Tories (conservadores).

Del reflujo de esas movilizaciones de masas que al final se apagaron y no consiguieron impedir el aumento de tasas en su totalidad surgió toda una red de colectivos y sindicatos estudiantiles organizados en torno a la campaña “National Campaign Against Fees&Cuts” (Campaña nacional contra las tasas y los recortes), de entre ellos 13268137_520294571488199_7171784350496792160_oestá el grupo promotor de la huelga de alquileres el “UCL Free Education”, siendo UCL University denominando College a la campaña London, “Cut The Rent”, UCL-CTR. Desde 2009 la UCL ha incrementado el precio del alquiler de sus residencias en un 56%, obteniendo de dichos alquileres un rendimiento del 45% de beneficios, alrededor de los 16 millones de libras para la propia universidad, mientras que las instalaciones están deteriorándose. El curso pasado la UCL se vio obligada a pagar, tras una primera huelga de alquiler, 400.000 libras en compensaciones por una plaga de ratas. Si sumamos esto al aumento de tasas, obtenemos que el acceso a la enseñanza superior cada vez queda más restringido por motivos económicos. Esto ha provocado el aumento del endeudamiento estudiantil y la necesidad de compatibilizar estudios con trabajo cada vez más generalizada. Además, el coste del alquiler en Londres es mayor que las ayudas y préstamos que se reciben como estudiantes.

Arranca la huelga

“El coste del alquiler ha subido tan dramáticamente que está impidiendo a la gente estudiar en la universidad. Esto es un problema masivo en todo Londres y en el país. Estamos demostrando que algo se puede hacer contra el aumento de los alquileres; nuestra acción podría ser el principio de algo mucho mayor”

El 25 de enero 150 estuuna diantes huelga de la de UCL alquiler, comienzan dejando de pagar de forma indefinida. Esto supone de primeras el impago de 250.000 libras, que durante el transcurso de la huelga aumentará hasta el millón de libras. Este primer grupo de huelguistas, organizados a través del colectivo UCL Free Education, comienza desde el principio a dar a la acción colectiva un protagonismo que será fundamental para el desarrollo de la lucha. Comienzan determinando sus demandas inmediatas:

  • Rebaja inmediata de un 40% del coste del alquiler para todos/as los/as residentes.
  • Establecer y mantener unos alquileres accesibles.
  • Total transparencia y participación estudiantil en el proceso.

Entendiendo que estas demandas se enmarcan dentro de otros conflictos y problemáticas como las deudas estudiantiles o la exclusión social de su propia ciudad.

La organización y la acción durante el desarrollo de la huelga es constante. Se difunde mediante manifestaciones, puerta a puerta, se realizaron acampadas o se apoyaron otros conflictos. Ocuparon edificios y realizaron protestas muy sonadas durante el día de puertas abiertas. También la creatividad ha sido un factor muy importante en esta huelga, haciendo tanto de los memes y carteles irónicos una forma la más para generar simpatías con la lucha. Además tejieron una alianza con la Radical Housing Network, una red de activistas por la vivienda de Londres. Con todo ello consiguieron extender la huelga a más de 1.000 estudiantes en todo Londres, sumando más allá de la UCL e incluyendo estudiantes de Goldsmiths, Roehampton y Courtauld Institute. Para mayo ya se había convertido en la mayor huelga de este tipo llevada a cabo por estudiantes y había recibido el apoyo de los mayores sindicatos de estudiantes del país.

A medida que avanzaba la huelga se fueron consiguiendo algunos éxitos en forma de compromisos de las autoridades académicas en forma de congelaciones o rebajas de alquileres para los/as estudiantes con mayores dificultades. Así hasta que tras casi 7 meses de huelga llega la ansiada victoria. La UCL, en acuerdo con los/as huelguistas, se compromete a dar ayudas por valor de 350.000 libras para los/as estudiantes con mayores necesidades, a reducir determinados alquileres y a congelar el resto durante el próximo curso, mientras que para el curso 17/18 se han aprobado más ayudas por valor de 500.000 libras. Además, la UCL renuncia al cobro de los alquileres impagados durante la huelga.

Una victoria que solo es el principio

El acuerdo de fin de huelga fue celebrado en forma de manifestación y fiesta por todos/ as los/as estudiantes. Meses de lucha y movilización habían dado sus frutos. Pero son tremendamente conscientes de lo aprendido durante este tiempo: “Esto es una muestra de reivindicación de la acción directa como el método más efectivo para que la dirección de la UCL nos tenga en cuenta”. Los/as huelguistas ven esta lucha como un punto de inflexión que ha sido capaz de visibilizar problemáticas que parecían no existir, por ello creen que este plan de choque durante dos años no es suficiente para asegurar el acceso a la universidad independientemente de tu capacidad económica y que debería caminarse hacia una rebaja universal de los alquileres a la par que se establece una política de alquileres sociales.

“La UCL no está ofreciendo un compromiso serio respecto de la mejora de la accesibilidad a la enseñanza como le corresponde como institución, pero esto es una reivindicación de nuestras tácticas. Las universidades están ignorando su responsabilidad social y están explotando estudiantes con alquileres tremendamente altos – si no escuchan ahora, podrán ver un aumento de las huelgas de alquileres estudiantiles en los próximos años. La acción directa radical es el futuro de las campañas por la vivienda.”

Y esto no es una amenaza en vano. Desde el pequeño grupo UCL-CTR que inició toda esta lucha y que logró la simpatía y solidaridad de la mayor central sindical de estudiantes de Gran Bretaña, la NUS (National Union of Students), se ha programado un encuentro nacional, donde también colabora la Radical Housing Network, durante el fin de semana del 16 al 18 de septiembre para compartir la experiencia de la lucha y realizar una serie de talleres donde transmitir lo aprendido. De esta forma pretenden dar el pistoletazo de salida hacia una huelga de alquileres de carácter nacional.

Derecho a la vida, derecho a la ciudad

De entre todas las facetas de la vida cotidiana que se mezclan dentro de una lucha que junta el derecho a la enseñanza con el derecho a la vivienda, una de las que más ha salido a relucir gracias a esta lucha, y que los/as propios/as huelguistas se han encargado de promover, ha sido la lucha contra la exclusión social en las ciudades. Los recortes, la subida del precio de los alquileres o el aumento del coste de la vida en general no son aspectos que afecten de la misma forma a toda la población, estos hechos van de la mano de la conversión de los centros urbanos en centros financieros y turísticos. Una planificación de la ciudad basada en la búsqueda de extracción de mayor beneficio y de gentrificación paulatina de los barrios antaño populares. El objetivo no es otro que trasladar a la periferia a los/as habitantes habituales de los barrios, de modo que allanan el terreno a la rentabilidad económica y los negocios para las clases pudientes y turistas a la par que este desplazamiento de las clases populares desplaza posibles focos de conflictividad a la periferia, donde molestan menos. La lucha por la vivienda al final se convierte en una lucha por la vida digna, contra la especulación financiera y contra el avance imparable del capitalismo sobre la vida cotidiana.

Enseñanzas de un movimiento

La campaña “Cut The Rent” nos aporta unas enseñanzas muy valiosas a quienes estamos involucrados en distintas luchas sociales. Por un lado nos muestra cómo un pequeño grupo de militantes, UCL Free Education, es capaz de agrupar en una lucha a miles. Esto no es una cuestión de suerte, es la suma de varios factores: una organización eficiente y viva, que realizaba acciones de difusión de forma constante; involucrar a los huelguistas de forma activa en las protestas; el desarrollo de materiales impresos donde se explicaba cómo llevar a cabo la huelga (convocar asambleas de residencia, comunicar a las autoridades el impago, mostrar visualmente el hecho de la huelga); la existencia de organizaciones asentadas en las universidades y de una cultura de la participación mayor, como es el caso tanto de la campaña “National campaign against Fees&Cuts” o del sindicato NUS. La capacidad de colaborar en torno a luchas concretas bajo el paradigma de la acción colectiva es lo que ha llevado a que el éxito de esta huelga pueda trasladarse más allá de Londres. Otro punto fundamental es la claridad de ideas que han mostrado y su pragmatismo con la lucha, estamos hablando de un pequeño grupo bastante politizado que tras el parón de las grandes manifestaciones contra la subida de tasas se dispone a analizar y explorar otros focos de conflicto, dando una proyección política y social a las pésimas y degradas condiciones de las residencias de estudiantes. Y, sobre todo, teniendo muy claro el por qué estaban protestando estableciendo unas demandas concretas que, a la par que posibles, servían para mejorar de forma significativa la calidad de vida de los/as afectados/as y permitían sentar las bases para una lucha mayor y más ambiciosa. Todo ello fundamentado en la acción directa como medio para obtener demandas, no como un fin en sí mismo, y defendiendo de forma colectiva esta táctica empleada que se ha visto como la de mayor efectividad y la que mayores posibilidades de participación genera. En definitiva, los/as estudiantes londinenses han dado una lección de acción política en base a las necesidades de una comunidad amplia, dotando a las demandas inmediatas, bajada de alquileres, una perspectiva mucho más amplia y a largo plazo, denunciando que esta situación es consecuencia de los recortes y las políticas mercantiles sobre la enseñanza.

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