Bachilleratos Populares en Argentina

En las entrañas de los barrios populares de Argentina se desarrolla un tipo de escuela y aprendizaje cuyo objetivo es la formación de sujetos conscientes, de personas jóvenes y adultas, y la transformación social. Los Bachilleratos Populares nacen y se desarrollan como una alternativa a la escuela estatal y privada, por y para las clases populares.

Tras el colapso neoliberal en la Argentina de 2001 millones de personas, el 70% de la población activa, habían quedado excluidas de la educación media. De este shock económico que devino en una revuelta social que tumbó al gobierno, los movimientos populares salieron tremendamente fortalecidos y de ellos surgen dos de las grandes iniciativas autogestionarias del momento que hoy perviven de la mano, las fábricas recuperadas y los bachilleratos populares.

Tomar la educación en nuestras manos

Tal fue la consigna del incipiente movimiento pedagógico, democrático y popular que se puso manos a la obra a constituir un nuevo tipo de escuela para aquellas que habían sido excluidas. Estos bachilleratos encuentran cobijo en los edificios de las fábricas recuperadas, en los centros sociales de los barrios o en los espacios de las organizaciones de base. Realizando una crítica radical a los fundamentos de la escuela estatal burocratizada, las asambleas de docentes y estudiantes son las encargadas de tomar las decisiones en torno a todo lo que tiene que ver con la propia escuela. Fuertemente influidas por las ideas del pedagogo de la educación popular y la pedagogía del oprimido Paulo Freire, las escuelas no solo dan una formación básica en las distintas disciplinas, si no que desarrollan sus propios contenidos en base a su origen social conformando sujetos políticos activos y conscientes del mundo que los rodea y la necesaria transformación social.

Asignaturas como cooperativismo, clases impartidas por trabajadores de las fábricas o visitas guiadas por estas forman parte de esta renovación pedagógica participativa que va redefiniendo conceptos, impulsando un currículum alternativo y desburocratizando la educación. Un laboratorio educativo que se apropia de todo aquello que ha sido negado a las clases populares históricamente, los saberes, los aprendizajes y la forma de definir el mundo que nos rodea.

Una escuela en lucha

Los bachilleratos populares no se presentan como una medida asistencial y coyuntural, si no que se constituyen con una total vocación alternativa. Desde su creación dos de sus luchas más importantes han sido el reconocimiento del Estado de los bachilleratos para poder expedir titulaciones oficiales y el pago de sueldos del cuerpo de docentes por parte del Estado. Desde 2011 ambas reivindicaciones son una realidad que además no ha interferido con los principios de autogestión de los centros, además parte de los salarios son destinados a apoyar nuevos bachilleratos populares en construcción. Esta autogestión va de la mano de los barrios y organizaciones que promueven los alrededor de 100 bachilleratos existentes, que además de las formas organizativas y pedagógicas mencionadas también generan una identidad propia ligada a las luchas populares históricas. Así podemos encontrar bachilleratos llamados “Primero de Mayo”, “La casa del trabajador”, “Tierra y libertad” o nombres con referencias a los barrios donde se encuentran.

Aprendizajes desde América Latina

Desde la década de los 70 América Latina se ha constituido como una referencia para todos los movimientos del mundo. En el campo de la educación podemos señalar las luchas estudiantiles chilenas de 2011, las escuelitas rebeldes zapatistas y los propios bachilleratos populares argentinos. Todas estas experiencias se desarrollan de la mano de grandes movimientos populares formados por trabajadores, indígenas, jóvenes o mujeres como sujetos políticos conscientes que no solo reivindican un lugar en el mundo, si no que lo construyen. Los bachilleratos populares podrían recordarnos a los Ateneos de principios del siglo XX y las ideas de Paulo Freire nos conectan con Ferrer i Guardia. Esta capacidad de crear formas de vida diferentes a las que el capitalismo impone, son los auténticos baluartes de la resistencia de las oprimidas. Así, los bachilleratos populares constituyen un pilar fundamental de un proceso de transformación social mucho más amplio que interconecta las luchas de los pueblos originarios, las de los trabajadores, las mujeres y los barrios generando una narrativa común, escribiendo su propia historia y construyendo su futuro.

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