Una vez más: Ningún animal condenado en un circo

Hay despedidas que no son definitivas

A nuestro pesar, cumpliendo nuestra palabra.

El 15 de febrero de 2020 cerca de un centenar de activistas nos acercábamos a las puertas del Circo Quirós para decirles «HASTA NUNCA». La sombra de la nueva ordenanza que prohibía el uso de animales salvajes en espectáculos entraba en vigor pocos días después de aquella concentración que parecía ser la última, y un horizonte de optimismo acechaba en el tejido de activistas por los derechos de los demás animales. Después de muchos años luchando por el fin del circo con animales, esto era lo más parecido a una pequeña victoria.

Aquella tarde de invierno se manifestó todo el rechazo hacia esta manera de entender el arte circense donde se explota y encierra a los demás animales, concluyendo con la lectura de un comunicado del cual rescatamos el último párrafo:

«A las personas humanas que estáis ahí dentro y tomáis la decisión de perpetuar el encierro y la explotación, estamos aquí para deciros adiós de una vez por todas, pero si las leyes cambian o si se os ocurre volver con animales, aquí estaremos de nuevo, como hemos estado en el pasado y como estaremos siempre hasta el fin del especismo. Solo nos queda deciros una cosa: HASTA NUNCA«.

Y aquí estamos de nuevo, cumpliendo con nuestra palabra. Volvemos a las puertas del Circo Quirós por todos esos animales que viven encerrados, que son explotados y obligados a realizar estúpidas acrobacias a cambio de un poco de comida. En esta ocasión la ley no ha cambiado, pero el circo con animales ha regresado a la ciudad. Aquel 15 de febrero ya sabíamos que cabía una pequeña posibilidad de volver a ver las caras a los/as explotadores/as.

La alegría por el pequeño logro se mezclaba con la incredulidad y desconfianza hacia la letra pequeña de aquella normativa que en marzo de 2020 entraba en vigor. Una descafeinada modificación de la Ordenanza Reguladora de la Tenencia y Protección de los Animales que prohíbe la realización de espectáculos que usan animales salvajes en la ciudad de Madrid, pero que sin embargo no le pone trabas a otro tipo de animales.

Tras una pandemia mundial con un año in albis, donde el empeño en volver a la vieja normalidad ha estado presente continuamente, hacen que este encuentro con el Circo Quirós en nuestra ciudad nos haga regresar a la casilla de inicio. Actualmente, el circo puede operar en el municipio de Madrid con total impunidad, con el beneplácito de las autoridades como bien lo ha certificado la Junta Municipal de Carabanchel, dado que sus instalaciones están emplazadas al lado del centro comercial Isla Azul, algo que venían haciendo en sus visitas pre-pandémicas y pre-modificación legislativa cuando llegaban a la capital.

La única diferencia es que en esta ocasión el circo ha vuelto con camellos asiáticos, caballos percherones y llamas del Perú. Animales clasificados como «domésticos» y que la modificación de la mencionada normativa no defendía frente a su encierro, uso y explotación en espectáculos.

A pesar de que el Circo Quirós cumple con la ley, y ha dejado a los animales salvajes con los que hasta ahora trabajaba y explotaba, para aquellas otras localidades donde no está prohibido su uso, sigue siendo igual de injustificable que un animal no humano sea utilizado para nuestro disfrute y divertimento.

Un animal sigue siendo un animal, con su capacidad de sintiencia e intereses propios, indistintamente de si es catalogado como salvaje o doméstico. Merecen vivir en libertad. Esto jamás podrá ser compatible con el tipo de negocio que el circo con animales pretende perpetuar en el tiempo, obligándoles a vivir dentro de una jaula o bajo una carpa llena de luces y ruidos, mientras son obligados a hacer algo que en su condición de libertad nunca harían.

En este regreso del Circo Quirós a Madrid, las noticias no han tardado en llegar a los medios, cuando el pasado 5 de noviembre ocho camellos y una llama se escapaban de las instalaciones del circo deambulando por la calle. No es la primera vez que ocurre ni la última con animales secuestrados en el circo. Como ejemplos ponemos a Bingo y Aleksandre, dos jirafas que se fugaron del Barley Circus o Indra, una elefanta que fue atropellada en su huida de la explotación del Circo Unión en México.

Volviendo al Circo Quirós, las personas humanas que los explotan no tardaron en señalar «a los animalistas» como autores/as de los hechos. Sin embargo, recordamos como estos/as explotadores/as tienen continuamente en la boca excusas para desacreditar nuestra lucha, mientras no afrontan la realidad, una sociedad que prefiere un circo sin animales. Las activistas no les expondríamos a estar caminando por una ciudad poniéndoles en peligro, más frente a las fuerzas represivas de gatillo fácil. Parece que el Circo Quirós ya no sabe cómo llamar la atención, mientras que este tipo de acontecimientos son motivo suficiente para que Circos Reunidos le retirase el «Premio nacional de bienestar animal», otorgado en enero de 2020.

Nosotras no entendemos como «bienestar animal» puede ir unido a encierro y explotación. Palabras que esconden la cruda realidad que soportan cada día los demás animales. Nuestro lema de campaña sigue estando presente tanto ayer como hoy: NO QUEREMOS A NINGÚN ANIMAL CONDENADO EN UN CIRCO.

Apoyamos un circo donde se fascine al público a través del arte de los/as artistas humanos sin necesidad de explotar a ningún animal no humano, y que no transmita ideas de dominación y sufrimiento a las espectadoras; sin dolor y sufrimiento hacia los demás animales.

En estos momentos nueve comunidades autónomas y 200 municipios de los cuales 66 están en la Comunidad Autónoma de Madrid, se declaran libres de circos con animales salvajes. A pesar de que a nosotras nos parece insuficiente, vemos cómo otro circo es posible. Por eso tenemos que seguir insistiendo, «Circos sí, pero sin animales».

En estos momentos nos encontramos ante la polémica «Ley de protección y derechos de los animales» cuyo borrador se presentó el 7 de octubre de 2021. Se abre una grieta para intentar de una vez por todas, prohibir el uso de cualquier animal en espectáculos, independientemente de su clasificación. Y cómo no, ya han empezado los lamentos por parte de Circos Reunidos «ya que miles de personas trabajan en circos, ferias y cabalgatas«, olvidando que también trabajan con miles de animales no humanos que son explotados para sus negocios.

Desde nuestra posición pensamos que podrían ahorrarse los llantos y quejas y usar toda esa energía en transformar su modelo de circo añejo, desfasado y sobre todo nada respetuoso con los demás animales en un espectáculo más acorde con los tiempos actuales.

Nos preguntamos por qué el poder Ejecutivo tiene que tener un «plan alternativo» para los demás animales cuando se prohíba su uso en espectáculos, según las demandas de Circos Reunidos. No entendemos la necesidad de un «plan alternativo» si en sus declaraciones siempre proclaman: «Nos desvivimos por ellos, son parte de nuestra familia […]». Sin embargo, ellos mismos se delatan y nos ayudan a entender sus verdaderas intenciones. Si verdaderamente son parte de su familia, debería salir de ellos mismos el cuidado hacia esos animales no humanos que tienen a su cargo, aunque ya no reciban ningún tipo de beneficio económico. Pero como vemos, el concepto de familia no es garantía de nada, ya que muchos abusos se realizan en el propio seno familiar.

Por tanto, podemos llegar a la conclusión de que las demandas de Circos Reunidos se reducen a un afán monetario, sin importarles la vida de los demás animales con los que trabajan. Nadie les obligó a montar un circo con animales no humanos, sin embargo a ellos sí se les obliga a vivir, trabajar y morir en un circo, condenados toda su vida. Como acostumbran a gritar las activistas a las puertas del circo, «Vuelves a tu casa, ellos no».

Esta nueva Ley en la que se trabaja desde el Ministerio de Derechos Sociales no es aval de mejorar la situación de los demás animales y además se queda corta porque solo apela a los animales salvajes. Lo hemos visto en otras demandas sociales como la vivienda, la sanidad o la educación. El papel lo aguanta todo, pero vemos como estos textos, en muchas ocasiones, se realizan con un fin meramente electoralista. Aunque llegue su aprobación, luego dependerá de quién tenga la competencia para desarrollarlas, el presupuesto asociado a las mismas y de si cambia el partido de turno en el poder. Como dice la canción de salsa «Quítate tú, pa’ ponerme yo», así llegarán los siguientes y arrasarán lo construido para imponer lo suyo. Así ejercen el poder democrático. Por ello, mientras la Ley permita la opresión animal, desobedecerla será necesario.

¿Qué vamos a hacer?

Durante los meses que el Circo Quirós prevé estar instalado en Madrid ciudad, diferentes colectivos en defensa de los demás animales mostrarán su rechazo a este tipo de «espectáculo» basado en el encierro y explotación de los animales no humanos. De hecho, ya han empezado a movilizarse para recordarles que no son bienvenidos/as en esta ciudad. Como ya dijimos ese 15 de febrero de 2020, si volvía algún animal condenado en un circo, nosotres también volveríamos.

El recibimiento fue el pasado 28 de noviembre, cuando la primera concentración frente a las puertas del Circo Quirós convocada por Free Fox se dio cita a las 11 de la mañana para recordarles que aquí seguimos, defendiendo a cada animal que se empeñan en explotar. Volvimos a plantarnos con nuestras pancartas, lemas y actitud para seguir denunciando que los  demás animales merecen respeto y libertad. Que nosotras no entendemos de la distinción de salvajes o domésticos porque todos merecen ser libres y desarrollar sus vidas en plenitud, no encerrados en jaulas tras la función.

Os animamos a permanecer atentas a próximas convocatorias para seguir reivindicando el fin de los circos con animales, como la del próximo sábado 18 de diciembre a las 18.00h convocada por la Asamblea Antiespecista de Madrid frente a las puertas del Circo Quirós, situado en la calle Treseta 4, junto al centro comercial Isla Azul.

No vamos a parar, y si ya dijimos HASTA NUNCA, volveremos a decirlo alto y claro, una y otra vez. El empeño por un mundo más justo nos mueve, recordando a todos los animales que perdieron sus vidas en un circo, siguiendo frente a sus puertas mientras sigan explotándoles, año tras año hasta que no vuelvan nunca más. Seguiremos hasta que ningún animal esté condenado en un circo. Ya sea salvaje o doméstico.

Lo tenemos claro. Por el fin del circo con animales. 

Para estar al tanto de las convocatorias puedes consultar las redes sociales de «Acabemos con el especismo». También si quieres conocer la lucha para acabar con el circo con animales en la ciudad de Madrid, te recomendamos el blog ‘Por el fin del circo con animales‘.

Además os recomendamos escuchar la edición número 21 del podcast Lluvia con Truenos donde hablaron con un miembro de Infocircos

        Asamblea Antiespecista de Madrid. Noviembre de 2021

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