El asesinato de Ana Orantes como tabú machista

En diciembre de 1997, una señora granadina llamada Ana Orantes acudió a un plató de Canal Sur Televisión y, en una entrevista de 40 minutos de duración, contó con pelos y señales su experiencia como víctima de violencia machista a manos de su marido. Tantos años después, sigue sin resultarnos fácil escuchar cómo soportó terribles palizas durante 40 años. Ana describió sus vivencias con la esperanza de que otras víctimas encontrasen consuelo al saber que no estaban solas y se animaran a dejar a sus maltratadores. El vídeo se trata de un documento trágico y poderoso, cuyo recuerdo debemos mantener.

Contar su historia provocó la ira del cabrón de su ex-marido una última vez, quien la asesinó de manera especialmente cruel y sádica unos días después: la quemó viva. Un crimen que conmocionó a todo el país, que se grabó en el subconsciente de nuestra sociedad y que allanó el camino para la promulgación de grandes reformas para proteger a las mujeres de la violencia machista. Muchas de estas leyes – aprobadas sobre todo durante el gobierno de Zapatero – han resultado ser insuficientes, limitadas, excesivamente dependientes del castigo penal (punitivistas), paternalistas y manejan un concepto de “violencia de género” bastante limitado, pero respondían a la sensación generalizada de que “había que hacer algo” para poner freno a la violencia machista, la cual el PP de Aznar había decidido ignorar. Un sentimiento creado gracias, en parte, a casos como el de Ana.

En 2019, casi 22 años después de estos terribles hechos, un profesor de Baena (Córdoba) organizó diversas actividades para conmemorar el 25N, el Día Internacional contra la violencia de género (cuyo origen explicamos en nuestro artículo sobre «Las Mariposas»). Entre ellas, proyectó el tristemente famoso vídeo de Ana Orantes a sus alumnos adolescentes de 2º de la ESO.

Por estos hechos, los padres de un estudiante denunciaron al maestro. Y lo que es más grave, un juez de instrucción admitió a trámite la querella y, en diciembre de 2019, el profesor tuvo que declarar como investigado por un delito de odio. Una muestra de cómo el discurso negacionista de la ultraderecha, promovido especialmente por Hazte Oír y Vox, va calando en todas las capas de la sociedad, así como en las instituciones. Aseguran que la violencia no entiende de géneros, que no se ejerce en mayor proporción por los hombres, que la ley es injusta con ellos y que el lobby feminazi gobierna el país.

Por su desprecio a Ana y todas las víctimas, por su discurso miserable, siempre nos tendrán enfrente.

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Un comentario en «El asesinato de Ana Orantes como tabú machista»

  • el 25/01/2020 a las 23:13
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    Si en un país se premian a las irracionalidades, ¡ya todo es agonía para el que lucha por lo equilibrado!, ¡ya todo es agonía por seguro para una persona buena!
    En España, TODO LO HAN CONSEGUIDO A TRAVÉS DE VETAR A LA VERDAD de alguna manera. ¡Da asco!, a mí me han vetado millones de veces (!hasta las lágrimas me las han vetado!), a la Luz la han vetado objetivamente millones de veces, a Miguel Hernández, a Jesucristo o en verdad a todo a lo que huele a demostración de decencia. Matan al Bien, y se ríen de matarlo. ¿Cuándo pararán?, !por Dios!
    Siempre premian a alguna maldad, ¡siempre!, ya sea protegiendo a la irresponsabilidad del «porque sí», o del NO SABER VALORAR éticamente, o del ayudar a la telebasura o a los inmorales sobreproteccionismos contra el esfuerzo-verdad, o ya sea apuntándose todos a algún poder en un abandono total al correspondiente DEBER ÉTICO, ¡y el bueno que se siga humillándose, más y más!! José Repiso Moyano

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