Solidaridad con refugiados e inmigrantes en Nord-Pas de Calais (Francia)

Desde este verano la llamada “crisis de los refugiados”, con la llegada masiva de personas provenientes principalmente de Siria escapando de la guerra civil, ha atraído la atención mediática sobre los flujos de entrada en Europa desde sus fronteras orientales y del sur. Las repentinas declaraciones humanitarias y los gestos oportunistas por parte de las instituciones estatales se alternan con el endurecimiento de la represión fronteriza y la división hipócrita entre refugiados e inmigrantes ilegales, que abre aparentemente la puerta a los primeros mientras condena a la clandestinidad o la muerte a los segundos.

Pero junto a la violencia estatal y de los grupos de ultraderecha en las áreas de entrada y circulación de migrantes se extienden también las redes de solidaridad, fuera de las lógicas asistencialistas de las ONG y las instituciones. De Lesbos a Calais pasando por Liubljana, diferentes movimientos sociales o redes vecinales se organizan para ofrecer cobertura, recursos e información, así como generar movilización social.

La región francesa de Nord-Pas de Calais, uno de los mayores nodos de circulación de mercancías en Europa (desde y hacia Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos y Reino Unido), es también una zona de tránsito continuo de migrantes.

En Lille, capital de la región y de la Eurometrópolis Lille-Kortrijk-Tournai, se ha vivido estos últimos meses una pequeña muestra de estas prácticas de solidaridad y apoyo mutuo con y entre las personas migrantes fuera de las instituciones, con el apoyo a la acampada de menores extranjeros no acompañados del Parc des Olieaux, en el barrio popular de Molins.

refugiadosDespués de casi dos años de acogida en una iglesia protestante, a mediados de junio casi cuarenta jóvenes, en su mayoría menores y procedentes principalmente de países francófonos de África Occidental (como Camerún, Chad, Guinea-Conakri o Mali) se vieron en la calle y comenzaron a asentarse colectivamente en el parque.

Las muestras de apoyo espontáneas de los vecinos, que desde el principio les ofrecieron alimentos, mantas, medicinas… fueron siendo cada vez más organizadas, estableciéndose turnos, comidas colectivas, y asistencia jurídica. Entre otras cosas, esta presencia continua ha permitido contrarrestar parcialmente el hostigamiento de la policía, que ha estado presente en todo momento con rondas, confiscaciones e identificaciones aleatorias. Aunque la red informal de apoyo ha sido plural y diversa, poniendo en común a vecinos de diferentes origenes y entornos culturales y políticos, ha tenido uno de sus espacios de referencia en el Centro Cultural Libertario, un local autogestionado del barrio donde han podido albergarse muchos de los menores ocasionalmente y desde el que se han amplificado las convocatorias de apoyo hacia los demás movimientos sociales.

La mañana del pasado 17 de septiembre la policía (de aduanas, nacional y municipal) interrumpía un almuerzo colectivo de vecinos y jóvenes extranjeros para desalojar el parque, por supuestos motivos de salubridad y alojamiento irregular. Los jóvenes eran trasladados a comisaría para ser identificados, quedando después en libertad pero con sus documentos de identidad confiscados. Comienza ahora un proceso burocrático para confirmar su condición de menores y la posibilidad de estatus de refugiados, poniéndose en marcha la maquinaria de clasificación y división que marcará sus posibilidades de acogida bajo las instituciones de protección de menores, o bien sus limitaciones de movilidad o incluso su expulsión. Como señala el comunicado de la red solidaria ante la intervención policial, «Las distinciones administrativas entre demandantes de asilo y refugiados económicos, o mayores y menores, estigmatizan y hacen más vulnerables a quienes vienen a Francia a buscar otra vida»[1]. Mientras dure este proceso (que puede prolongarse meses) se encuentran en un limbo legal en el que no pueden tener acceso a ningún tipo de ayuda del Estado ni del Ayuntamiento (no pudiendo acceder, por ejemplo, a albergues municipales donde dormir o asearse). En este momento la red de solidaridad se ha reforzado, con asambleas abiertas semanales en las que de forma conjunta (migrantes y solidari@s) se reparten las tareas de apoyo, desde la asistencia jurídica al alojamiento. Los jóvenes se están albergando en viviendas particulares y en locales de colectivos sociales, mientras que el Parque continúa siendo un lugar de encuentro y coordinación, además de servir para la visibilización de la situación colectiva, tratando de que lo que ocurra con cada uno de los jóvenes no se convierta en un asunto privado como pretenden las instituciones.

En una de las regiones más pobres de Francia y donde más ha crecido la ultraderecha en los últimos años, tanto en su vertiente electoral (Front National) como social (Bloc Identitaire), las iniciativas solidarias con inmigrantes y refugiados se extienden por el territorio, tratando de hacer un poco más dignas sus condiciones de vida así como frenar las respuestas xenófobas y racistas.

En Douais, la segunda semana de septiembre, la organización Alternative Libertaire convocaba a los demás colectivos sociales, políticos y vecinales de la ciudad a unas jornadas de recogida de ropa y alimentos para los refugiados, llegando a llenar un camión, y abriendo un espacio de solidaridad popular que puede prolongarse.

En Bruay, el 22 de septiembre el colectivo Action Antifasciste impedía una convocatoria de ultraderecha contra los refugiados frente al ayuntamiento. El mismo día en Lille este colectivo organizaba una colecta de víveres y ropa para los jóvenes del Parc des Olieaux, realizando además un homenaje a Alexander Barmin, el joven antifascista ruso asesinado en Moscú la semana anterior.

En Calais, paso hacia la frontera con el Reino Unido, la constante violencia policial y las duras condiciones de los inmigrantes que intentan cruzar el Canal de la Mancha genera también continuas movilizaciones y respuestas solidarias. La muerte en la tercera semana de septiembre de dos jóvenes tratando de cruzar el Eurotúnel (un subsahariano y un sirio, que suman 14 muertes intentando atravesar el canal en lo que va de año), junto con los desalojos violentos de asentamientos por parte de la policía esa misma semana con cargas y gases lacrimógenos, han generado algunos disturbios y convocatorias por parte de los colectivos de apoyo, algunas de ellas multitudinarias.

Frente al racismo, la represión y los intentos de instrumentalizar a quienes huyen de la miseria y de la guerra,  se van asentando y creciendo los espacios de lucha y solidaridad popular en los márgenes de la Europa Fortaleza, generando nuevos vínculos sociales comunes que tratan de superar las clasificaciones administrativas (inmigrantes/refugiados, menores/mayores, con papeles/sin papeles), y las divisiones nacionales, culturales y religiosas.

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[1]Rafle ordinaire au Parc des Olieux á Moulins:  https://lille.indymedia.org/spip.php?article29430

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