Mary & Max

Adam Elliot. Australia, 2009. 88 min.

Mary & Max es una película de animación que cuenta la historia de una amistad por correspondencia entre dos personas muy diferentes pero con muchas cosas en común: Mary Dinkle, una niña australiana de ocho años solitaria y regordeta, y Max Horowitz, un neoyorquino judío de 44 años que sufre obesidad y padece el llamado síndrome de Asperger.

Los dos protagonistas, a pesar de la distancia y sus diferencias, comparten un entorno absolutamente hostil y características que les sacan fuera de la “normalidad” social. A través de las confidencias y reflexiones que comparten en sus cartas tratan de comprender un mundo que parece no estar hecho para ellos, construyendo una amistad capaz de atravesar veinte años y dos continentes.

Sorprende que en apenas hora y media y con personajes hechos de plastilina, Mary & Max consiga hacer un recorrido tan amplio por los problemas y realidades humanas, desde el citado síndrome de Asperger hasta el alcoholismo, la depresión, la agorafobia, la amistad y la confianza, la sexualidad, y un largo etcétera, con un realismo a veces doloroso pero sin perder los toques de humor.

max_and_maryMostrando en cada personaje elementos con los que todos podemos sentirnos identificados, dificultades que todos podemos encontrar en el camino en algún momento de nuestra vida, la película nos hace examinar las relaciones que tenemos con los demás y con nosotros mismos, y hace que se vaya difuminando la artificial y estigmatizante línea marcada entre la locura y la normalidad.

Lo que hace aún más atractiva a esta película son las imágenes y la música que acompañan a la historia, y el trabajo que hay detrás de ellas. Rodada con la técnica de stopmotion (aparentando el movimiento de objetos estáticos por medio de imágenes fijas sucesivas), la película empleó, además de los decorados, unos 212 muñecos de plastilina y otros materiales para los personajes, y 475 objetos en miniatura. Todo ello en 57 semanas de rodaje con 50 personas trabajando para crear unos dos minutos y medio de película a la semana. Del guión a la pantalla la película tardó cinco años en hacerse, y el trabajo realmente se aprecia en el resultado.

El doctor Bernard Hazelhof dice que mi cerebro es defectuoso, pero que un día habrá una cura para mi discapacidad. No me gusta cuando dice eso. Yo no me siento discapacitado, defectuoso, ni en necesidad de cura. Me gusta ser un “Aspie”. Sería como intentar cambiar el color de mis ojos.

Hay una cosa que sí que me gustaría cambiar. Me gustaría poder llorar de verdad. Aprieto y aprieto, pero no sale nada. Lloro cuando corto cebollas, pero eso no cuenta”.

 

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El domingo 25 de agosto de 2013 podrás ver esta película en el cine de verano del Ateneo Libertario de Hortaleza (www.ateneolibertariodehortaleza.org)

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