Más allá del procés: luchas laborales en Barcelona

El Referéndum en Catalunya acapara toda la atención mediática. Es lo único de lo que se habla en los medios (incluido éste). El tema es de gran trascendencia, está claro, pero no obviamos que la vida sigue y con ella nuestro día a día. Y eso quiere decir, en gran medida, ir a trabajar. Así que, aunque sigamos en Catalunya, vamos a focalizar nuestra mirada en otro punto, en el mundo del trabajo y sus conflictos. En este caso, en las negociaciones que se están llevando a cabo para la firma del Convenio Interprovincial de Hostelería de Catalunya.

#SOSKellys

El pasado 20 de septiembre, el mismo día que amanecíamos con las detenciones de varios altos cargos de la Generalitat, estaba prevista una nueva reunión entre la patronal de hostelera catalana, la CONFEC, y los sindicatos UGT y CCOO, para acabar de cerrar los últimos flecos del nuevo convenio. Por segunda vez en menos de un mes, la plataforma #SOSKellys (conformada por el colectivo Las Kellys, CGT Catalunya, CNT Barcelona, IAC, COS y Somos Sindicales) acudía al lugar de la cita, la sede del Gremi d’Hotels de Barcelona, a protestar contra unas negociaciones que más se asemejan a una claudicación. El preacuerdo alcanzado entre UGT y CONFEC a finales de julio niega la mayor reivindicación realizada por la plataforma, una cláusula que impida la externalización de servicios. La mañana transcurrió entre una gran concentración ante las puertas del edificio, el bloqueo de la sala de reuniones y la discusión con parte del equipo negociador de CCOO, aunque todo quedara algo eclipsado por los acontecimientos en torno al procés.

Yendo al origen del conflicto

Más allá de las acciones concretas de protesta, creemos que es imprescindible analizar en profundidad el gran punto de discordia de este conflicto, el papel de la externalización o subcontratación. Si bien durante las negociaciones entre CCOO y UGT, y la patronal del sector se han tratado de evidenciar una serie de posturas enfrentadas, desde la plataforma #SOSKellys se tilda a esta escenificación de un mero paripé. Las posiciones no estaban tan alejadas como se decía, y los sindicatos han acabado aceptando la propuesta patronal sin apenas problemas.

El preacuerdo alcanzado acaba por legitimar una situación de cesión ilegal de trabajadores/as que de facto ya sufre una parte importante del sector, más si cabe dentro de las camareras de piso. La reforma laboral aprobada por el PP en 2012 abrió del todo la puerta a la externalización masiva del sector. Al haber primado el convenio de empresa sobre el convenio sectorial, se facilitó que muchos hoteles se decidieran a subcontratar parte de sus servicios, como es el caso de la limpieza, a grandes empresas multiservicios que disponen de convenios propios. De esta forma, nos encontramos con trabajadores/as con sueldos muy por debajo de lo que marca el Convenio Sectorial. A esto hay que sumar que muchas de estas empresas de outsourcing firman contratos a tiempo parcial para luego obligar a los/as trabajadores/as a realizar más horas las convenidas, a precios irrisorios (de 1,5 a 2 euros por habitación limpiada), lo que al final también supone un fraude de infracotización por parte de la empresa a la Seguridad Social.

Ante esta situación, la acción de los sindicatos mayoritarios es, en vez de tratar de atajar el problema de la externalización, ayudar a coser parches. Y el parche, en este caso, no es otro que la mejora salarial a cambio de derechos laborales. Por primera vez se incluye en el Convenio de Hostelería una referencia explícita (aunque muy vaga) a las subcontrataciones, según la cual se obliga a las empresas multiservicio a igualar los niveles salariales del Convenio. De esta forma se acaba por negar la premisa que manejan desde #SOSKellys, que servicios como la limpieza de los hoteles son parte intrínseca de la actividad hotelera y que por tanto no debería poderse ajustar a la normativa legal su subcontratación. Se dan por pérdidas luchas sin llegar a pelearlas, y todo a cambio de unos supuestos beneficios salariales que luego no se darán, pues las prácticas de fraude en las horas de contratación se seguirán efectuando, no cabe duda.

En este contexto, #SOSKellys no centra el debate en lo económico, sino que va mucho más allá, sitúa la cuestión sobre los derechos de la clase trabajadora, en merma constante en el actual ciclo de la lucha de clases. Al fin y al cabo, la externalización de los servicios afecta a nuestras condiciones laborales, las hace más precarias, aumentando la sobrecarga en el trabajo y la temporalidad, lo que ya no sólo repercute sobre el bolsillo, sino también sobre la salud. Del mismo modo, esta externalización también afecta a nuestra capacidad de organización como trabajadores/as, pues ésta resulta parcelada, sacando parte de la representación colectiva fuera del centro laboral.

El boom del turismo y sus consecuencias

El sector hostelero representa un importante eje económico en Catalunya dentro del boom turístico de estas últimas décadas. Sólo hay que ver que este nuevo convenio afectará a casi un cuarto de millón de trabajadores/as. En el clima actual de replanteamiento del papel del turismo en nuestra sociedad, la plataforma #SOSKellys ha tratado de abrir el conflicto al resto de actores que toman parte de este lucrativo sector económico, y eso incluye al Ayuntamiento de Barcelona. En este sentido, se les ha pedido mediar en el conflicto, posicionarse, no enfocar el problema únicamente sobre los apartamentos turísticos ilegales, algo que ha aplaudido el lobby hotelero, sino ampliar los frentes para debatir puntos como las prácticas altamente explotadoras de este mismo lobby.

Para acabar, os dejamos con las palabras que emitió el Secretariado Permanente de CGT Catalunya en relación al preacuerdo de convenio, nos parece muy esclarecedoras: “El 12% del PIB catalán, 18 millones de turistas en 2016, crecimiento casi exponencial del sector durante los últimos años, miles de millones de euros acumulados en pocos años por la mafia hotelera … Y junto a ello, gentrificación, burbuja inmobiliaria y ecológica derivada de un modelo económico, el de la turistización masiva, que deja unos (pocos) ganadores y… ¿Cuántos millones de perdedores y perdedoras?”

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