El movimiento 2 de Junio

Autor:Ralf Reinders / Ronald Fritzsch. Edita: Virus editorial

Queremos reseñar este mes este libro en recuerdo a Benno Ohnersorg, que un 2 de Junio de hace justo 45 años fue asesinado por la policía en una manifestación contra la visita del Sha de Persia en Berlín Occidental. Cogieron esta fecha un grupo de activistas, para no olvidar la muerte de Benno a manos de la policía. Se trata de una organización difícil de  describir puesto que en ella acabaron por agruparse buena parte de los colectivos dispersos de carácter combativo que se formaron en Alemania Occidental al calor de los movimientos contraculturales de finales de los sesenta y principios de los setenta; desde el Consejo Central de los Rebeldes Nómdadas del Hachís hasta grupos como Tupamaros de Múnich o El Ejército Rojo del Ruhr.. El Movimiento 2 de Junio tuvo una importante influencia en los debates de la izquierda antiautoritaria. De marcado carácter libertario, a diferencia de otros grupos armados, como la  RAF, el M2J siempre defendió la necesidad de mantener los vínculos con la izquierda legal, a fin de servirle de apoyo en sus luchas y no perder el sentido de la realidad.

El libro se basa en entrevistas a integrantes del M2J y tiene como eje central el secuestro del candidato cristiano-demócrata a la alcaldía de Berlín Peter Lorenz el 27 de febrero de 1975 que culminó con la liberación de presos de la RAF y del Movimiento 2 de Junio. En sus acciones  siempre querían evitar a toda costa  que lo que se llama la gente de a pie se sintiera amenazada. El Movimiento 2 de Junio llegó a convertirse en el terror de los establecimientos bancarios berlineses sin tener que involucrarse ni en un solo tiroteo con la policía. Durante los atracos, repartían dulces a los clientes para demostrarles de manera simbólica  que la acción no se dirigía contra ellos/as.

A lo largo de su corta vida, desde el año 1969 hasta 1976 (cuando caen presos/as los/as últimos/as activistas del grupo), trataron de seguir siendo fieles fieles a sí mismos y a sus objetivos antiautoritarios. Se sentían más identificados como un “brazo armado de la izquierda” que como una “vanguardia revolucionaria”. Se trataba de construir un contrapoder arraigado en los grupos legales de la izquierda militante y de romper  en algunos puntos ejemplares la supuesta omnipotencia del Estado, sin caer en la ilusión de que cuatro personas pueden hacer la revolución.

Comparte y difunde
  • 1
    Share