La extrema derecha continúa al ataque

En un primer momento, cuando tratamos el contenido de este número, este artículo se descartó. Valoramos tratar el “asalto” a la librería Blanquerna por un grupo de fascistas el pasado 11 de septiembre, pero lo dejamos de lado al haber tratado temas similares en los últimos meses. Vimos la importancia, pero decidimos darnos más tiempo. Sin embargo, ante la noticia que nos llegó del asesinato de un joven en Grecia a manos de militantes neonazis, nos sentimos en la necesidad de retomar estas líneas.

Una nueva muerte…

«Los amigos de Pavlos hicieron un comentario en contra de Amanecer Dorado en un café donde estaban viendo un partido de fútbol. Alguien de una mesa cercana les escuchó e hizo una llamada telefónica. Grupos de Amanecer Dorado llegaron casi al mismo tiempo que varios agentes de la policía motorizada (DIAS). Pavlos trató de que sus amigos se fueran del lugar, pero fue emboscado por otro grupo de Amanecer Dorado y les rodearon. A continuación, otro miembro de Amanecer Dorado que conducía un coche, se detuvo y le apuñaló hasta la muerte, mientras que la policía de DIAS no intervino. Una chica les pidió que le ayudaran, pero no lo hicieron. Sólo se acercaron después para detener al principal sospechoso» – Declaraciones del padre de Pavlos Fyssas tras la muerte de su hijo.

Los hechos en sí, tras varios días de presencia ininterrumpida de esta noticia en numerosos medios de comunicación, están ya bastante claros: el joven anticapitalista de 34 años Pavlos Fyssas, conocido rapero griego, es asesinado la noche del martes 17 de septiembre por un miembro de Amanecer Dorado (AD) en el curso de una encerrona en el barrio obrero de Keratsini (en la ciudad de Pireo, cerca de Atenas). A partir de ahí, creemos necesario extender nuestra mirada al contexto que acompaña a esta muerte. No hay que olvidar que esta situación no es nueva, la violencia de los militantes de AD se hace notar día a día, sus patrullas atacan a inmigrantes, a homosexuales, a izquierdistas o a trabajadores/as en lucha; y este asesinato no es el primero, pues ya en enero de este año fue acuchillado un joven paquistaní por otro militante de AD. Por otro lado, esta situación coincide con el comienzo de un nuevo ciclo de protestas sociales y laborales que tratan de recuperarse de la desesperación que se ha extendido tras estos seis años de crisis y recortes, y del ataque frontal que el gobierno ha declarado en estos últimos meses contra huelgas, centros ocupados y colectivos de barrio.

Greece StabbingEs este contexto en el que se enmarcan las diversas reacciones que este asesinato ha suscitado en la vida política griega. Desde el gobierno se clama contundencia contra los/as neonazis y se amenaza con su ilegalización, y al mismo tiempo que se aprovecha la situación para volver a situarnos ante la falsa disyuntiva nuestra democracia o el caos y ya de paso atacar a los diversos sectores de la izquierda griega comparándolos con AD. Desde la izquierda institucional se condena el asesinato, aunque rápidamente se pide sosiego, calma y dejar hacer a los mecanismos democráticos (véanse las declaraciones del líder de Syriza del día posterior al crimen). En cuanto a las fuerzas del orden, poco más se puede decir una policía en total connivencia con AD*. Sólo mencionaremos dos ejemplos cercanos en el tiempo: la no intervención en el asesinato de Pavlos y los videos en los que se ven a militantes fascistas atacar las manifestaciones de repulsa del miércoles 18 desde detrás de las filas de antidisturbios. Dos días después del asesinato se anunció una investigación interna en la fuerzas del orden sobre estos hechos; ya vernos en que queda.

Por otro lado, está la respuesta que se ha dado a este asesinato en la calle, desde diversos colectivos de barrio, anarquistas, comunistas, sindicalistas, y así un largo etcétera. Ya el mismo miércoles 18 se organizaron manifestaciones de repulsa en numerosas ciudades griegas, a la vez que se mostraba apoyo desde las movilizaciones de profesores/as que ya estaban convocadas para ese día. Cabe destacar la manifestación que recorrió las calles del barrio de Keratsini, que reunió a unas 15.000 personas, y que trató de llegar hasta el edificio que ocupan en el barrio los neonazis de AD. En esta línea, durante estos días se han atacado numerosas sedes de AD (en muchos casos desde las mismas manifestaciones de protesta), provocando que algunas de ellas hayan tenido que cerrar temporalmente. Al cierre de esta edición continúan convocándose grandes movilizaciones de protesta y se mantienen las acciones de acoso hacia los neonazis.

La España en Marcha o el enésimo intento de agrupación de la extrema derecha

Visto como está el panorama en Grecia, uno/a se pregunta si se puede llegar a esa situación aquí, si la configuración política y el contexto social y económico de este Estado acabarán dando alas a los grupos fascistas locales. Está claro que la situación dista bastante de la que se vive en Grecia, que ni nuestra sociedad ha alcanzado unos niveles de conflictividad social y desesperación como los griegos (aún, o al menos no en un alto porcentaje) ni mucho menos el fascismo patrio ha conseguido un nivel de hegemonización que les permita presentarse como fuerza real. Les faltan líderes, les falta discurso y les falta práctica para seguir los pasos de otros grupos europeos, ya sea tomando un cariz más populista y democrático como el del Frente Nacional francés o la vía paramilitar griega o húngara; sin embargo, nos negamos a ver actos como su ataque el pasado 11 de septiembre la librería Blanquerna aquí en Madrid como meras chiquilladas o como actos puntuales sin demasiada importancia. Lo que estas acciones ponen de manifiesto, más allá del acto en sí, es la preocupación de que esta gente tome fuerza, que se crezcan y se vean capaces de ir más allá, pues está claro que tanto sus fines como sus medios pasan por encima de nuestra libertad.

Y a la pregunta de quiénes son esta gentuza, quiénes entraron en Blanquerna y se ganaron sus minutos de fama, nada mejor que realizar una lectura de su Manifiesto de creación. La España en Marcha, de donde provienen este grupo, es una plataforma que aglutina a varios partidos y colectivos políticos autodenominados patriotas como Democracia Nacional, Alianza Nacional, La Falange, Nudo Patriótico Español y Movimiento Católico Español. Su intención es generar un referente del nacionalismo español de cara, principalmente, a participar de las próximas convocatorias electorales. La lectura de su manifiesto nos presenta, con un lenguaje de aires marciales, una propuesta política que pivota en torno a la unidad de España, a la idea de una Nación grande y homogénea cuyo intento de desintegración es mal de males, todo ello aderezado con imprecaciones a la familia tradicional, la exaltación del catolicismo y el tradicionalismo, la colocación de los inmigrantes como chivos expiatorios de la crisis económica, la negación del aborto, de la eutanasia, de la libertad sexual y en gran medida la negación de nuestra capacidad de decisión sobre nuestro cuerpo, nuestras formas de expresión y nuestras vidas. Mucho menos hablan de condiciones laborales en degradación, de lucha de clases, de individualismo galopante, de crítica al sistema capitalista, de alternativas de vida comunitaria…

Para ir terminando

Con todo lo dicho pretendemos que se abra un debate sobre la necesidad de afrontar este problema, el del auge de la extrema derecha, pues si crecen, tarde o temprano acabarán tratando de aplastarnos, su lógica autoritaria se lo impone. Ante esta situación, nosotros no creemos que la solución nos vaya a llegar desde arriba, desde las instituciones, de ahí llegarán, a lo sumo, palabras de ánimo, condenas televisadas, promesas de acciones contundentes, incluso algún intento sincero de cambiar las cosas; pero ni por asomo creemos que vayan a afrontar el problema de raíz. Eso es cosa nuestra, de los colectivos políticos, de los colectivos de barrio, de inmigrantes, de trabajadores/as en lucha o feministas. Habrá que darles una respuesta en la calle, no dándoles cancha, no permitiendo que nos pasen por encima. Pero ahí no creemos que acabe todo, pues es necesario analizar el porqué de su crecimiento de base, y asumir que, en parte, nuestra incapacidad de generar respuesta a la actual situación es la que permite a estos sectores extenderse. Al final, crecer como movimiento, dotarnos de herramientas de lucha contra la actual desidia y crear alternativas comunitarias es también atacar a esta gente.

*Para más información consultar el artículo http://www.todoporhacer.org/neonazis-en-la-acropolis

Desde estas líneas enviamos nuestro apoyo a la familia, los/as amigos/as y los/as compañeros/as de Pavlos Fyssas. Si nos tocan a uno/a, nos tocan a todos/as.

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