Guerra al Agua: ¡Agua para Rojava!

La guerra nunca ha terminado para los pueblos del norte de Siria. Esta guerra ha tenido multitud de fases y frentes. El último año la mayor amenaza ha sido la invasión y ocupación de territorio de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) por parte del ejército turco en alianza con fuerzas yihadistas reagrupadas de los restos de ISIS y las distintas facciones existentes que habían quedado muy debilitadas. A veces la cuestión militar no nos deja ver la guerra en toda su magnitud. La guerra no son solo los frentes de batalla, la guerra es propaganda, control del territorio, imposición cultural o control de recursos y bienes materiales. Hoy Turquía ocupa territorio sirio como Afrin o Serekaniye, habiendo desplazado forzosamente a cientos de miles de personas. Allí donde ocupa lleva a cabo lo que las fuerzas kurdo-sirias denominan genocidio cultural, la imposición de un sistema que niega la diversidad cultural de la zona, la represión contra las expresiones de la cultura kurda, la expulsión de la lengua kurda de las escuelas… Un cambio demográfico y cultural forzado militarmente.

Guerra más allá de las bombas

Pero la guerra va aun más allá. El norte de Siria era reconocido como el granero de Siria por sus grandes extensiones de terreno cultivado, muchas de las cuales hoy se explotan bajo formas cooperativas. Siendo la agricultura un sector estratégico para la AANES, tanto el ejército turco como células durmientes de ISIS se han encargado de provocar incendios en los cultivos de forma continuada. Para tratar de remediarlo se ha creado una fuerza civil que vigila y patrulla las áreas de cultivo.

Agua: vida contra la guerra

El otro gran vector de guerra de recursos es el agua, que va más allá de las dependencias para la agricultura. El anterior modelo agrario, fundamentado en el monocultivo industrial, desgastó las aguas subterráneas de las que se hacía uso. Cuando Turquía invade Serekaniye una de las primeras infraestructuras que ataca es la estación de agua de Alouk. Esto provocó el corte del suministro de agua potable a la población. Pero incluso antes de la última invasión militar ya existía una guerra con la cuestión del agua. Turquía ha generado un sistema de presas en territorio kurdo-turco que, además de destrozar patrimonio arqueológico y desplazar forzosamente a la población local de nuevo, le permite tener un control sobre el caudal de los ríos Tigris y Eufrates. Turquía controla el 90% del caudal de agua del Éufrates y alrededor del 44% del Tigris, los dos principales ríos de la región. Desde 1992, el Gobierno ha construido 22 grandes presas que retienen las cabeceras de estos dos grandes ríos. El caudal de estos ríos es fundamental, no solo para la agricultura, si no para la generación de electricidad en el norte de Siria. La AANES ha tenido que reforzar en ocasiones el suministro de electricidad mediante generadores diesel por esta razón. Además, las consecuencias de esta capacidad de “cortar el grifo” por parte de Turquía llegan hasta Iraq, donde también han visto los suministros reducidos. Se calcula que la reducción del flujo de agua ha sido de un 80% para Iraq y un 40% para Siria. Esto deriva, además, en un impacto ecológico muy negativo, desecando terrenos y aguas subterráneas. Turquía usa el agua como arma de guerra.

Solidaridad internacional

Desde Rojava la agrupación Aborîya Jin (Economía de las Mujeres) lanzó una campaña junto con la Asociación de Economía Solidaria de Reino Unido, la ONG Un Ponte Per (Italia), Heyva Sor a Kurdistanê (Media Luna Roja Kurda), Roots for Change (Suiza), y la Campaña para Salvar el Tigris, para recaudar fondos que ayudarán a las cooperativas de mujeres y a los municipios democráticos de Rojava con proyectos como la reparación de la infraestructura dañada por los bombardeos, la excavación de pozos y la construcción de bombas de agua para los campos de refugiados, así como la financiación de proyectos a largo plazo como los sistemas de irrigación de granjas cooperativas e iniciativas de limpieza de ríos.

Más info de la campaña: www.crowdfunder.co.uk/water-for-rojava

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