Ofensiva del gobierno turco contra el movimiento de liberación kurdo

Tras dos años en los que se han acumulado evidencias de la colaboración, velada o directa, del gobierno turco con el Estado Islámico (desde la provisión de equipamiento militar a la ayuda sanitaria, pasando por la compra de petróleo y las facilidades de acceso por la frontera[1]), Turquía anunció a finales de Julio que colaboraría con la coalición internacional que combate el EI (ISIS o Daesh), cediendo algunas de sus bases militares e implicándose en los bombardeos. Sin embargo, tras este anuncio Turquía ha comenzado una brutal ofensiva contra el movimiento de liberación kurdo en  Turquía, Iraq y Siria.

kurdas12_slider.pngmidLa excusa del gobierno turco para su cambio de posición sobre el ISIS ha sido oficialmente el atentado en la ciudad turca fronteriza con Siria de Suruç del pasado 20 de Julio. Un supuesto militante o simpatizante del Daesh atentaba contra una caravana de voluntarios de diferentes organizaciones juveniles (la mayoría comunistas, junto a otros de diversas procedencias incluyendo algunas anarquistas) que se dirigían a Kobane, la capital de Rojava, para entregar material humanitario y construir una biblioteca y un centro infantil. 32 personas morían y decenas resultaban heridas. Este atentado fue respondido por la guerrilla kurda del PKK matando a dos altos mandos policiales acusándoles de colaboración con el Estado Islámico. Todo ello ha sido aprovechado por el gobierno turco para equiparar la violencia del ISIS con la del movimiento revolucionario kurdo, solicitando una reunión de emergencia del Consejo de la OTAN el 27 de Julio ante la que legitimar sus ataques, en teoría principalmente contra el ISIS, a cambio de una repentina colaboración internacional.

Esta ofensiva del gobierno de Erdogan se sitúa en dos frentes; el interno y el del entorno inmediato.

En el terreno nacional, el gobierno islamista del AKP pasa por una situación de bloqueo interna tras las elecciones de Junio, con la irrupción del HDP (Partido Democrático de los Pueblos) que ha impedido al AKP alcanzar la mayoría absoluta. EL HDP es el resultado de las alianzas tejidas entre el movimiento kurdo y grupos de la izquierda y movimientos sociales turcos (sindicales, feministas, LGTB, etc.) para poder superar la barrera del 10% de votos en todo el territorio, necesaria para obtener representación parlamentaria. De alguna manera ha recogido el espíritu del movimiento popular surgido en la revuelta de la plaza Taksim en 2013. Con 80 diputados, imposibilitó que el AKP pudiera formar gobierno en solitario, en un momento en que el partido gobernante proyectaba una serie de cambios legislativos para reforzar el poder presidencial de Erdogan.

Con la oleada represiva de finales de Julio, el gobierno Turco busca criminalizar al HDP y por extensión a los movimientos de oposición. De casi mil detenciones que ha habido en todo el país (algunas con asesinatos extrajudiciales), casi el 90 % corresponden a militantes kurdos, comunistas o anarquistas, y una pequeña minoría estaba acusada de alguna vinculación con el ISIS, a pesar de contar con oficinas de reclutamiento en Estanbul y vínculos probados con grupos salafistas turcos, como el Hizbulá Turco[2] (que tiene una larga historia de colaboración con el ejército turco). Esta represión no puede aislarse de la violencia continua sufrida por estos movimientos sociales; desde los casi 60 atentados de diverso tipo contra el HDP en la campaña electoral (el más grave de ellos en uno de los mítines finales en Diyarbakir, con 4 muertos y más de 300 heridos, 30 graves) hasta la represión del día del Orgullo Gay en Estanbul con cañones de agua y balas de goma.

Las detenciones, ejecuciones y bombardeos de bases del PKK en el norte de Irak (algunas ocasionando masacres de civiles[3]) han llevado al PKK a responder con ataques a cuarteles y soldados, y a una espiral de enfrentamientos directos en todo el país. Tras más de dos años de tregua  y de proceso de paz, el AKP parece optar por romper las negociaciones y volver a una escenario de guerra abierta para deslegitimar al HDP (que ha participado en las mismas) en caso de nuevas elecciones, tratando incluso de ilegalizarlo, o bien favorecer un acuerdo de gobierno con el ultraderechista y ultranacionalista partido MHP, contrario al proceso de paz. Hay que tener en cuenta, de todas formas, que el AKP ya había reventado en la práctica el proceso de paz antes incluso de las elecciones. El dirigente del PKK encarcelado Abdula Öcalan, elemento fundamental en las negociaciones, lleva en total aislamiento desde principios de abril, sin poder reunirse ni con sus abogados ni con la delegación del HDP que participa en el proceso. Esto demuestra el uso instrumental y electoralista que ha hecho el AKP de este proceso (tal como el PKK había denunciado muchas veces).

Por otro lado, el gobierno Turco lleva mucho tiempo planteando la posibilidad de intervenir directamente en Siria creando una “zona tapón” entre las dos fronteras. Ya desde el principio del conflicto, en 2011, se planteó esta idea para evitar la afluencia masiva de refugiados, que posteriormente se han dirigido mayoritariamente hacia Jordania y Líbano. Uno de los motivos de que no haya prosperado son las kurdistan_liberacioncontradicciones internas en el Estado Turco, con las reticencias del ejército (de tradición kemalista[4] laica) frente al gobierno islamista del AKP y su política de alianzas con los estados sunitas (Arabia Saudí y Qatar principalmente). En los últimos meses esta propuesta ha ido encaminada a frenar la influencia y legitimidad internacional del movimiento kurdo, que ha consolidado un proceso revolucionario de autonomía bajo los planteamientos del Confederalismo Democrático en Rojava (kurdistán sirio). Tras la batalla por la liberación de la capital de Rojava, Kobane, que terminó en enero[5], las fuerzas armadas de Rojava (las unidades de autodefensa populares,  YPG/YPJ) han conseguido importantes avances contra el ISIS en colaboración con otras fuerzas locales (árabes como el ejército de al-Sanadid, cristianos siriacos[6], Ejército Libre de Siria, etc.) con el apoyo de la Coalición internacional. Tras liberar la ciudad de Tel Abyad, enclave estratégica por ser vía de acceso a Turquía para el ISIS, las YPG/YPJ y sus aliados han ocupado Hasakah y Sarrin, situándose cada vez más cerca de Raqqa, la capital del Estado Islámico. Con la intervención en Siria, además de atacar directamente a las YPG/YPJ, el gobierno turco pretendería ahogar la revolución de Rojava impidiendo la unificación de sus diversos cantones, así como relegar internacionalmente a las fuerzas kurdas presentándose como un actor fiable para combatir al ISIS, por encima de estas.

Así pues, en un giro demencial el gobierno Turco pretende usar la guerra contra el ISIS para debilitar precisamente a las fuerzas que más y mejor lo ha combatido sobre el terreno desde la proclamación del Califato. EEUU demuestra haber utilizado a las YPG/YPJ de forma táctica como carne de cañón para contener al ISIS sin tener que usar un solo soldado norteamericano, dando el visto bueno a la ofensiva Turca, aunque hipócritamente mantenga su apoyo a las YPG/YPJ.

La experiencia de autogestión, emancipación femenina y convivencia pacífica de Rojava, así como las diversas experiencias de solidaridad entre comunidades, son una ventana de esperanza en el área de Oriente Medio atenazada por los intereses imperialistas, el fascismo yihadista y las diversas dictaduras. La política terrorista de Erdogan con la complicidad de los países de la OTAN busca precisamente reafirmarse como autoridad interna en Turquía y como potencia regional, acabando con este potencial emancipatorio aún a costa de arrastrar a la zona a una deriva de mayor tensión y violencia.

H. E. M.

Para más información sobre la lucha kurda, el proceso de  Rojava, Confederalismo Democrático, etc.: https://solidaridadkurdistan.wordpress.com/

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[1]Una lista parcial de informaciones de diferentes medios internacionales sobre esta colaboración se puede encontrar aquí: http://www.huffingtonpost.com/david-l-phillips/research-paper-isis-turke_b_6128950.html

[2]No confundir con Hizbuláh libanés, chiita y antiimperialista, y enfrentado al ISIS.

[3]La más grave habría sido la de la aldea de Zergele, con  más de 10 civiles muertos y casi todas las casas destruidas.

[4]El kemalismo es la ideología fundadora del moderno estado turco, de carácter laico y nacionalista.

[5]El 25 de junio, el mismo día de los atentados de Túnez y Francia, el EI atacaba de nuevo Kobane dejando más de 200 muertos, en su mayoría civiles.

[6]El 29 de Julio el Consejo Militar Siriaco emitía un comunicado contra la intervención turca, en solidaridad con las fuerzas kurdas y en defensa de la autoadministración democrática.

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