Glovo y la precariedad nos matan

El pasado 25 de mayo moría atropellado por un camión de la basura en Barcelona el ciclo-repartidor de Glovo Pujan Koirala, de 22 años.

Pujan no tenía papeles, por lo que usaba la cuenta de un compañero. Por supuesto, la empresa no tardó en señalar este dato y decir que no era un “colaborador” suyo, pero que aun así asumiría los costes que habría cubierto el seguro. Al día siguiente sus compañeros/as trabajadores/as de esta y otras plataformas se manifestaron junto a la sede de Glovo prendiendo fuego a sus mochilas.

Se habla del primer accidente mortal sufrido por un/a ciclomensajero/a de estas plataformas como Glovo, Deliveroo, Uber Eats, etc., pero sólo lo es en el Estado español. En menos de un año se cuentan 14 muertes alrededor del mundo. Y seguiremos sumando.

Por no hablar de todos los accidentes no mortales que se producen diariamente y no aparecen en los medios, pero que suponen en el mejor de los casos quedarse en la calle sin un duro, y en el peor, si no tienes papeles y trabajas con una cuenta ajena, tener que asumir además los gastos médicos del accidente.

Así funciona la economía colaborativa. Así funciona este modelo del siglo XXI que no es más que la vuelta a la liberalización total de las relaciones laborales y a la explotación más descarnada. Eso sí, con una moderna app de por medio. Ya sea en mensajería, en alojamientos turísticos, en VTCs, o en cada vez más ámbitos. Porque no lo olvidemos: por muy jodido que sea el mundo del trabajo asalariado, aún conservamos derechos laborales que fueron conquistados con muchos años de lucha y que corremos el riesgo de terminar de perder si permitimos que se normalicen y extiendan estas nuevas-viejas formas de trabajo sin regulación.

Unos días después de la muerte de Pujan, el 31 de mayo, se celebró en Madrid el primer gran juicio contra Deliveroo por la demanda presentada por la Seguridad Social tras un acta de la Inspección de Trabajo de 2018 que afirmaba que sus 532 repartidores/as entre 2015 y 2017 eran falsos/as autónomos/as. Habrá que estar muy pendientes de la sentencia, que puede ser clave para acabar con este modelo de trabajo o para consolidarlo.

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