“¡Devuélveme mi trabajo, discúlpate y no vuelvas a hacerlo!”


Con esta consigna arrancaba uno de los últimos conflictos laborales abiertos por el sindicato local del IWW británico en Sheffield. El caso era sangrante, una de sus miembros era despedida por ir al baño en el trabajo. Ella es trans, y resulta que se equivocó de lavabo. Tras una importante campaña de presión, el conflicto se cerró con la reincorporación de la trabajadora a su puesto, pero este caso ilustra a la perfección el impacto de la transfobia en un ya de por sí precario mercado laboral. Estas deleznables situaciones traspasan fronteras, y las formas de enfrentarlas, también. A continuación, presentamos una entrevista que se le realizó a la trabajadora durante el transcurso del conflicto. Es bastante explicativa.

-¿Puedes explicarnos que te sucedió en tu trabajo?

Empecé a usar el baño de mujeres a finales de diciembre del año pasado, estando empleada por una agencia de trabajo en la oficina de una compañía desde junio de 2014. He estado pasando por una transición de género desde hace aproximadamente 5 años, voy recorriendo etapas, pruebo algo nuevo y sigo adelante cuando me siento cómoda con ello, y había dejado de sentirme cómoda usando los baños de hombres hace bastante tiempo. Un par de semanas después de empezar a usar el baño de mujeres, mi jefe me comentó que alguien había puesto una queja sobre mí, y me realizó una serie de preguntas muy personales acerca de mi identidad de género y mi presentación. Sentí que estas preguntas eran tan poco apropiadas por parte de mi jefe como las que realiza un extraño en un bar (razón por la que dejé de estar cómoda en los baños de hombres en primera instancia). En la tercera reunión que tuvimos, una semana después, le mostré a mi jefe varios documentos confirmando mis derechos como persona trans y las pautas de la compañía para acomodar a las personas trans, pero tras salir del trabajo esa tarde, recibí una llamada de la agencia que me decía que no volviera al día siguiente. Todo esto me molestó mucho, y como tengo que seguir pagando las facturas, tuve que involucrar al sindicato.

-¿Cómo te ha afectado esta situación?

Las reuniones con mi jefe me resultaron muy invasivas y degradantes. Escribí una entrada en mi diario el día después de la primera reunión porque la ansiedad de género me estaba afectando bastante: “… ¿hago que las personas se sientan incómodas por razones más profundas que ser del género equivocado en el meadero equivocado? Si sólo son prejuicios acerca de mi cuerpo y mi identidad de género, eso puede descartarse como ignorancia, pero no puedo evitar la preocupación de que la gente se sienta intimidada por mi presencia”. Es un sentimiento horrible, y generalmente trato de ser considerada con los sentimientos de los demás, pero aun así tengo que ir al baño.

A un nivel económico, es un shock pasar de un trabajo mal pagado a no tener ningún salario en absoluto, y he tenido que seguir adelante mientras encuentro otro trabajo y lucho para obtener lo que merezco de mi último empleo. He estado en paro antes, y es una situación realmente difícil y precaria.

-Cuéntanos un poco sobre la campaña de la IWW

Las demandas de la campaña son bastantes simples: devuélveme mi trabajo, discúlpate y no vuelvas a hacerlo. Estamos presionando a la agencia para que admita su error y me restituya en mi puesto laboral, y a la compañía para que presione a la agencia para que siga sus pautas de inclusión.

El IWW es un sindicato para todo/as los/as trabajadores/as, y a diferencia de los sindicatos tradicionales, funciona de manera igualitaria y voluntaria, por lo que todos los miembros se apoyan mutuamente en las luchas, compartiendo habilidades y organizándose juntos/as. Podemos movilizarnos muy rápido: un/a miembro puede convocar una reunión, delinear una estrategia, y obtener la opinión y el apoyo del resto de compañeros/as para lo que necesite. Entre nosotros/as tenemos las habilidades no sólo para llevar a cabo piquetes en la puerta de una oficina, sino para montar una campaña publicitaria y participar en los necesarios procesos de documentación, todo de una vez. Nadie puede hacer esto por su cuenta.

También hemos recibido una sorprendente cantidad de apoyo de fuera de la IWW, con grupos LGTBIQ y feministas apoyando los piquetes, y algunas personas maravillosas que desde el interior le han contado a la gente lo que sucedió y están reforzando mi apoyo. Me han dicho que la opinión general me favorece mucho y estoy muy agradecida con las personas que me están apoyando.

-¿Te preocupa que estas situaciones se den comúnmente en la comunidad transgénero?

Sí, sé que este es un problema que afecta a muchas personas diariamente, incluyendo a algunas de mis amigas. Lo que he pasado en las últimas semanas podría deberse a un malentendido, pero no, es el reflejo de una faceta realmente cruel de la sociedad que fuerza a las personas a encasillarse arbitrariamente y castiga a quienes no encajan. Yo estoy en una posición realmente afortunada de tener de mi parte a mi sindicato y a mucha gente buena. A menudo, este tipo de discriminación es aceptada como parte de la vida cotidiana de las personas trans, como si el hecho de que sucediera a menudo significara que estuviera bien. No lo es, es doloroso y destructivo. Por eso creo que nuestra tercera demanda, un cambio explícito en la política de empresa a una que sea trans-inclusiva, es lo más importante. No quiero que nadie tenga que pasar por lo que yo he pasado en estas últimas semanas.



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