Declaración en la Audiencia Nacional y solidaridad con las/os encausadas/os por el bloqueo al Parlament

A pesar del intento de criminalización de los hechos sucedidos en el Parlament el 15 de junio en Barcelona, las expresiones de solidaridad con la gente que ha sido señalada y obligada a prestar declaración en la Audiencia Nacional no se han hecho esperar. Hay que recordar que ese día la gente se concentró allí con un mensaje claro, mostrar la oposición frente a los recortes presupuestarios en sanidad y en educación que finalmente fueron aprobados. De esa concentración hubo quienes decidieron que estaban hartas/os y tomaron la legítima decisión de bloquear físicamente la entrada al Parlament.

Los medios de comunicación masivos han mostrado la información que les ha convenido, intentando aislar a quienes participaron en el bloqueo al Parlament, diciendo que son “grupos de radicales” que nada tienen que ver con el 15M, para así crear confrontación y haciendo creer que cualquier cosa que no guste a los gobiernos es tildada de violencia, quieren dar lecciones de que luchar no sale gratis y frenar así el respaldo a este tipo de acciones. Quisieron así desviar de la atención de lo que realmente era escandaloso, como es el tema de los recortes sociales con la excusa de la crisis.

A las/os imputadas/os se les acusa de delito contra altos organismos del Estado, por lo que pueden ser condenadas a una pena  de entre 3 y 5 años.

Durante los días de las declaraciones, que comenzaron el viernes 7 de octubre, hubo concentraciones en la puerta de la Audiencia Nacional, como forma de apoyo y para mostrar el descontento y rabia por la represión sufrida.

A continuación reproducimos un comunicado que muestra bastante bien un sentir común de la gente que apoya estos hechos y lo dice abiertamente, respaldando a sus compañeras/os:

Yo también estuve en el Parlamento… ¡y lo volvería a hacer!

El 15 de junio fue convocada una acción que tenía por objetivo bloquear el Parlamento y con esto el primer paquete de recortes que aquel día serían aprobadas.

Aquel día demostramos que más allá de las palabras estábamos dispuestas a pasar a la acción. Cuando han visto de qué somos capaces –ya no tan sólo de indignarnos, ya no tan sólo manifestarnos, sino de ir a por los responsables de todo esto– han desplegado todas sus armas mediáticas para avalar sus armas represivas. No tengamos ninguna duda: se han molestado y mucho. La gran violencia que dicen haber sufrido no es otra que la de tener que encontrarse frente a frente en la calle con la gente que sufrimos directamente sus decisiones. Vivieron en primera persona que los identificamos como responsables de nuestros problemas… y tuvieron miedo.

Kale borroka, guerrilla urbana, provocadoras profesionales… son algunas de las palabras que desde los medios de comunicación, los políticos y la policía nos han ofrecido. Pretendían entonces y pretenden hoy hacernos ver que aquello que sucedió aquel día fue una confrontación entre una minoría violenta y los y las parlamentarias donde las ingenuas indignadas y la desbordada policía sólo eran personajes secundarios de aquel espectáculo. Con su retórica quieren desplazar el auténtico problema de fondo. Aquel día, no nos olvidamos, se pretendían aprobar los presupuestos que validaban los recortes que nos afectan a todas. El conflicto es entre aquellas que nos precarizan todavía más la vida y aquellas que nos resistimos abiertamente.

Aquel día no eran 22 personas bloqueando el Parlamento, éramos miles, que nos juzguen a todas! Pretenden que a partir de la represión sobre unas cuántas el resto cojamos miedo, pero no dejaremos de salir a la calle. Fuimos por muchas razones y son las mismas por las que tendríamos que volver. Aún así, no nos limitaremos a luchar bloqueando el Parlamento, lo haremos también en la calle, en los puestos de trabajo, en las universidades y allá donde haga falta. Porque es con la práctica y no con las palabras como podremos evitar que continúen haciendo lo que quieran.

Desde el Poder se nos dice que hacer este paso es ilegal. Nosotros respondemos que esto no es importante, que hacemos lo que creemos conveniente.

¡Paremos una, cien y mil veces el Parlamento!

¡Si nos tocan a una nos tocan a todas!

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