Saga de “Blacksad”

Guión: Juan Díaz Canales. Dibujo y color: Juanjo Guarnido. Norma editorial.

Hace tiempo que nos ronda la cabeza reseñar esta saga de novela negra, dado que su formato, el cómic, da una vuelta más a este género, marcando la diferencia. Al tratarse de una historia directamente pensada para ser ilustrada, no carece de los detalles que echamos en falta en otras obras adaptadas, pero entremos en materia.

John Blacksad es un gato detective, su historia transcurre en la década de los 50 en Estados Unidos y nos transporta por todo un abanico de situaciones que conforman el origen de la historia moderna, protagonizada por toda variedad de animales antropomórficos.

Como toda novela negra que se precie, relata algo más que una historia, va más allá de la mera enumeración estética de una serie de hechos concretos. Se nos presenta una sociedad con sus entresijos, con sus complejidades y sus miserias. En muchas de las historias de los cinco volúmenes de esta serie, se hace un recorrido crítico por la sociedad americana de mediados del siglo XX, por ámbitos como puedan ser la pobreza, la discriminación racial, la caza de brujas política, el poder de las farmacéuticas… Se retratan las miserias de una sociedad determinada, pero en su conjunto, nos encontramos ante temas que traspasan las barreras temporales y espaciales y ficticias, para adecuarse a nuestro día a día. Las situaciones cambian, pero el trasfondo de perversidades y desigualdades sociales se mantiene. Parte del relato nos es conocido, nos es cercano, nos causa rabia, de forma que la novela destaca con más fuerza. Es en este ámbito donde podemos extraer a estas novelas un contenido político más patente, el que nos pueda llevar a incluirla entre nuestras reseñas (más allá de que el conjunto de la serie nos entusiasme).

Junto con estas complejidades sociales nos encontramos con unas historias que ponen la lupa con mucha viveza sobre el individuo. Ante todo se retrata su lado más oscuro, más egoísta y cruel, pero sin olvidar otros aspectos más sociales (comunitarios, y como tal, solidarios). La vida son contrastes, y estos libros supuran contraste y contradicciones por todos sus poros. Y si hay una característica humana que emerge con fuerza en estos libros es la rebeldía, la capacidad de su protagonista de fundamentar su vida en torno a sus propios valores y convicciones, contra viento y marea. Para nada es un personaje blanco o negro, ni mucho menos, pero en las pequeñas decisiones, en los momentos jodidos, son sus valores los que suelen marcar su quehacer, y no las normas impuestas. Al fin y al cabo, esto es algo inherente a todos/as nosotros/as, estamos sumidos en una sociedad podrida, y como tal, estamos en gran medida podridos/as, pero de vez en cuando somos capaces de superarlo y dar el golpe sobre la mesa.

En la primera entrega, “Un lugar entre las sombras” (2001), conocemos al protagonista cuando es llamado por la policía a reconocer el cadáver de una antigua novia, para pasar, más tarde, a ser el principal investigador de dicho crimen tras saber que la buena sintonía entre policía y ricos empresarios se interpone, una vez más, en el camino de la justicia.

Con “Artic-Nation” (2003), nos aproximamos al clima de racismo reinante de la época. Esta vez Blacksad es contratado para encontrar a una niña negra desaparecida en una zona dominado por el delirío de los ricos blancos, enfrentado a bandas negras en una guerra de propaganda y violencia, que intentan utilizar la desaparición para enaltecer su causa. Una historia que muestra como la venganza y las ansías de poder, pueden llevar a alguien a rozar la locura.

La tercera obra, “Alma Roja” (2006), nos muestra el reencuentro entre John y un antiguo maestro suyo que se dedicó a realizar buenas obras con chavales/as en un barrio marginal. Éste personaje, Otto Lieber, encarnado por un búho, pertenece a un colectivo de intelectuales de corte comunista en plena Guerra Fría, cuando el gobierno, empieza a perseguirles, en lo que se conocerá después como Caza de Brujas. La muerte de uno de ellos desencadena la investigación de Blacksad, donde no solo conocerá el amor, sino que descubrirá el turbio pasado de su maestro y sus intentos de redención.

El infierno, el silencio” (2010) es, para mi gusto, la mejor de las cinco historias. En ella, Blacksad acude a investigar una desaparición a Nueva Orleans, la de un afamado músico de jazz drogadicto. No sé que contar de ella, pues nada me gustaría menos que destripar un solo detalle de esta novela. Es una historia que nos acerca a comprender como el silencio nos puede hacer cómplices y como ello lleva a nuestra propia destrucción. Preciosa e inesperada.

En este 2013 conocimos la quinta obra, “Amarillo”, relato que nos acerca a la mítica Ruta 66 en la que nuestro detective acepta un trabajo diferente para alejarse de la desazón de su empleo habitual como detective, salpicado siempre de intrigas, mentiras, desencuentros con la policía y diversos personajes más o menos corruptos y violencia. Pero al final, termina como siempre, investigando.

Poco más que añadir, simplemente recomendar la lectura y disfrutar de sus imágenes, pues tanto el guión como las ilustraciones han sido galardonadas en múltiples ocasiones.

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