Calla(ba)mos pero no otorgamos

“Sus adhesiones de siempre beben de la idea, pregonada por la socialdemocracia y el sindicalismo de pacto, de que el Estado es una institución que nos protege (o al menos de que tal debe ser su condición). Así las cosas, el grueso de las propuestas que les conozco no rompe el molde keynesiano y hace uso inocultado de las herramientas de siempre -entre ellas la jerarquía y la separación- de la socialdemocracia recién mentada. No deja de producirme desasosiego comprobar cómo muchas personas que declaran rechazar de forma radical lo que significa la socialdemocracia engullen ésta a toda prisa cuando aparece ataviada con colores festivos aparentemente rupturistas y subversivos.”

-Carlos Taibo, Sobre ‘Podemos’

Desde que se presentara la iniciativa Podemos, que nace con la intención de participar, junto a las fuerzas electorales de izquierda, de un proceso abierto de primarias para la elección de un candidato único a las europeas, se ha escrito mucho. Seguramente demasiado, pues más allá de la presencia de caras conocidas, no se han planteado todavía ni métodos, ni propuestas, ni intenciones políticas. Pareciera que la participación de personajes mediáticos quiere suplir la falta de un contenido político en la propuesta

Listas abiertas, sí, esa es su intención. Pero a pesar de que la iniciativa recoja ese anhelo de los primeros días de ocupación de Sol en mayo de 2011, su nacimiento es de todo menos participativo; aún queriéndose mirar en el modelo organizativo de Herri Batasuna (asambleas locales que concurren, a través de representantes de las mismas, en una lista común), Podemos ha generado un proceso invertido y vertical que seguramente responda al ego desmedido de sus representantes: primero presentan a los cuadros dirigentes, y luego hacen un llamamiento para la formación de bases (círculos, en su jerga)

Desde nuestro punto de vista, el discurso que plantea la necesidad de mantener el pulso político de los movimientos sociales desde dentro (en las elecciones) y desde fuera (en la calle) de las instituciones, históricamente siempre ha supuesto un sometimiento de la base a la estrategia electoral; las asambleas quedan reducidas a un simple ejército de presión para la consecución de logros electorales, y a un caldo de cultivo para la formación de líderes de partido

Por mucho que discursivamente desde Podemos se haga referencia a la autonomía de los movimientos sociales, la realidad es que esta propuesta los capitaliza, aprovechándose de un momento en el que, tras tres años de Asambleas Populares, paralización de desahucios y Mareas, el cansancio se hace patente en esta carrera de fondo que es la lucha social

Pero estos años no han sido solamente un encadenamiento de frustraciones y fracasos. Hemos conseguido pequeñas victorias que deben servirnos como ejemplo de la enorme fuerza colectiva que poseemos la clase trabajadora: Gamonal, la huelga de limpieza y jardinería de Madrid, la de Alcorcón, la huelga de Coca Cola y Panrico, los desahucios parados, la paralización del proceso de privatización total de seis hospitales públicos en nuestra ciudad… Esos triunfos son nuestros. No permitamos que nadie se adueñe de ellos

Para ampliar y potenciar el debate en torno al posibilismo electoral, os presentamos en estas páginas el extracto de un texto del historiador Francisco Manuel Salamanca, que podéis encontrar completo en www.editorialklinamen.net/?p=2741 Aunque este trabajo no se centra en la iniciativa Podemos, aporta con humor respuestas a los argumentos enarbolados por los defensores de la estrategia electoral, arrojando luz a un debate que no tiene nada de novedoso

El aluvión de textos, artículos y opiniones a favor de la participación en los aparatos del estado capitalista, vía electoral, es tan “enorme” y contrasta tanto con la falta de respuesta, que he decidido contestar

Lo primero que llama poderosamente la atención ya sea leyendo los artículos que se publican o hablando con los defensores de las opciones electoralistas es lo rápido y monolíticamente que se han asentado una serie de “verdades” que hay que analizar para poder arrojar luz si queremos que tenga lugar un debate y que este sea desde el respeto

Estas “verdades” serían, y puedo dejarme algunas: 1) Estamos ante un momento histórico; 2) el 15M ha abierto una puerta (ventana, trampilla, tragaluz,…) que hay que aprovechar ya, porque se está cerrando; 3) si dejamos las instituciones al enemigo habremos perdido; 4) los que no estén de acuerdo son unos sectarios

Los desgranaré en orden inverso al enunciado

4) Los que no están de acuerdo son unos “sectarios”. Esto no es un argumento, es una acusación. Tenemos la mala costumbre de dejar de lado el debate de fondo para comenzar con el lanzamiento de mierda

Esta actuación tan cotidiana es muy dolorosa por quién la realiza ahora. No me duele que un tertuliano mercenario me llame “radical de izquierda” cuando quiere eludir un debate de fondo. Lo que duele es que aquellos que hasta ayer recibían el mismo trato del poder, nos lo profesen a nosotros/as

Atacar al mensajero, al emisor del mensaje, pretende, siempre, distraer el debate y, en último término, desvalorizar su mensaje habiendo desvalorizado a quién lo defiende

3) No podemos dejar las instituciones al enemigo. Esta aseveración me parece terrible. Primero obvia que las instituciones del estado capitalista son las instituciones del enemigo. Y no se puede derrotar al enemigo con sus propias instituciones. Me parece un error no recordar las lecciones que la historia nos ha enseñado. El poder y sus instituciones tienen sus propias dinámicas y no podemos ni cambiarlas ni revertirlas

Por otro lado ya le dejamos las instituciones al enemigo en el pasado. No las suyas, sino las nuestras. Lamentablemente cuando dejamos que los sindicatos, las asociaciones de vecinos y demás, empezasen a cobrar subvenciones y a jerarquizarse, renunciamos a las instituciones que nos eran propias. Las que habíamos construido, se las regalamos. Ya no son nuestras tampoco. Son solo apéndices para-ministeriales con la función de dar carta de validez a lo que el enemigo legisla

2) El 15M ha abierto una ventana que se está cerrando. Como las otras “verdades” de los/as compañeros/as electoralistas, se trata de reorientar un hecho cierto e indiscutible de tal forma que parezca que señale el punto hacía el que yo mismo me dirijo. El 15M abrió la puerta que separaba a los militantes activos de ese porcentaje de ciudadanos que, en otras circunstancias, hubiese estado ya militando. El 15M, que no lo provocamos ninguno de nosotros si no el hartazgo generado por el sistema, viene a unir a los presentes con los ausentes en la lucha por un mundo justo. Y esa puerta ya no se puede cerrar. Otra cosa muy distinta es que el primer ciclo de lucha y descontento se esté deshinchando

Pero ver un ciclo descendente como una tragedia, en lugar de como un momento de reflexión, formación y reorganización es un nuevo error

El crecimiento ilimitado es una falacia, lo siento, se pretenda en el Capital o en lo social. Necesitamos estos periodos para reagruparnos. Ni la historia ni el mundo se acaban mañana

1) Estamos ante un momento histórico. Como historiador esta aseveración me llena de estupefacción. Más allá del hecho de que todos los momentos son históricos me da la sensación de que lo que se pretende al afirmar esto, no es sino dar una sensación de apremio que atore al interlocutor

Y mi pregunta es ¿cómo de histórico? ¿Más o menos histórico que la transición, que la caída del muro de Berlín, que el 11M del 2004? Por sí solo es un argumento muy flojo. Pero si se le suma la puerta que se cierra, los reflujos de movimiento, las instituciones del estado “secuestradas” y que el resto de la oposición revolucionaria no existe por sectaria el resultado es que los caminos se van cerrando en torno a la “lógica aplastante” de quienes ahora enarbolan la salida electoral como una herramienta revolucionaria

Una vez más nos enfrentamos a esa visión tan nuestra de que nosotros somos el centro de la historia, de que es ahora o nunca. Como dijo el poeta: «La jugada es perfecta».

Ahora bien, de dónde pienso yo que viene estas prisas y estas medias verdades; estas urgencias poco definidas incluso entre compañeros de toda la vida. Es complejo

España ha tenido una historia muy particular que la llevó de estar a la vanguardia obrera mundial en los años 30, a la retaguardia, en todos los sentidos, a partir de los años 40

El franquismo y la transición hicieron su trabajo y nuestro país se quedó entre dos mundos, quedándose con lo peor de cada uno de ellos. Individualismo, egoísmo, patriarcado, nula cultura democrática, corrupción política, económica e institucional y un largo etcétera de factores que nos han moldeado como sociedad y como movimiento político

Para colmo, desde el referéndum de la OTAN, la izquierda revolucionaria se quedó aislada en un entorno que ni la necesitaba ni la quería. Sola, en una particular travesía por el desierto que solo se animaba con algunos espejismos puntuales que no pasaron de eso, de espejismos. En la que los que denunciábamos el modelo éramos tildados de locos aferrados a una ideología, que se negaban a ver la realidad ¿nos suena? Y en eso llegó el 15M

Pero a determinados sectores de la izquierda revolucionara les está pasando con el “reflujo” de las mareas y el 15M como a muchas personas cuando se acaba una relación amorosa intensa: lejos de aceptar que la vida tiene ciclos y que lo mejor es recuperarse para estar mejor preparada para la siguiente relación están dispuestos a cualquier cosa para retrasar un inevitable final. Aun sabiendo que no funciona

No es una discusión filosófica. No estamos en 1850. No están todas las vías por explorar. Hay vías que están saturadas y otras casi sin tocar

Pretender aupar a compañeros/as a los aparatos del estado capitalista para que desde dentro hagan no sé qué, es como si la estrategia del feminismo fuese insertar a hombres de confianza en la jerarquía católica para acabar con su discurso patriarcal

En los últimos doscientos años una de las causas de las constantes derrotas de la izquierda revolucionaria ha sido precisamente lo que estamos viviendo ahora. La premura del ahora que nos ha llevado a descuidar la coherencia entre medios y fines. La esencia misma del cambio

No se entienda esto como un abandono de las luchas concretas, ni mucho menos. Pero para defender lo público y parar las privatizaciones las urnas no son el único camino, ni siquiera un camino necesario. Y parece mentira que esto haya que recordarlo en un país que logró la jornada de ocho horas después de una huelga ilegal de 44 días

Para terminar, me gustaría añadir que soy moderadamente optimista con el futuro a medio largo/plazo de nuestras aspiraciones. Soy de los que piensan que no es una “crisis” sino un cambio de paradigma y precisamente por eso es más importante aún no caer en urgencias y debatir (desde el sosiego y no desde la frustración ) cuál debe ser el camino. Y este camino vendrá a su vez determinado por cuál sea nuestro destino

No se trata de lo que nos gustaría, si no de lo que hay. Y lo que hay es que no tenemos gente suficiente, pese al aumento de la militancia, para volver a intentar una lucha en dos frentes (institucional estatal-institucional revolucionario). No tenemos aún un movimiento de base real, consolidado. No tenemos la credibilidad frente a la gran masa social. Y lo que ha habido, cuando hemos dispuesto de todo eso, es que la participación en los aparatos del estado capitalista (ganado o conquistado pero nunca controlado) es que esos movimientos se han marchitado en el empeño de lograrlo; llegando a ser, sí, los mejores gestores del sistema del enemigo, pero nunca los promotores de un verdadero sistema socialista. Y lo que deberá haber, si queremos de verdad ganar, no es un movimiento que forme mejores y más honrados gobernantes, sino que conciencie al pueblo de que él solo puede gobernarse.

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