«Black Friday»: día de huelga en los almacenes de Amazon en Italia y Alemania

Hasta hace pocos años, «Black Friday» sonaba más a día aciago para la banca norteamericana (de esos en los que los/as trabajadores/as del sector se tiran por las ventanas) que a un día de compras desenfrenadas. Sin embargo, en poco tiempo ha calado totalmente en nuestra sociedad. No tenemos Día de Acción de Gracias, pero como gilipollas nos comemos el día posterior, el de apertura de la temporada navideña, descuentos y ofertas (muchas veces realizados sobre precios inflados los días anteriores) en unas segundas o terceras rebajas anuales. Pues bien, este año el «Black Friday» nos trajo algo más que compras, o más bien algo menos de compras, aunque fuera lejos de nuestras fronteras. Y es que esta fecha fue la elegida por los/as trabajadores/as de Amazon en Italia y Alemania para convocar un día de huelga1. Un paro que afecta al principio de la temporada alta en las ventas de la empresa (hay que recordar que el «Black Friday» representa, solo en Italia, un negocio de 1,5 mil millones de euros, de los cuales 800 millones son en compras online), una temporada que se extiende hasta el final de las navidades, y que supone también un repunte en las contrataciones temporales y un pico de presión sobre la plantilla para elevar más si cabe su rendimiento.

En Italia, la huelga (la primera que se convoca en el país transalpino contra Amazon) afectó al principal almacén de la compañía, el centro de Castel San Giovani, situado al norte del país en la provincia de Piacenza, y que emplea a unos/as 4.000 trabajadores/as, menos de la mitad de los/as cuales son empleados/as fijos/as. Hasta hace un par de meses, y desde que en 2010 Amazon desembarcara en Italia, este era el único almacén en todo el territorio nacional. Pero en estos años, el negocio de Amazon ha ido creciendo hasta alcanzar unas ganancias de 136 mil millones de euros en 2016. En este caso, el día de paros fue convocado por las principales centrales del país, CGIL, CISL y UIL, algo casi inédito hasta ahora en el sector de la logística, en gran medida abandonado a su suerte por los grandes sindicatos italianos. Prácticamente la mitad de los/as empleados/as fijos/as y algunos/as de los/as temporales secundaron los paros, con los que se reclamaban mejores condiciones laborales y subidas salariales. Al día de huelga se suma la decisión de los/as trabajadores/as de no realizar horas extra hasta el 31 de diciembre.

 “Controles constantes, pesadas cargas de trabajo y actividades físicamente estresantes llevan a una extrema tensión en la fuerza de trabajo, algo que es especialmente evidente en esta época del año” – Declaraciones de una sindicalista de Verdi

Por su parte, en Alemania fueron seis los centros de distribución que secundaron el día de paros convocado por el sindicato de servicios Verdi. Esta huelga estaría englobada, según fuentes sindicales, dentro de una larga disputa sobre los salarios y las condiciones laborales en la empresa, a lo que se suma el conflicto derivado en torno a qué convenio laboral debe regir el trabajo en Amazon Alemania. A su vez, durante toda la semana se han estado realizando diferentes actos de protestas por todo el país bajo el lema “make Amazon pay” (“hagamos pagar a Amazon”).

No todo acaba en Amazon; el sector logístico en Italia2

Más allá de estas huelgas concretas, creemos interesante detenernos algo más en el caso italiano, donde los paros en Amazon, por mucho que sean inéditos, forma parte de una larga lucha de diez años que afecta el conjunto del sector de la logística y que ha movilizado a miles de trabajadores/as. Una lucha en la que, además, han tenido poca presencia los grandes sindicatos italianos.

Para entrar en materia, empecemos contextualizando un poco. La crisis económica de 2007-2008 afectó en general al tejido productivo italiano duramente, lo que supuso un proceso de desindustrialización que alcanzó al 13% de la capacidad industrial del país. Esta situación vino acompañada, como no, de una importante pérdida de puestos de trabajos, pero también de una precarización de sueldos y condiciones laborales. Ante esta crisis, las grandes centrales sindicales, como ha sucedido en nuestro país, centraron sus esfuerzos en no perder más de la cuenta, y a partir de 2011 se lanzaron a una serie de negociaciones que más bien supusieron un chantaje tras otro con el mantra de la “recuperación económica” por bandera, lo que ha derivado en un serie de penosas reformas estructurales del mercado laboral italiano.

En el sector logístico, sin embargo, la dinámica ha sido diferente, y entre 2007 y 2013, el negocio de los transportes y el almacenamiento registró un aumento del 5,6% en su valor de producción, todo ello a raíz de la deslocalización productiva a nivel global y de la posición estratégica de Italia en los movimientos comerciales entre Europa y Asia. Este aumento en el sector ha venido de la mano de la reorganización a nivel mundial de estas empresas según la línea de producción “justo a tiempo” (JIT), que ha intensificado enormemente la producción pero que a su vez lleva aparejada una mayor capacidad de interrupción por parte de los/as trabajadores/as.

El potencial de “un bloqueo de un día significa que los bienes no se cargan en los camiones. Éstos no llegan a tiempo a los barcos, produciendo un retraso en las entregas a destinos de Europa del Este, Oriente Medio y el Norte de África. Un bloqueo de un día afecta severamente a la organización de todo el proceso… Y esto significa un gran daño económico…” – Aldo Milani, secretario nacional de Si-Cobas

Para entender el funcionamiento de la logística en Italia hay que conocer primero a las cooperativas de contratación temporal que participan del sector, o más bien lo mantienen productivo, superando los déficits tecnológicos y de infraestructuras que tiene el país. Estas cooperativas se sirven principalmente de trabajadores/as migrantes, mucho más vulnerables (más si cabe desde la aplicación del paquete de leyes de seguridad de 2009). Cobran al/la trabajador/a una importante tarifa por el empleo y les sirven a las empresas para reducir costes laborales, a la vez que se favorecen las distinciones dentro de las plantillas, ya sea entre contratados/as permanentes y temporales, o entre migrantes e italianos/as. Este sistema cooperativo viene de largo, y los principales sindicatos del país (así como el centroizquierda) tienen importantes vínculos con estas empresas, lo que ha ayudado a su casi inacción hasta el momento (no es hasta el año pasado que empezaron a interesarse por el sector).

(FILES) Picture taken on December 20, 2010 shows employees packing parcels at the logistics centre of US online retail giant Amazon in Bad Hersfeld, central Germany. German labour Minister Ursula von der Leyen called on February 17, 2013 for a thorough probe into allegations that foreign seasonal workers hired in Germany by US online retail giant Amazon were harassed and intimidated. AFP PHOTO / UWE ZUCCHI GERMANY OUT

Esta coyuntura es la que ha generado (en parte, claro) que las luchas laborales en el sector de la logística italiana hayan discurrido por caminos diferentes a los “habituales”. El ciclo actual de casi diez años de huelgas comenzó en 2008 con los primeros paros de los/as 160 trabajadores/as de la Cooperativa Leonardo en Bennet Origgio, cerca de Milán. Reclamaban mejoras en las condiciones de trabajo y derecho a sindicarse, y para ello contactaron con el sindicato independiente Si-Cobas. A partir de este momento, se fue desarrollando un movimiento en el que se combinan la autoorganización de los/as trabajadores/as del sector y el apoyo de Si-Cobas, que permitió en 2015, tras tres huelgas a nivel nacional, un acuerdo del sindicato con algunos de los mayores operadores logísticos de Italia que suponía importantes mejoras en las condiciones laborales y el cambio de política en cuanto a contrataciones para terminar con la subcontratación.

Los éxitos de estas luchas han permitido a los/as empleados/as logísticos superar los límites de su sector, promoviendo un frente más amplio con otros/as trabajadores/as, lo que ha cristalizado en huelgas como la de la primavera de 2016 en las plantas de Fiat-Chrysler de Melfi y Termoli. Del mismo modo, esta solidaridad creciente entre los/as trabajadores/as del sector y otros/as militantes políticos/as se ha visto representada en  iniciativas como las organizadas por Si-Cobas contra la restrictiva legislación a nivel migratorio del gobierno italiano.

Pero no todo han sido buenas noticias, durante estos diez años, y sobre todo según iban cobrando fuera las movilizaciones, también ha ido aumentando la represión sobre este movimiento. Los palos han caído por todos lados, con amenazas de deportación a los/as principales activistas migrantes en los conflictos, intervenciones policiales, sindicalistas atacados por la Mafia o con la aplicación de una serie de leyes heredadas de la era fascista que permitieron que Aldo Milani (secretario general de Si-Cobas) y otros dos sindicalistas fueran forzados a permanecer en sus ciudades de residencia legal para así no poder participar de las protestas. Sin embargo, el punto culmen llegó en septiembre del año pasado cuando un camión (azuzado por los gerentes de la compañía) atropelló un piquete ante la empresa GLS en Piacenza matando Abd Elsalam Ahmed Eldanf.

La huelga del «Black Friday» abre una nueva etapa en este camino, pues los grandes sindicatos se han visto forzados a entrar en juego para que no les comieran el pastel. Ahora el conflicto continua, y abra que ir viendo como sigue evolucionando.

Unos cuantos (y recientes) apuntes más sobre Amazon

Pues eso, más allá de la reciente huelga en Italia y Alemania, varias han sido las noticias que hemos leído estos días sobre esta gran multinacional del comercio de compra-venta online. La primera de ellas, sobre las condiciones laborales en Amazon. Se trata de una investigación publicada por el tabloide británico Sunday Mirror3 basada en el trabajo de uno de sus periodistas, que durante cinco semanas estuvo empleado en la planta de Tilbury (Essex). Ciertamente no nos va a descubrir nada nuevo, ya son unas cuantas las investigaciones de este tipo que han realizado los periódicos ingleses (en su día hablamos sobre la publicada por la BBC4), pero no está de más repasar cómo se trabaja en estas plantas para así hacernos una idea de una de las razones del increíble éxito comercial de esta empresa, basado, como no, en exprimir hasta la última gota a sus empleados/as. El día a día de quienes trabajan para Amazon está totalmente reglado, controlado por cámaras, pantallas y escáneres que te van presionando con las órdenes que tienes que cumplir, los objetivos por hora a realizar (en este caso, el periodista del Mirror nos habla de 300 órdenes por hora) y tus propios ritmos de trabajo. Los objetivos se marcan en base a estadísticas pasadas y necesidades comerciales, y suponen una forma de presión constante sobre todos los/as trabajadores/as, a la vez que inciden en la competitividad para mantener el puesto. Los reproches del/la encargado/a planean sobre las cabezas de todos/as, y hasta las visitas al lavabo están contabilizadas. Como no, esta forma de trabajo es altamente estresante, y supone un castigo físico y mental muy importante. En este sentido, el periodista reportaba constantes casos de gente que se quedaba dormida en su puesto tras semanas con jornadas de 55 horas (en su caso, llegó a contabilizar 10 millas recorridas al día en el trabajo), y enfermedades laborales de todo tipo, desde lesiones de rodilla hasta colapsos por puro cansancio que hacían que tuviera que acudir al almacén una ambulancia. A esto habría que añadir problemas externos al trabajo pero relacionados con él, como son el hecho de que este tipo de almacenes se encuentren a las afueras de las ciudades y de esta forma, haya que invertir mucho tiempo en ir hasta el trabajo en transporte público (no especialmente barato en Inglaterra) o en una vivienda en la zona (cuyos precios se elevan ante la apertura de este tipo de complejos industriales en sus cercanías). Y todo ello, con sueldos que no son para tirar cohetes.

Más allá de las condiciones laborales en los centros de distribución de Amazon, también queríamos hacernos eco de una noticia aparecida en eldiario.es a finales de noviembre5 en la que se analizaba las nuevas formas de empleo que está planteando esta empresa para parte de sus repartidores/as. Y es que Amazon sigue la estela de empresas como Deliveroo o Glovo. En este sentido, ha lanzado una serie de ofertas laborales en busca de repartidores/as autónomos/as para trabajar por horas. Los requisitos exigidos para entrar a trabajar en la plataforma que han denominado Amazon Flex son, básicamente, tener coche propio, poseer un móvil Android o IOS y estar dado de alta como autónomo. A partir de ahí, te descargarías un app propia de Amazon desde la cual informarías de tu disponibilidad. De esta forma, Amazon se abre a lo que ellos denominan (jocosamente) delivery partners como forma de adaptarse al constante crecimiento de su negocio en España. Sin embargo, y como ya sucede con Deliveroo o Glovo, tanta palabrería solo esconde la precariedad del/la falso/a autónomo/a, de aquel/aquella que arrastra el horario, las condiciones y el sueldo establecido por la empresa, pero apechuga con los costes de su Seguridad Social y su relación laboral no está regida por convenios varios ni por el Estatuto de los Trabajadores. A fin de cuentas, ellos mismos nos lo dicen, esto supone para el/la trabajador/a una forma de obtener ingresos adicionales, lo que se traduce en aprovechar la coyuntura económica y laboral actual de sueldos bajos, condiciones precarias y un alto porcentaje de trabajos a tiempo parcial, lo que obliga a muchos/as a tener que lanzarse a buscar más de un empleo para mantenerse.

Ya por último, y para acabar de rizar el rizo de las curriculum de Amazon, también queríamos hacer referencia a otra noticia sobre esta multinacional, y es la imposición que la Comisión Europea ha hecho a Luxemburgo para que cobre a Amazon 250 millones de euros en concepto de impuestos no pagados6. De este modo, se acredita que se le concedieron una serie de beneficios fiscales ilegales, algo que no es nuevo en la Unión Europea, pues el caso de Irlanda es muy reciente, y que al final es otra forma más de incrementar los beneficios empresariales a nuestra costa, ya sea a través de la disminución directa de los costes laborales o en base a diferentes ventajas fiscales por las que aligerar  su cotización empresarial a la Seguridad Social.

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1www.libcom.org/news/black-friday-strikes-amazon-warehouses-italy-germany-24112017

2www.jacobinmag.com/2017/11/strike-friday-amazon-italy-unions-logistics

3www.mirror.co.uk/news/uk-news/timed-toilet-breaks-impossible-targets-11587888

4www.todoporhacer.org/amazon/

5www.eldiario.es/economia/Amazon-repartidores-autonomos-similares-Deliveroo_0_712529145.html

6www.elpais.com/economia/2017/10/04/actualidad/1507109850_004459.html

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